s U vocación, aún frustrada, es ser director de cine. Así que, mientras engorda su experiencia con cortos y vídeos que realiza en los ratos que le deja su trabajo en la CNN de Atlanta, Miguel Ángel Antoñanzas sacia su apetito por la narración visual a través de la fotografía. De aquí nace Mira Das , su primera exposición. Un primer examen ante público con el que regresa a su localidad natal, Sangüesa, para compartir con sus paisanos -de ahí el verbo dar del título- el pedazo de mundo, a veces cercano y familiar y, otras, remoto y extraño, que captura en cada clic .
Afincado en la capital del estado de Georgia desde hace años, el periodista navarro no se considera un fotógrafo profesional, de hecho casi siempre trabaja con una cámara digital pequeña, pero sí un atento discípulo de esta disciplina que le ofrece un "método rápido y sencillo de contar una historia"; y de recibirla, porque "no tienes que estar leyendo media docena de páginas o verte media película para saber si te gusta o no". Como narrador, prefiere no especializarse y, como plasma en la muestra del Palacio Vallesantoro, sus intereses son muchos y heterogéneos; desde paisajes de una Sangüesa nevada hasta escenas familiares pasando por instantáneas de sus viajes por China, India o Estados Unidos. En un intento de analizar su propio trabajo, Antoñanzas reconoce que, entre tanta diversidad, le gusta fotografiar la naturaleza y a la gente sencilla y anónima, "pero también me parece interesante lo espectacular de una actriz como Salma Hayek o Keira Knightley". Y es que, este sangüesino sabe bien lo que es trabajar ante el escaparate de tela y carne más famoso del mundo que cada año se vuelve a montar con motivo de los Oscar. Sin embargo, lo de la alfombra roja no le parece importante, y "si pudiera elegir, me gustaría estar presente en hechos con más trascendencia, como el posible cambio en Cuba o en la guerra de Irak". Porque "yo no me juego el cuello por cubrir una historia, lo hacen unos compañeros que están viviendo en condiciones extremas; esos sí son periodistas de verdad", dice. Y eso que, como se aprecia en la exposición, pudo ver de cerca las consecuencias del huracán Katrina , "aunque las fotografías no recogen ni por asomo la magnitud del desastre. Por un momento, pensé que estaba en un continente diferente".
montajes Al margen de las imágenes de marcado carácter informativo, Miguel Antoñanzas presenta también otras obtenidas en varios de sus viajes y que tejen un interesante discurso basado en las semejanzas que unen a lugares muy alejados entre sí. Es el caso, por ejemplo, de la puerta principal de la Ciudad Prohibida de Pekín, que el fotógrafo compara con la del umbral del Ayuntamiento de Nueva York. Pero hay fotos que también marcan las diferencias: "En algunos países, la gente lucha por sobrevivir cada día, frente a otros, como los actores de Hollywood, que se dedican a exponerse continuamente". Todas ellas son resultado de un punto de vista que tamiza el objeto o sujeto retratado a través de "mi sensibilidad, mi estado de ánimo o mi educación"; porque aunque una imagen no tiene el poder de aglutinar toda una realidad, "sí resume mucho de lo que ocurre en ese momento"; y, "si eres despierto como espectador, puedes ver mucho más de lo que se ve".
Y un fotógrafo también es capaz de "inventar" mediante el fotomontaje, faceta que el periodista navarro explora en la actualidad y de la que en Sangüesa adelanta a algunos ejemplos relacionados con la política exterior de EEUU o el tema taurino. En este caso, se trataría de "la invención de una nueva realidad, de tomar la fotografía como un lienzo en blanco, como un pintor, y de crear un mundo que no existe más que en la intención".