sangüesa. El sol brilló ayer en Sangüesa para revivir, como cada año, la tradicional representación del Misterio de los Reyes Magos , que fue presenciado por cientos de privilegiados espectadores que disfrutaron de un espectáculo que ya ha cumplido los 107 años.
Los rostros de la multitud de personas que se congregaban en la plaza de las Arcadas, más despiertas que en años anteriores, agradecían que el inicio de la representación se hubiese retrasado este año hasta las 11.00 de la mañana para conseguir atraer a los más perezosos que a las 9.00 horas (hora en la que ha comenzado la obra desde el año 1976) no se atrevían a salir de sus camas para pasar frío. "Que se represente a esta hora es muchísimo mejor, porque así podemos descansar y venir con calma", comentaba una vecina de Sangüesa. "Además, con el buen día que hace hoy, lo vamos a ver mucho más a gusto", añadía otra sangüesina.
Allí se encontraban también Enrique Itoiz y Luis Sabalza, los únicos actores que llevan participando en la representación desde hace 40 años.
Eran las once de la mañana y el sonido de los tambores, la banda de cornetas y el trotar de los caballos, anunciaban la llegada de Sus Majestades que, a lomos de sus blancos corceles y acompañados por sus pajes, iniciaron su marcha hasta el portal del ficticio Belén. "¿Son los Reyes Magos de verdad? ¿por qué no van montados en camellos?", preguntaban muchos de los pequeños que presenciaban con incredulidad la llegada de los magos a su localidad.
Siguiendo a la estrella que les guiaba desde el cielo, los tres magos de Oriente atravesaron la calle Medievilla para después, detenerse a preguntar por el Mesías que buscaban y del que habían perdido el rastro "por un nubarrón que ha surgido en el camino". "Es Jerusalén amigos. Sigamos hasta los muros, que una vez en la ciudad, nos informaremos", aconsejó Baltasar.
Los tres soberanos, al llegar a las puertas de la ciudad, se encontraron con un centinela que, frente al palacio de Vallesantoro, les cerró el paso. "¿Dónde está el rey nacido que va a salvar al pueblo?", preguntó Melchor. El joven, les exigió entonces hablar con su rey, Herodes, antes de continuar su cansado camino. Es entonces cuando el malvado rey Herodes salió al balcón y Baltasar, desconfiando de las intenciones de éste, dijo: "Leo en tus ojos traición abominable y horrenda".
llegada al portal Tras este enfrentamiento con el cruel personaje bíblico, Melchor, Gaspar y Baltasar, seguidos por una multitud de personas, prosiguieron su camino, que les llevaría hasta la plaza de Abadía, donde se encontraba el portal de Belén, escenario de la tradicional escena de las ofrendas de los tres Reyes Magos.
"Os adoramos Señor. Dios mío, ya te encontré", exclamó Melchor, que junto a sus dos compañeros, entregaron al recién nacido oro, incienso y mirra. Acompañándoles, varios pastores encarnados por los más txikis, que despertaron las mayores sonrisas del público con su profesional actuación , esperaban su turno para ofrecer también al Niño recién nacido presentes tales como un cordero, una paloma o un ruiseñor.
Por último, los villancicos interpretados por los Auroros de Sangüesa, pusieron punto y final a la representación, tras la cual, los vecinos que abarrotaban la plaza se trasladaron a la iglesia de Santiago para asistir a la Santa Misa.