Fernando F. Garayoa
-El Palacio de las Flores' es el optimista título de su nuevo
disco, una actitud, la de estar 'florecido', que hace pocas fechas
también proclamaba a los cuatros vientos Rafael Amador, que ha
revivido a Pata Negra. ¿El nuevo álbum respira más calma que
las sensaciones que desprendían discos como 'El salmón' y, sobre
todo, 'Honestidad Brutal'?
-Qué bonito, qué bueno... me alegra compartir por lo menos un
párrafo con un Pata Negra. Respecto a la pregunta, yo no siento
la obsesión por los tiempos y por la velocidad de las cosas que
veo aquí. Cuando vengo siempre me hacen notar si hay medios tiempos
o si hay baladas... Son detalles en los que nunca me fijo pero
hay gente que piensa que las canciones tienen que tener 120 bits
por minuto y que se gestan según una fórmula.
-¿Quizá por que el rock en España, por ejemplo, se ha entendido
como una música rápida, cañera?
-A mí me encanta el rock rápido. Si pudiera volver atrás y empezar
de nuevo mi carrera, ésta sería mucho más rockera, tal vez heavy
metal (risas). Es verdad, lo digo en serio, yo no soy un fundamentalista
de las letras ni de las canciones sencillas que puedan cantarse
con una guitarra. Me parecen tan importantes la distorsión y
la batería como la letra de una canción. Además, escucho mucha
música instrumental o en inglés, que no puedo entender fluidamente.
En mi repertorio tenía canciones con un bit más rápido, muchas
de ellas interesantes, pero yo sabía que no era un tipo de repertorio
que iba a interesar a Litto Nebbia (el productor del disco).
Por suerte, Litto encontró atractivo ese puñado de composiciones
trasnochadas que yo tenía escritas anteriores al El Salmón. Pero
sabía muy bien que él no iba a comulgar con cuestiones como armonías
vulgares o un rock de un registro más Ramones o Green Day...
E incluso con cierto tipo de letras disparatadas.
-Al hilo del punto rockero, sí ha comentado, tras la edición
del disco, que uno de sus objetivos a medio plazo es el de volver
a formar una banda de rock.
-A mí me gustaría formar un grupo... Inclusive con otro cantante,
pero sé que la gente exigiría que cante mis canciones. De todas
maneras, mi forma genuina de trabajar, la ideal, es acudir al
local de ensayo, con músicos con fundamento y talento, y no tener
yo que dar indicaciones. No es mi estilo interrumpir una canción
para dar indicaciones a los músicos.
-Lo que sucede es que, por norma general, el que tiene las canciones
en la cabeza y sabe cómo deben sonar es el que las crea.
-Sí, pero creo que en un local de ensayo cuando una canción no
suena todos nos damos cuenta. En cambio, cuando suena bien, todos
tenemos la misma sensación de euforia y de poder.
-Hablando de músicos, murió Julián Infante (Tequila, Los Rodríguez)
y recientemente nos ha dejado Guille Martín (Loquillo y Trogloditas,
etc.), ¿qué se ha ido con ellos?
-Increíble... La verdad es que, con los años, Malasaña ya es
un barrio fantasma. Es muy grande la ausencia de Julián, de Guillermo...
y también de Papo (uno de los primeros rockeros argentinos).
Se ha ido una parte muy importante de la historia del rock en
estos países, se fueron realmente tres cowboys de la guitarra,
tres que tenían fundamento. Ellos eran rock and roll y el rock
and roll estaba hecho de ellos, de gente así, de verdad. Los
Rodríguez hubiéramos sido simplemente unos tíos si no hubiera
sido porque estaba Julito y eso nos convirtió en un grupo de
rock and roll... Hubiera querido tener a Guillermo de vuelta
para tocar conmigo este fin de año pasado en Argentina y este
año de vuelta en España. La última vez que le vi, todavía con
esperanza, fue en Donosti, en el concierto que fue mi regreso.
No habrá otros como Julián y Guillermo, se rompió el molde.
-Las preguntas que surgen a raíz de las letras de su última colección
de canciones son casi infinitas pero entre ellas destaca la siguiente
frase: "Conservar la estupidez y la salud ha sido el premio que
me ha dado la vida por venir". Viniendo de un artista como Andrés
Calamaro, que congrega a miles de personas e incluso convocan
'mundiales' de fans cada año, resulta cuando menos contradictorio.
-Hice un ligero cambio en esa frase porque originalmente decía:
"Es el premio que me ha dado la vida por curtir". Y curtir, en
Buenos Aires, no se sabe lo que es a menos que estés curtiendo...
Se curte un porro, se curte un gramo, se curte con un pibita,
se curte un rato con los amigos. Curtir está prohibido, es inmoral,
es ilegal o engorda... Eso es un curte. Evidentemente, el mensaje
era mucho más killer, más canalla: "Conservar la estupidez y
la salud es el premio que la vida me dio por curtir"... Por seguir
portándome mal. Sin embargo, para el disco la cambié y puse "es
el premio que la vida me dio por venir", que también es un juego
de palabras, ya que "por venir" hace referencia a estar aquí
y, a su vez, apunta al destino luminoso de cada una de las personas.
También me parecía bonito llegar a cada ciudad y cantar eso,
"es el premio que la vida me dio por estar aquí y seguir cantando".
Respecto a la estupidez y la salud... Bueno, tengo puesta la
camiseta de Spinal tap, del volumen once, del músico tarado capaz
de reírse de sí mismo.
-Rememorando frases incluidas en canciones del 'Honestidad Brutal',
¿ha aprendido Andrés Calamaro a ser maduro, ya no le falta frialdad?
-Realmente sé que alguna vez obré con impiedad y con dureza,
me arrepiento y no estoy orgulloso si alguna vez hice sufrir
a alguien. Sí... Me vendría bien ser frío para algunas cosas
pero todavía no consigo aprender. ¿Hay alguna escuela donde se
enseña eso?
-Ha comentado que durante este año ha escrito muchas canciones
que formarán parte del próximo trabajo, lo que da a entender
que casi todos los temas que conforman 'El Palacio de las Flores'
son de años atrás.
-Casi siempre las canciones son anteriores a la grabación del
disco. Tampoco yo sé cuando Bob Dylan o Muse escribieron las
canciones de su último disco. Stevie Wonder estuvo casi 15 años
sin grabar un disco y yo todavía no lo escuché. Y Stevie Wonder
es un genio inalcanzable que además es ciego y lo único que tiene
para compartir con nosotros son los sonidos. Yo podría sentarme
y seguir grabando las canciones que tengo compuestas y que todavía
no grabé, pero voy a seguir escribiendo porque es emocionante
e ilusiona todavía. Lo que sucedió con esas canciones que mencionas
en tu pregunta es que le acompañé a mi mujer a rodar una película
a la ciudad de Rosario... Y allí estuve dos meses encerrado con
mis máquinas en una habitación de hotel. Compuse muchos temas,
pero ya teníamos el disco encaminado. Además, los escribí con
cierta timidez... Pasé unos meses sin mostrárselos a nadie y
cuando terminamos El Palacio de las Flores fue cuando los comencé
a mostrar. Respecto a este álbum, no sé cuándo escribió Nebbia
todas sus canciones; lo que sí sé es que es que, por ejemplo,
Rosemary la escribió en el 70 y Cuando una voz sea de todos la
escribió especialmente para el disco, para que la cantáramos
los dos con Vicentico. Tengo una orquídea, La apuesta y Miami
las escribí mientras hacíamos las mezclas de El Regreso, en 2005.
Y las demás están escritas entre el 2000 y el 2002.
-De hecho, 'El tilín del corazón' se rumoreó hace años como posible
título de uno sus discos.
-Sí, es una canción escrita en 2001 pero a mí me parece nueva,
sobre todo después de haber grabado canciones de los años 20
y 30 para el álbum Tinta Roja. Por ejemplo, Mixed emotions, es
una de las canciones nuevas de los Rolling Stones y es del año
1989.
-¿Esa es la clave para saber si una canción es grande, si con
el paso del tiempo mejora?
-Es como el vino... Incluso las buenas canciones son más baratas
que el buen vino. Pero es algo raro, porque estas canciones las
escribí sin intención de incluirlas en ningún disco. En un principio
con gran orgullo pero finalmente con gran dolor. Pensar que esas
canciones no iban a estar en ningún disco terminó siendo una
espina que yo tenía clavada en el costado. Por suerte, Nebbia
las eligió... Y, además, ya estamos trabajando para recopilar
todas esas grabaciones perdidas o encontradas para un box de
Ineditóxicas. Y también para un proyecto futuro que tengo, el
de un museo virtual de música gratuita. Hace tres años me puse
a escuchar durante tardes enteras todas esas grabaciones... Y
sufría y reía y sentía vergüenza y horror. Después de estas sesiones,
que sucedieron antes de grabar El Cantante, sufrí una crisis
en el estudio porque trabajábamos días enteros y no obteníamos
ningún buen resultado... Habíamos sacado tanta fruta del árbol
de las canciones que después de hacer compota ya habíamos empezado
a talar el árbol para hacer leña... Esa situación me llevó a
pedir ayuda a Javier Limón y fue cuando tuvimos las primeras
conversaciones para grabar tangos y boleros.
-Hablando de 'El Salmón' y de espinas clavadas, el nulo reconocimiento
hacia ese quíntuple disco es una de las que más te duele.
-Alguien me dijo que los analistas perdieron la capacidad de
admirar ya en la segunda mitad del siglo pasado. También leí
que cuando los Rolling Stones editaron Sticky fingers el crítico
de la Rolling Stone (ahora manager de Bruce Springsteen) les
puso un cero... y está Brown Sugar. Y también leí que antes existían
críticas buenas o críticas malas, los Rolling Stones lo saben.
Pero ahora mismo el periodismo está tan corporativo que los críticos
exponen su frialdad y su soberbia con el único fin de desmantelar
la autenticidad de una obra. Yo me lo puedo tomar con soda, pero
El Salmón no tuvo ni una crítica buena y Honestidad Brutal unas
pocas... Bueno, éste último fue aclamado por parte de los críticos
y fue elegido como disco del año por la Rock deluxe, que creo
que hasta ese momento apenas me había mencionado en su revista.
Pero de El Salmón no recuerdo ni una crítica buena, inclusive
hubo un periódico en Argentina que dio un disco diferente a cinco
críticos distintos y ni entre cinco se atrevieron a hacer una
crítica buena. Ni mis propios amigos se animaron a apostar por
mí en un disco tan simpático, ya que un álbum con 103 canciones
es casi prosaico decir este disco es muy bueno, porque con tantas
canciones es imposible equivocarse. Además, El Salmón no sólo
es un disco de canciones... Es un disco de anticoncepto en todos
los sentidos, es rock and roll absoluto del año 2000. Eso sí,
Joaquín Sabina le dedicó un soneto.
-¿Has pagado las cuentas de todos los incendios o siempre es
saludable tener alguna cuenta pendiente?
-Todavía sigo en deuda con los bomberos que tuvieron que apagar
tantos incendios (risas). No soy adicto a las nostalgia, y menos
mal, porque tengo tantos olvidos que tendría que escribir un
libro sobre ellos más que sobre mis recuerdos. Pero no me ocurrre
mucho, gracias a mi poca simpatía por la nostalgia, a pesar
de ser porteño de Buenos Aires en donde la evocación al barrio
es casi un género dentro del tango, que de vez en cuando, y sin
querer, intento evitar cierta clase de recuerdos, pero tengo
una memoria que decide por mí y recuerda lo que se el antoja.
Creo que la nostalgia es una forma de inteligencia porque trata
de evocar sin tristeza aquello que ya se perdió. A veces me encuentro
con recuerdos bastante salvajes, siempre tuve cierta tendencia
a tirarme del tren en movimiento, a esconder la basura debajo
de la alfombra... Pero a partir de hoy prometo ser bueno y trasparente,
lo voy a cumplir (risas).
-Varias canciones de Andrés Calamaro ya se han convertido en
himnos, pero, personalmente, y si tuviera que destacar una, me
quedaría con Son las nueve. ¿La escucharemos en directo en esta
nueva etapa?
-La verdad es que nunca la canté en directo, aunque no estoy
seguro. Por algún motivo, te confieso que jamás la volví a escuchar
desde que la grabé. Siempre pensé que los músicos que se recreaban
escuchando sus discos en soledad estaban locos pero ahora me
parece que el loco soy yo. De hecho, desde que lo grabé, el Honestidad
Brutal sólo lo habré escuchado un par de veces, y ninguna de
ellas entero. Volviendo a la canción, creo que ni si quiera recuerdo
exactamente lo que dice la letra pero la voy a tener en cuenta
por que sé que es una canción que ha calado.
-Se especula con la posibilidad de que los conciertos que haga
Andrés Calamaro en el Estado sean compartidos con Fito. ¿Será
así?
-Es posible. Espero que podamos concretar esta idea. Fito va
a hacer una gira muy amplia, dicen que va a llegar a los 100
conciertos, y yo voy a apenas unos recitales pero ojalá que podamos
compartir un tramo de esta gira porque Fito es muy respetado,
lleva consigo la tradición del underground del norte y, además,
es una persona de una humildad y sentido del humor difícil de
encontrar. Mis compañeros que ahora están tocando con él me cuentan
cómo lo admira la gente cuando canta. Creo que sería una gran
alianza. No quiero mosquear a Fito y Fitipaldis, y aunque yo
sé que ahora mismo puedo montar un grupo con cualquier músico
argentino o yanqui, tengo en cuenta que el reencuentro con Candy
y El Niño fue muy poderoso, así que estoy dispuesto a esperar
y a viajar. Pero se me hace raro porque tengo a mis músicos viviendo
a 15.000 kilómetros de casa y contratados para tocar 100 veces.
Pero esto es música y todo se puede hacer. ...........................................................................................
ENTRE LOS PASILLOS DE 'EL PALACIO DE LAS FLORES'
Andrés Calamaro es un músico que, al margen de reírse de sí mismo,
utiliza 'El Palacio de las Flores' para regresar a su infancia.
¿Cómo ha ido el viaje?
Sí, es verdad, y es algo que nunca había hecho. La vuelta a la
infancia en El Palacio de las Flores es una excusa para terminar
cantando un canción crítica, social y política. Inclusive, en
la versión original, que duraba seis minutos y medio, la letra
se pasaba de rosca y perdía legitimidad por lo disparatada. Pasaba
la raya de lo políticamente correcto o incorrecto y se convertía
en una letra incendiaria e insultante. Nebbia me dio su opinión
y me pidió que recortara algunas partes porque podían malinterpretarse.
Le hice caso e hice bien, porque a pesar de los recortes sigue
siendo una letra crítica, sigue siendo una letra bien del palo,
bien rockera... Es un tema que pivota sobre el padre de mi amigo
desaparecido por la dictadura. Por otra parte, una canción que
habla, incluso con ternura, de un desaparecido, no tenía que
terminar siendo un disparate. De todas maneras, es una composición
en la que reflejo el Buenos Aires de mi infancia, que presumía
de ser la París de Sudámerica... Si quieres la San Sebastián
de Sudamérica (risas). Pero el resto de la canción es porteña
y se reconoce en su miseria, "que se tensa la cuerda del hambre,
que se pudra todo, no alcanza ni para fiambre, a conformarse
con los olores, como el Palacio de las Flores".... Estoy contento
de haber escrito El Palacio de las Flores o el Punto argentino
yo solo, lo mismo que El tilín del corazón o Mi bandera.
A pesar de que el disco respire optimismo, sí que hay una canción,
'Patas de rana', en la que hablas del "dolor recuperado".
Patas de rana y Corte de huracán son canciones que consiguen
ironizar sobre las adicciones. Patas de rana, además, era una
especie de vals distorsionado... Patas de rana es alguien buscando
una última papelina perdida y escondida en alguna parte de la
casa, eso es lo que cuenta la canción. Lo que sucede es que termina
con unas reflexiones aparentemente profundas y es como un juego
de palabras, por ejemplo: "Parabién, paramal, paranormal... el
paracaídas". Rimo con el principio de las palabras en lugar de
con el final, como es tradicional. Y la frase "cuidado con yacaré"
hace referencia a un personaje que aparecía muchas veces en mis
canciones, realmente es una especie de cocodrilo autóctono; seguramente
que en el peligro de extinción, como la mayoría de los animales
y la mayoría de nosotros. La grabación era muy distorsionada
en cuanto a ideas pero siempre fue una de las preferidas de Javier
Limón; de hecho, me llamó la atención que Litto la hubiera elegido
para grabarla y me alegra mucho que aparezca registrada como
un blues con armonías no tradicionales de blues. Y Corte del
huracán es similar, aparece como un diálogo profundo con uno
mismo y luego llega a la conclusión de que la coca me la vendieron
cortada. Ambas canciones son como pequeñas miserias de la vida
nocturna, son cosas que ocurren todos los fines de semana en
los bares de Bilbao, Pamplona, en todas las ciudades de España
y de Argentina... y en los barrios marginales de una manera más
extrema. Ésta fue una de las últimas oportunidades que tuvimos
para reírnos del tema antes de que la pasta base (de la coca)
se convirtiera en un drama social en Argentina. Porque hace 20
años la pasta base era como un lujo para gourmet de adictos,
que hacían el proceso a la inversa con la llama y el bicarbonato.
Y ahora es el escalón más bajo del vicio y de la toxicidad...
(Es la demostración de) esa inteligencia que tiene la droga,
que no necesita ningún narcocerebro detrás ni a la CIA ni al
Pentágono, ella entra donde no entraron los romanos y llega a
donde no llegó Hitler... Por avión, por barco, por carretera,
no se sabe, cae del cielo pero entra. A los ricos les consume
la nariz y a los pobres el corazón. Hay cosas de las que ya no
podemos ni reírnos ni con la camiseta del volumen once puesta
(la que luce en las fotografías). Sin embargo Patas de rana y
Corte de huracán consiguen una armonía entre la ironía y la nocturnidad...
Algo que ocurre en El Salmón permanentemente, los momentos de
angustia, cuando son música, ya son alegres. El Salmón es un
disco que puede escucharse riéndose uno la mayor parte del tiempo.
'El punto argentino' es, sin duda, una de las mejores letras
del disco. Un texto muy duro pero muy limpio porque refleja la
realidad, una realidad en la que apuntas que hay países que ya
no existen. Metafóricamente, ¿le sucede eso a Argentina?
Bueno, hay países que ya no existen como Yugoslavia, aunque se
puede entender que se multiplicaron pero necesitaron llenar muchos
cementerios. Pero en esa frase no estoy haciendo referencia ni
a los nacionalismos ni a la independencia sino a la decadencia
de mi propio país. Aunque también refleja la tendencia latinoamericanista
actual, ya que hablo de tradiciones que se pierden, folclores
que se olvidan... Argentina es un país fundado sobre la sangre
de sus pobladores originales... Y yo no soy descendiente de los
conquistadores ni de los aborígenes, pero digamos que la marginalidad
también es una trinchera para sentirse indio y para sentirse
gaucho y para sentirse el coronel Brandon de Apocalypse Now.
En esta canción, por otra parte, hay un juego de palabras en
la frase "el orgullo nacional es ganar un Mundial en la Monumental".
Realmente es en el Monumental, es decir, la cancha de River donde
se ganó el Mundial 78, que no fue cualquiera, ya que se ganó
en el momento más sangriento de la dictadura. Se ganó un Mundial
que fue gloria deportiva pero también vergüenza nacional. Nadie
dice la Monumental, todos dicen al Monumental, porque era el
Monumental de Núñez... Y yo, en la canción, me equivoco a propósito,
como si no estuviera muy enterado de esas cuestiones.
EL ROCK Y SUS MÚSICOS
-Barricada
-Yo participé en ese disco con los propios Barricada (risas).
Ahora que ha pasado el tiempo se puede contar... En los créditos
aparecía como Andrés Calamaro y las Pendejas, pero las Pendejas
eran los propios Barricada. Yo ya los conocía de antes porque
coincidimos en un viaje a Nueva York promovido por la SGAE...
Y ahora estamos en el mismo sello discográfico.
-Extremoduro
-Creo que es uno de los momentos rockeros más genuinos, más importantes,
auténticos y poéticos de todo el rock en nuestros países. Tiene
algo que Diego Manrique llamó, sin mucho cariño, diarrea creativa
y que otros, pobrecitos, lo llaman incontinencia creativa, cuando
en realidad quieren decir continente creativo.
-Litto Nebbia.
Con Nebbia tuve una revelación, volviendo de hacer las mezclas
de El Regreso en el estudio de la Bersuit, Juan, el tecladista
me llevó a casa y volvimos todo el viaje escuchando un disco
de Nebbia en directo... Y era una colección de canciones tan
buena que fue aleccionador.
-Argentina y el rock.
Es un país rockero, la mayoría de las hinchadas de los equipos
de fútbol cantan nuestras canciones y llevan un estandarte de
Bob Marley con una hoja de cannabis con sus colores. Y además
hubo un Spinetta, hubo un Papo...
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