pamplona. Ana Casares cumplirá en junio 36 años y la atleta pamplonesa del Hiru Herri está mejor que nunca. Así lo dejó claro ayer al conseguir el récord navarro de maratón en Valencia con una marca de 2h.41:55, rebajando su propia marca de 2h.46:51 (que la logró el 30 de octubre de 2005) en casi cinco minutos. La navarra concluyó en tercera posición, a dos minutos y medio de la ganadora, la etíope Alemnu Zinash.
Tras meterse este nuevo récord en el bolsillo, la corredora del Hiru Herri se mostraba "muy contenta con el resultado, porque el tiempo que he logrado es buenísimo. He mejorado en cinco minutos mi mejor marca y estamos hablando de un tiempo muy bueno". Ana Casares, especialista en triatlones y duatlones de larga distancia, planteó la carrera "con prudencia". La atleta comentaba que "hace tres semanas tuve una luxación de hombro y, además, los hijos han estado enfermos, por lo que he pasado una mala época para preparar la carrera y venía a verlas venir. Sin embargo, me he encontrado con muy buenas sensaciones y he ido con prudencia".
Durante los 42,195 kilómetros de los que consta la dura prueba, la pamplonesa siempre estuvo en los puestos cabeceros. "He empezado quinta, controlando mi pulso y mi ritmo, y he visto que iba a un ritmo más rápido de lo que me esperaba. He pasado el medio maratón en una hora y veinte y, en ese momento, empezaba a ver a la cuarta y tercera corredora. En el kilómetro 22, me he quedado con la keniata Peris Poywo, que ha terminado cuarta, y hemos ido juntas hasta el 35. Luego ella se ha ido quedando y yo me he ido. Al final, el maratón pone a cada uno en su sitio. Además, si vas regulando y no tienes ningún problema muscular o de alimentación llegas con fuerzas. Los últimos ocho kilómetros se me han hecho duros y he notado cansancio en las piernas, pero eso no me ha hecho bajar apenas el ritmo y he llegado con fuerzas. Ha sido una buena experiencia".
"Durante la carrera la temperatura ha sido buena, porque hemos salido a 10 grados, y luego ha subido a 12 ó 13, pero pegaba bastante fuerte el viento. Por este motivo, he echado en falta gente que me arropase y me cubriese un poco. Para intentar combatir el viento he ido un rato con unos y luego con otros, aunque también he corrido sola", apuntaba Ana Casares. En cuanto al recorrido por las calles valencianas, la corredora navarra consideraba que "era rápido". Aunque también tenía una pega. "En los últimos ocho kilómetros hay una zona un poco adoquinada y, cuando llevas ya 36 kilómetros y el viento de cara, se hace duro", se quejaba. De todos modos, reconocía que le ha salido "un carrerón y estoy encantada con el resultado obtenido".
Un gran mérito Este nuevo récord de Ana Casares tiene un mérito especial, ya que durante su estancia en Valencia no ha podido descuidar el cuidado de sus hijos. "He venido a la carrera con mi marido, Eugenio, y mis hijos de cuatro años y siete meses. Nos hemos instalado en una residencia de atletas y, cuando bajamos al comedor, a la pequeña le tengo que dar la papilla, al mayor, de comer... Eugenio me dice: "Tienes un gran mérito por venir a correr aquí con los hijos". Así, con todo este ajetreo, entreno como puedo, aunque esa carencia la suplo con la ilusión que tengo".
Y, después del esfuerzo, ahora sólo pienso en descansar y tener un par de semanas tranquilas. "Ahora empezaré andaré en bicicleta, iré a nadar y haré algún duatlón, unas pruebas más tranquilas. Por el momento no me pongo un reto más importante. Igual, hacia octubre, me lo planteo", indicó.