pamplona. El fuerte de San Cristóbal recordó ayer la fuga protagonizada por más de 700 presos la tarde del 22 de mayo de 1938. Hombres, defensores de los valores republicanos, que lograron huir de una de las cárceles mas duras y tenebrosas impuestas por el franquismo, en busca de la anhelada libertad. En su memoria, alrededor de 400 personas, muchas de ellas familiares de presos y fusilados republicanos, se acercaron hasta la cumbre del monte Ezkaba para participar en este tradicional homenaje. Un evento que tuvo, este año, una significación especial tras conocer la existencia de documentación sobre el cementerio anexo al penal; por la aprobación en el Congreso de una iniciativa presentada por la diputada de Nafarroa Bai, Uxue Barkos para que el Ministerio de Defensa done el fuerte de San Cristóbal a Navarra y por el reciente estreno del documental dirigido por Iñaki Alfaro, que supone un homenaje a la memoria histórica.
Una gran bandera republicana ondeaba a la entrada del fuerte, mientras se acercaban hasta sus verjas cientos de personas de todas las edades. Detrás de esos cerrojos, un total de 795 hombres permanecieron presos hasta que hace 68 años, lograron escapar de la represión a la que se vieron sometidos. Sin embargo, pocos fueron los que alcanzaron la libertad, siendo 207 hombres fusilados y otros muchos encarcelados de nuevo en otros penales del Estado. Pero aquella fuga, una de las mayores de la historia de España, continúa viva en la memoria de sus familiares, que los últimos años, les rinden homenaje en la cima del monte Ezkaba.
En esta edición, y ante el reciente descubrimiento de la existencia de 73 personas enterradas en el cementerio habilitado al lado del fuerte -hecho que, al parecer, ya conocían los militares, pero que desconocían los familiares-, se trasladaron hasta el antiguo penal familiares que hasta hace poco desconocían que sus antepasados habían permanecido presos en este lugar. "Esta información ha ido vagando por archivos militares y eclesiásticos sin que los familiares la conocieran. ¿Por qué han esperado a que las familias hayan investigado para ofrecer la información que ellos ya tenían documentada?", se preguntó Joseba Eceoloza, presidente de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra; y prosiguió: "¿Cómo una persona de Cuenca se iba a pensar que su familiar estaba enterrado en este monte?".
Pero, como señaló el miembro de la Asociación Cultural Txinparta, Koldo Pla, "las cosas están empezando a cambiar". Así, celebró la iniciativa aprobada en el Congreso de los Diputados, con la excepción de PP-UPN, de que el fuerte sea devuelto al Gobierno foral: "Es una reivindicación que inició un pequeño grupo hace mucho tiempo, pero que gracias a vosotros se ha convertido en una voz potente". Y es que, como recordó Eceolaza, cuando mataron a estas personas "no cayeron en la cuenta de que los muertos tenían vivos y estos tienen memoria", y lanzó una reflexión al viento: "Os trataron como delincuentes, pero para nosotros sois vencedores, sois ganadores de la libertad y de la dignidad".
momentos musicales Las intervenciones de algunos de los familiares de los presos así como el testimonio directo del catedrático madrileño Ernesto Carratalá fueron los momentos más emotivos de un homenaje en el que se escucharon el Himno de la fuga , compuesto por los mismos presos, y una canción dedicada al monte Ezkaba, en la voz de niños y niñas de Navarra. Los abrazos y las lágrimas por los recuerdos se entremezclaron con las sonrisas y aplausos al contemplar los avances conseguidos durante estos últimos años.
En definitiva, una combinación de nostalgia y alegría que envolvió este tradicional homenaje en memoria de todas aquellas personas que, como recordó Plá, "fueron encarceladas por defender unos valores y dieron su vida por la libertad". Durante unos días, en las verjas del fuerte permanecerá el matiz tricolor de las flores depositadas ayer. Pero, aunque éstas marchiten, el recuerdo de estas personas nunca desaparecerá.