pamplona. Hace unos días terminó su trabajo frente a las cámaras de Pásalo , pero Maite Esparza no desconecta en ningún momento del programa con más solera de las tardes de ETB 2, por la sencilla razón de que ella forma parte de su plantilla.
Acabada su labor como presentadora del programa, ¿está satisfecha de cómo ha ido todo?
Muy satisfecha. También es verdad que tenía la ventaja de que trabajo en este programa haciendo una sección diaria y en la mesa de opinión, así que ya conocía a los contertulios y a Iñaki. La verdad es que me lo he pasado muy bien y he disfrutado mucho.
¿Por qué cree que la eligieron para presentar Pásalo ?
No lo sé. Eso fue una elección de la directiva de Euskal Telebista. Supongo que daba el perfil que buscaban en ese momento. No creo que sea una cuestión de ser mejor o peor o de hacerlo mejor o peor, sino de dar el perfil que buscaban.
¿Temía las comparaciones?
No, Adela y yo somos muy diferentes. En ese sentido, no tenía miedo. A mí me gusta mucho Adela como profesional, es muy lista, muy cercana y muy simpática. Yo tengo un perfil muy distinto y además creo que cada uno tiene que hacer las cosas a su manera. Yo en ningún momento he tenido ninguna intención de hacerlo como ella porque no hubiera tenido sentido. Adela lo hace a su manera y yo a la mía.
¿Ha conectado bien con su compañero, Iñaki López?
Cuanto más tiempo llevas con una persona mejor te llevas con ella, eso está claro, y yo con Iñaki llevo mucho tiempo. Además, me está cuidando mucho. Estoy muy a gusto, con él y con todos.
Por cierto, ¿dónde se encuentra más cómoda trabajando, delante o detrás de la cámara?
La verdad es que me he dado cuenta de que delante de la cámara estoy mucho más a gusto de lo que creía. De reportera o guionista he trabajado mucho y lo conozco muy bien, pero el tema de ponerme delante de una cámara me ha sorprendido, y para bien.
¿Le dan respeto los programas en directo?
Si me llegas a decir esto hace tres años te hubiera dicho que quizá sí. Pero no, la verdad es que no. Ten en cuenta que en Pásalo estamos bastantes personas y eso implica que se reparta mucho el peso del programa.
Estudió Ciencias de la Información, pero veo por su currículum que no ha perdido el tiempo preparándose; vaya cantidad de cursos que ha hecho, a eso llamo yo una mujer preparada...
Es muy relativo lo de la preparación. Cada uno tiene su manera de enfocar o desenfocar su carrera. Yo soy muy dispersa y me gustan muchas cosas diferentes. Hay personas que para ellas todo esto de los cursos sería una pérdida de tiempo. Yo, sin embargo, nunca he intentado ir en una sola dirección dentro de lo profesional. Fíjate, a mí me gusta mucho el cine, escribir los guiones de cine. En definitiva, dentro de la comunicación me gusta hacer cosas muy distintas que incluso no tengan nada que ver entre sí.
Tiene conocimientos de inglés, euskera y catalán. ¿Lo del catalán le viene de sus tiempos en Barcelona?
Bueno, de euskera vamos a dejarlo en justito. Lo del catalán, sin embargo, sí que me viene de mis tiempos en que trabajaba en Barcelona. Estuve cinco o seis años. Además, mis amigos catalanes hablan catalán habitualmente. También es verdad que el catalán es una lengua muy fácil para hacerte entender.
¿El cine es su asignatura pendiente?
No sé. Las cosas van encontrando su momento.
Fue Premio Navarra de Relatos en 1997 por su obra El hombre que quiso dejar de oír , ¿sobre qué trata?
Es un relato de sensaciones, surrealista y kafkiano o eso me dicen algunas personas que lo han leído. Es la historia de una persona que un día descubre que tiene el don de escuchar toda la vida que bulle en el interior de cada objeto, cada persona o cada lugar hacia donde mira. Aunque es un don que le puede abrir muchas puertas, al final le complica mucho la existencia. Está todavía sin publicar. Este verano estoy intentando publicar este relato junto con otros que también tengo escritos.
Estuvo de redactora en el programa de TVE Operación Triunfo , ¿qué tal la experiencia?
La experiencia fue muy buena. Estuve trabajando en las dos primeras ediciones. Para mí, lo mejor de aquello fue conocer por dentro cómo funciona un programa que desató tantas pasiones y odios. Me gustó mucho también conocer el mecanismo de un macroprograma, que fue líder de audiencia. Me lo pasé muy bien.
De no haber sido periodista, ¿a qué se hubiera dedicado?
Cuando fui a matricularme estuve dudando entre periodismo y psicología. Hoy día todavía leo muchos libros sobre psicología, manuales de psicoterapia y cosas de este tipo.
¿Presentaría algún programa de corazón?
No, es un tipo de información que a mí, particularmente, no me interesa nada. Respeto mucho a quien los hace y a quien los sigue. No obstante, aunque te lo estoy diciendo muy categóricamente, también es verdad que nunca se puede decir "de este agua no beberé".
¿Tiene antecedentes periodísticos en su familia?
La verdad es que no.
¿Le preocupa su imagen?
Relativamente. Soy un poco coqueta pero, la verdad, no me preocupa en exceso. No me quita el sueño.
¿Qué hace un fin de semana?
Viajar. Suelo ir a Pamplona, Madrid o Barcelona, escribir o ir a la playa, cuando se puede. También me gusta salir a pasear sola, mirar a la gente o ir con mi cámara de fotos.
¿Dónde va a ir estas vacaciones?
Este año quiero ir al hemisferio sur, a un lugar del centro de África. Luego pasaré unos días por el Mediterráneo.
¿Es supersticiosa?
Un poquito. De pequeña era más.
¿Tiene alguna mascota?
No, ahora no. Me encantaría tener un perro, pero cuando se den las condiciones idóneas.
¿Próximos proyectos?
No sé, supongo que seguir escribiendo y preparar algún documental.