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A Osasuna se le escapan dos puntos en los minutos finales tras haber encauzado el partido ante el málaga con un gol de Masoud
JAVIER SALDISE - Domingo, 6 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 19:25h.
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(EFE)
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PAMPLONA. Las sensaciones de un encuentro en el que se escapan dos puntos en los minutos finales suelen ser contradictorias cuando el botín se ha rescatado fuera de casa. A Osasuna se le quedó mal cuerpo cuando el Málaga, en un desafortunado error de configuración de la barrera rojilla -había sólo un futbolista delante de la pelota, casi como si no hubiese nadie-, marcó en una de sus contadas oportunidades y niveló a ocho minutos del final el tanto que mucho antes -iniciado el segundo tiempo- había logrado Masoud.
Al equipo de Camacho, que salió otra vez al campo con un considerable grado de concentración y ofreció una laboriosidad encomiable, se le atragantó este final de partido sólo porque vio disminuir su ganancia. El empate en Málaga, sin embargo, debe considerarse en cuanto a términos absolutos en este periplo de dos encuentros consecutivos fuera de casa que acaban de completar los rojillos. Osasuna no ha perdido el paso y ha saldado estas andanzas con cuatro puntos que no hacen sino ratificar su condición de equipo de mitad de la tabla. En Málaga, ante un rival muy necesitado, que presionó desde la desesperación y con el plus que entrega la necesidad extrema -no permanecer con los mismos puntos que el último clasificado-, a Osasuna sólo se le debe achacar esa ausencia de concentración o de criterio ante el lanzamiento de falta del equipo local que permitió el tanto del empate. Sólo en un despiste encontró el equipo de Muñiz el modo de marcarle a Osasuna -un lanzamiento al poste sonrió en forma de buena suerte a los rojillos- y esto es un valor añadido para un conjunto que, de una temporada a otra, ha cambiado radicalmente de imagen y que camina con un paso diametralmente distinto en esta Liga ahora ilusionante.
Aunque la pérdida de dos puntos en el último tramo del partido escuece, hay que poner en valor el empate final por las dificultades intermedias que se vivieron, medianas, pero que tienen su consideración en la historia.
Osasuna había terminado el primer tiempo realmente incomodado por la presencia más o menos constante del Málaga, a base de temperamento, en las proximidades de su área. No es que el equipo local se mostrara más allá que tenaz, porque de puntería anda muy flojo, pero la obstinación le llevó a tener algunas ocasiones en forma de barullos nunca bien concluidos. En este empuje sin brújula, su ocasión más clara la dirigió Fernando, que sigue pulsando su perfil de oportunista y, en una jugada en que la defensa de Osasuna estaba descolocada, apareció por la puerta de atrás para soltar un zurdazo que desvió a córner con la manopla Ricardo, atento y bien colocado.
A Osasuna se le había atragantado el partido después de haberlo iniciado cómodamente y sin aprietos. Sin embargo, esta ausencia de apuros no se tradujo en oportunidades para marcar -sólo hubo un remate entre los tres palos por mediación de un cabezazo del inquieto Masoud- y la paulatina desaparición del juego del iraní y Camuñas redundó en la soledad de Aranda, del juego ofensivo. Al ariete sólo le quedaba luchar en desventaja, entre defensas y sometido a los nulos beneficios de la lucha de espaldas a la portería, pero a veinticinco metros de la línea de gol. Aranda está aumentando en Osasuna su buen nombre, aunque acaba molido a palos.
No se veía solución para el atasco ni en un lado ni en otro cuando Osasuna entró en el segundo tiempo como un torbellino. Azpilicueta, que ha sumado con su potencia en el lanzamiento de los saques de banda una jugada más al muestrario de este equipo, soltó la pelota hasta el área, Aranda la peleó con la abnegación que gobierna su juego y Masoud, astuto, le pilló el sitio para el remate a los defensas para marcar.
El partido quedó colocado para Osasuna de manera inmejorable y el juego de los rojillos también lo notó, con pausa y mando a partes iguales de Nekounam y Rúper, aunque sin inquietar más de la cuenta en los últimos metros.
La desesperación del Málaga se plasmó en la creciente comparecencia en el campo de delanteros y en la mayor implicación de Duda en los designios del partido. El portugués mandó al poste un lanzamiento de falta y la ocasión provocó el frenesí local, que se volcó sobre un Osasuna dominado en los veinte minutos finales. El Málaga apretó pero no ahogó a los rojillos hasta que una mala definición de la barrera en una falta permitió que Apoño marcara, con fortuna. Así se pagan los despistes, aunque se sume.
Ficha técnica:
1 - Málaga CF: Munúa; Manolo, Gámez, Iván González, Mtiliga; Fernando, Juanito (Edinho, m. 60), Apoño, Baha (Forestieri, m. 65), Duda y Obinna.
1 - Osasuna: Ricardo; Azpilicueta, Sergio, Josetxo, Oier; Juanfra, Nekouman, Ruper, Masoud (Puñal, m. 87) Aranda (Dady, m. 75) y Camuñas (Calleja, m. 63).
Goles: 0-1, M. 47: Masoud. 1-1, M. 82: Apoño.
Árbitro: Clos Gómez (Comité Aragonés). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores del Málaga Iván González (m.21) y Obinna (m.38), y a los futbolistas del Osasuna Josetxo (m.2) y Azpilicueta (m. 81).
Incidencias: Partido correspondiente a la decimotercera jornada de la Liga BBVA disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 25.000 espectadores.
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