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España ha quedado sexta en el Europeo, un peldaño por debajo de las actuales potencias del balonmano mundial. Al grupo de Valero Rivera cada vez le queda menos para codearse con los "monstruos".
Javier Villanueva
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EL sexto puesto logrado por la selección española en el Campeonato de Europa de Austria refleja a la perfección el actual estado del balonmano español, un peldaño por debajo de los equipos en disposición de pelear por los títulos.
Un escalón que por lo visto en tierras austríacas no es insuperable para el conjunto español, que con un poco más de fortuna hubiera podido acceder a las semifinales de un torneo, en el que con la excepción del campeón, Francia, el resto de selecciones han mostrado un nivel muy parejo.
Es por ello que al conjunto de Valero Rivera únicamente le faltan por pulir algunos pequeños detalles, pero que en torneos tan igualados como un Europeo son los que marcan la diferencia entre subir al podio o quedarse en una digna plaza como le ha ocurrido al equipo español.
Y es que más allá de supuestos errores arbitrales o no, España no supo derrotar a Francia en un partido en el que la selección dispuso en el último minuto de hasta dos posesiones para sentenciar un duelo que, a la larga, se ha demostrado decisivo en el destino del equipo en la competición.
Asignatura pendiente
Más tensión en los inicios
Como también se mostró desbordada en los siempre cruciales minutos iniciales de cada período en la derrota sufrida ante Polonia, la única analizable, pues de la cosechada ante Dinamarca nada se puede deducir, ya que España, erróneamente, dio por perdido el duelo por la quinta plaza antes de empezar.
Sin embargo, la progresión mostrada por la selección española en el año transcurrido desde la llegada de Valero Rivera al banquillo debe ser un motivo para el optimismo, que eso sí, debe transformarse en resultados el próximo año en el Mundial de Suecia, el "auténtico examen", como señaló el presidente de la Federación Española, Juan de Dios Román, de este equipo.
COntratiempo
Inoportuna baja de Sterbik
Un examen en el que España, a diferencia de lo ocurrido en Austria, donde apenas ha podido disputar un par de minutos a causa de una lesión, sí podrá contar con el portero de origen serbio Arpad Sterbik, uno de esos jugadores que por sí solos, son capaces de elevar el nivel de cualquier equipo.
Pero no sólo la presencia de Sterbik debe motivo de esperanza, ya que el buen juego demostrado por la selección en casi todos los partidos disputados en Austria hace albergar un prometedor futuro al conjunto español.
Un futuro en el que parece haberse ganado un puesto el joven lateral derecho Eduardo Gurbindo, que pese a debutar en una gran competición, nunca se ha mostrado superado por un torneo en el que el jugador navarro ha dotado durante sus minutos en pista de una gran fluidez al ataque español.
Visión de juego a la que Gurbindo, todavía en pleno proceso de maduración física, debe añadir una mayor capacidad de lanzamiento exterior, que sí puede ofrecer Isaías Guardiola, otro que parece entrar en los planes del seleccionador, y que se quedó fuera del Europeo por lesión.
El futuro
La madurez de Aguinagalde
Aunque si alguien parece tener reservado un papel decisivo en el futuro del equipo español es el pivote guipuzcoano Julen Aguinagalde, que ha demostrado en Austria, donde, sin lugar a dudas, ha sido uno de los mejores pivotes del torneo, ser un digno heredero del gran Rolando Uríos.
Sin olvidar a los extremos Víctor Tomás, uno de los mejores exteriores zurdos del mundo, y Cristian Ugalde, pese a que en Austria disputó menos minutos de los esperados. Tampoco al central Raúl Entrerríos que parece dispuesto a pelear el puesto a Joan Cañellas, el teórico titular que se quedó fuera del Europeo por lesión.
Un prometedor grupo de jóvenes a los que complementan los más veteranos Alberto Entrerríos o José Javier Hombrados, cada vez más asentados en su papel de líderes de un equipo que necesita de su experiencia para culminar su progresión definitiva.
No hay que olvidar que el objetivo de la selección española no es otro que el de lograr una nueva medalla en Londres 2012, aunque para ello deberá demostrar el próximo año en Suecia, puerta de la cita olímpica, que ha superado el pequeño peldaño que hoy en día le separa de los mejores equipos del panorama mundial.
· Buen juego. El grupo dirigido por Valero Rivera ha mostrado un gran nivel de juego durante todo el torneo, lo cual supone una base importante de cara a próximos campeonatos.
· Los nuevos valores. La época de transición generacional de España va por buen camino. Jugadores jóvenes como Gurbindo, Aguinagalde, Víctor Tomás, Ugalde o Cañellas están llamados a ser los baluartes de la selección en un futuro próximo.
España en el Europeo
1994: 5ª
1996: Segunda
1998: Segunda
2000: Tercera
2002: 7ª
2004: Eliminada en 1ª fase
2006: Segunda
2008: 9ª
2010: 6ª
OPBTOTal
Juegos0303
Mundial1001
Europeo0314
TOTAL1618
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