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Hartazgo

por luis martínez garate, Nabarralde - Viernes, 18 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 07:13h.

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HE elegido como título para este comentario la palabra que, a mi entender, mejor define el estado actual de la relación entre Cataluña y España. La he escogido porque aparece en el título del ensayo que quiero presentar. Creo que una de las grandes virtudes del último trabajo de Toni Strubell, y tiene muchas, radica en la capacidad analítica y la expresión justa y sencilla que utiliza su autor. Puede sonar a tópico, pero no creo que la formación británica, en Oxford, de Strubell se encuentre muy alejada de estas características.

El libro sigue una línea de relato clara. En ella podemos encontrar, muy bien expuestas, todas las razones por las que Cataluña no es hoy una nación normal. Cualquiera de las situaciones por las que pasa, aquí y ahora, expresan por activa, pasiva y, si se quiere, por perifrástica, la situación de dependencia, inferioridad, minoración, sumisión o como nos guste llamarla, de Cataluña con relación a España. Los escenarios pueden ser económicos o sociales en general, lingüísticos incluidos, pero en los que siempre emerge con claridad quién es el que manda.

Considero especialmente interesante, por desconocida o por falta de reflexión suficiente sobre la misma, la reseña de la destrucción casi total en Cataluña de la memoria histórica más próxima, la de la etapa anterior a la guerra del 36. El repaso sobre este asunto tan grave está expuesto por Toni Strubell sobre todo en el capítulo 6 bajo el epígrafe ¿Existió realmente Francesc Macià? Creo que me ha sorprendido el hecho de no haberlo pensado nunca. Considero que en mi caso tiene cierta lógica, por proceder de otro país y de una cultura política diferente, pero no así cuando el asunto se plantea desde la misma Cataluña.

Strubell constata el (triste) desconocimiento que actualmente campa en Cataluña sobre sus referentes en dicha época. El franquismo y sus sucesores en la etapa denominada como transición (¿a dónde?, cabría considerar) han trabajado muy fuerte para conseguir que la sociedad catalana de hoy sea, en su mayoría, analfabeta en el conocimiento de la conciencia nacional mayoritaria que entonces rezumaba, y sobre las personas que ejercían su liderazgo, como Macià o Companys. Toni Strubell manifiesta en su libro la absoluta hegemonía de la centralidad del pensamiento nacional catalán en la misma.

Recomiendo una lectura tranquila y, sobre todo si se realiza desde nuestro país, crítica. Cuando digo crítica no me refiero al contenido del libro, ya que lo considero muy acertado y, como respuesta a los interrogantes que se plantean en Cataluña en la etapa actual, difícilmente mejorable. Al hablar de crítica pienso más en las respuestas que los diferentes partidos del arco político catalán (mejor no hablar todavía del vasco) dan a los mismos. En Cataluña se está mostrando con claridad el avance de la propia sociedad civil y su tejido de asociaciones, asambleas... sobre los fosilizados, burocratizados y, en suma, integrados partidos políticos. Por ellos nunca hubieran surgido iniciativas como la de Arenys de Munt.

Todo cuanto sea susceptible de producir beneficios se convierte en objetivo de los capitalistas

Podemos encontrar, muy bien expuestas, todas las razones por las que Cataluña no es hoy una nación "normal"

Desde nuestra situación, la vasca, creo que su lectura debería ser todavía más crítica y exigente. Siento envidia cuando analizo los medios de comunicación catalanes en los que se plantea, desde hace algún tiempo sobre todo, con total naturalidad y desinhibición, la necesidad de un Estado propio, en Europa y en el mundo. En nuestro país hay, efectivamente, quienes hablan de independencia, pero en pocas ocasiones de su concreción política a través de un estado propio. Otros, por desgracia, prefieren referirse a encajes en una estructura política que no admite más que sumisión o a cautivar a quienes nos tienen cautivos de hecho desde hace tanto tiempo.

Además aquí, en Vasconia, se discursea, algunos hasta la náusea, sobre independencia y socialismo sin definir concretamente ninguno de los dos términos. Se han convertido en un cliché o, lo que es peor, en un latiguillo de uso y abuso vulgar. La independencia, o se concreta en un estado propio, o es fórmula ausente de contenido político. Y, ¿qué decir de socialismo? Pocos términos habrá en la literatura (¿política?) actual tan confusos, contradictorios y, al final también, vacíos.

Insistiendo en esta dirección, en Cataluña se acepta tranquilamente que los partidarios de la construcción de un estado propio puedan ser neoliberales, tecnócratas, liberales clásicos, socialdemócratas o partidarios de una fuerte regularización de las actividades económicas. En este país nuestro parece que los únicos que pueden defender la independencia, la estatalidad propia, son quienes se adscriben como de izquierdas. Y volvemos a lo anterior, ¿qué es hoy ser de izquierdas? Permanecen entre nosotros demasiados restos de un seudomarxismo banal, con toda su demagogia simplificadora y barata, incapaz de un análisis serio de los conflictos que hoy existen en el mundo, entre los que, precisamente, ocupan el lugar principal los nacionales.

Strubell procede, por parte de madre, de una familia catalana que tuvo que exiliarse a raíz de la victoria fascista que siguió a la rebelión militar de julio de 1936; su padre, inglés y ex piloto de la RAF. La tradición catalanista y cultural llegó a Toni Strubell, principalmente, de la mano de su abuelo Josep Trueta. El doctor Trueta fue médico especialista en cirugía, con un muy valioso hallazgo en el tratamiento de heridas de guerra, que permitió salvar muchas vidas tanto en la ya citada del 36 como en la Segunda Guerra Mundial a partir de su exilio en Inglaterra.

A los efectos que ahora más nos interesan, por su influencia en la formación y posiciones de su nieto Toni, está su trabajo titulado L"esperit de Catalunya, una magistral síntesis de los principales hitos de Cataluña a través de su historia política, lingüística y cultural. Una obra no traducida al español, pero altamente recomendable para las personas capaces de entender el catalán y que tengan interés por conocer una visión centrada de la historia de esta nación. El trabajo de Toni Strubell incluye el prólogo de Francesco Cossiga, presidente emérito de la República de Italia a su edición catalana. La traducción al español, muy bien resuelta por su hijo Xabi, tiene también un prólogo de Martin Aramburu, vasco afincado en Cataluña. Incorpora asimismo un epílogo escrito por Henry Ettinghausen, catedrático y profesor emérito de la Universidad de Southampton (Inglaterra).

En resumen, pienso que se trata de una obra de lectura imprescindible desde Euskal Herria, sobre todo para quienes aspiramos a la consecución de nuestro Estado propio, en Europa y en el mundo: el Estado de Navarra.

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