"c REO que el hecho cultural es el indicador más fino, sensible y fiable para medir el índice de bienestar de una sociedad. Mucho más que las cifras de empleo, que el PIB y que otras variantes que se nos ofrecen en los análisis al uso. Porque el hecho cultural indica, por supuesto, los excedentes económicos, pero también el grado de educación a través de las actividades a las que la gente dedica su tiempo libre. Y nos habla de parámetros de difícil cuantificación como la curiosidad intelectual". Firma la sentencia Juan Ramón Corpas Mauleón. Ahora, a unos pocos días de que finalice su mandato de cuatro años al frente de la Cultura y el Turismo de la Comunidad Foral, toca juzgar si, en efecto, estas palabras son pertinentes a la luz de los hechos. En un primer balance, los últimos cincuenta meses han estado marcados por la inauguración de grandes infraestructuras como la Catedral de Tudela o el Palacio de Congresos y Auditorio, Baluarte, y el impulso de otras que no serán realidad hasta dentro de un par de años, casos de la Biblioteca General y el Conservatorio; la celebración de una programación monográfica dedicada al Año Javier, en 2006, y la cancelación de otra emblemática como los Festivales de Navarra. Tampoco han faltado casas de cultura por doquier ajenas a las lógicas sinergias y polémicas como la insólita anulación de las becas -sólo durante este año y porque sí- para jóvenes artistas.
Pero la memoria es caprichosa y, más aún, perezosa, por lo que tiende a retener lo más reciente, y, en este caso, lo último ha sido la inauguración oficial, que no real, de un centro de arte contemporáneo todavía vacío promovido por el Ayuntamiento de Huarte y asimilado por el Gobierno, que aprovecha para no tener que sacar adelante el proyecto que el propio Corpas anunciaba en una entrevista concedida a este periódico en octubre de 2003. El Ejecutivo de Miguel Sanz, que presidió el electoralista acto de apertura del edificio de Mokarte, desestima, así, una idea barajada en las últimas legislaturas y se vuelca en una iniciativa ajena con un primera aportación de un millón de euros y la firme determinación de prorrogar esta partida en adelante. De este modo, manifiesta una confianza ciega en una propuesta que quedará en manos privadas, las de la Fundación Ordóñez Falcón, para la que ésta es una más de las actividades de gestión cultural que desarrolla a lo largo del año en distintas ciudades.
últimos meses
De repente, arte contemporáneo
Y, al margen del cubo de Huarte, sorprende, asimismo, la repentina atención que la Institución Príncipe de Viana presta a las artes plásticas en los últimos meses de la legislatura. Prueba de ello es la serie de exposiciones programadas en Baluarte bajo el epígrafe Punto de Encuentro con el Arte Contemporáneo, cuya primera muestra, Silencios. 22 pintores navarros , ha sido encomendada a un comisario forastero que ha incluido a una sola mujer en su selección final. Pobre e irreal porcentaje en una comunidad en la que las creadoras copan muchos de los premios destinados a los jóvenes artistas y que en la actualidad tiene a una veterana, Isabel Baquedano, exponiendo en el Museo del Prado.
Se mueven en la misma línea las colecciones de libros de artista, series Major y Minor, inventadas el año pasado y que, como lo anterior, parecen querer compensar la casi total falta de apoyo del Gobierno foral al arte contemporáneo en los últimos años.
infraestructuras
Bibliotecas, cierres y oposiciones
En el ámbito de las grandes dotaciones, estos cuatro años finalizan sin disponer de una Biblioteca General ni de un nuevo y necesario Conservatorio Superior de Música en uso, ya que ambas infraestructuras no estarán listas antes de mediados de la siguiente legislatura, en 2009. Y se ubicarán en Mendebaldea, lo que, en el caso de la Biblioteca, contradice lo dicho por el propio Corpas en octubre de 2003: "Se va a continuar con el compromiso de que la Biblioteca General se haga en el Casco Antiguo, en el colegio de San Francisco", decía entonces el consejero. De hecho, ya se había convocado un concurso para diseñar un edificio en ese espacio que ganó el arquitecto catalán Manuel Ferrer Sala, el mismo que en 2005 resultó ganador en la convocatoria reeditada con motivo del cambio de ubicación. En resumen, la Biblioteca, cuya obra ha sido adjudicada a FCC y SANCO, estará terminada para mediados de 2009 con un coste de 21,9 millones de euros y una Filmoteca que, a falta de un proyecto definido, es de esperar que sea mucho más que un simple almacén de cintas y que subsane la laguna cinematográfica que todavía existe en esta comunidad.
Pero el entorno bibliotecario ha dado mucho más de sí en los últimos tiempos, ya que, según publicó este rotativo en octubre de 2006, el 82% de las bibliotecas públicas de Navarra ha estado atendido por una sola persona al menos en 2006. Tremenda cifra resultante de la cantidad de bibliotecarios eventuales que pidieron permisos para presentarse a las oposiciones a puestos fijos convocadas por el Gobierno, lo que dejó al descubierto la falta de previsión del servicio de Bibliotecas, que no disponía de listas actualizadas de empleados temporales a los que acudir para sustituir las plazas vacías. La situación derivó en que varias bibliotecas tuvieron que cerrar sus puertas, lo que el Ejecutivo trató de solventar con una contrata privada.
Siguiendo con otra gran infraestructura, los estudiantes de música esperan con apremiante necesidad la construcción del Conservatorio, presupuestada en cerca de 15 millones de euros a partir del proyecto de Tellechea y Fernández Militino. El nuevo inmueble, dependiente del departamento de Educación, vendrá a paliar de una vez la flagrante precariedad con la que los jóvenes músicos trabajan desde hace años en la calle Aoiz. Dificultades a las que en el curso 2006-2007 varios de ellos habrán tenido que sumar la cancelación, por parte del departamento de Cultura, de las becas para ampliación de estudios artísticos. Y es que, sin previo aviso y sin que todavía hoy nadie haya justificado la decisión, la institución que preside Corpas decidió eliminar esta partida que, ante el revuelo generado por dicha decisión, retomará en el curso 2007-2008, discriminando sin razón a quienes tuvieron la mala suerte de solicitarlas este año. Un decisión inaudita y, según todos los grupos parlamentarios, incluidos UPN y CDN, totalmente desacertada.
programación
Javier, omnipresente
Y, de los continentes, a los contenidos. La programación cultural de estos cuatro años tuvo su momento álgido en 2006, cuando el departamento dedicó más de 4 millones de euros a los actos dedicados al V centenario del nacimiento de San Francisco de Javier. Conciertos, exposiciones y otros eventos, incluida la entrega del Premio Príncipe de Viana, tuvieron lugar en la pequeña localidad, que, según cifras oficiales, acogió a millón y medio de visitantes, entre los que hay que contar los cientos de autobuses procedentes de colegios de jesuitas que acudían al santuario a diario, lo mismo que sucedía los fines de semana con expediciones organizadas desde todos los pueblos de la comunidad.
En frente, otra efeméride, el cincuentenario de la muerte de Pío Baroja, que el Gobierno conmemorará un año tarde con una exposición promovida por el Ministerio de Cultura y un congreso de expertos con ausencias más que notables encargado a Ramón Tamames, que, de momento, no ha cumplido con las fechas de celebración inicialmente anunciadas.
La acción cultural se vio mermada, asimismo, en 2004 con la desaparición de los Festivales de Navarra, programa emblemático que dotaba de color y multiculturalidad los veranos navarros. A cambio, dijo Corpas, el departamento se quedó con el Festival de Teatro Clásico de Olite, una iniciativa que, al igual que el centro de Huarte, inició un ayuntamiento y que el Ejecutivo foral ha asimilado, dotándolo, eso sí, de más medios y presupuesto. Para finalizar, una mención ineludible a la reciente exposición inaugurada en el Museo Oteiza, Sao Paulo 1957 , que viene a consolidar un espacio que, sin embargo, todavía no goza del favor del público. Una joya escondida que carece de la promoción que debería concederle un Gobierno que entiende la cultura como el "indicador más fino, sensible y fiable para medir el índice de bienestar de una sociedad".
Llegados a este punto, unos cuantos asuntos quedan en el tintero. Uno que daría para mucho es la lamentable falta de visión del Gobierno para gestionar y sacar partido a la cantidad de producciones cinematográficas que escogen los escenarios de la Comunidad Foral para narrar sus historias. Por poner un ejemplo, la existencia de una Film Commission hubiera permitido que El laberinto del fauno , merecedora de numerosos premios y candidata a tantos otros, se rodase en Navarra. Otra ocasión perdida para un departamento que durante estos años ha optado por presentar a bombo y platillo eventos de relevancia mediática inconexos entre sí como la presentación de grandes infraestructuras y exposiciones monumentales tipo La Edad de un Reino oTudela, el legado de una catedral (de Navarra, un futuro entre todos , mejor no hablar); sin olvidar la pretendida vocación de novedad de un Plan de Impulso de las Artes que colocaba una nueva etiqueta a viejos contenidos. Sin embargo, en todo este período, la sección que lidera Corpas no ha parecido seguir en ningún momento los puntos de un plan estratégico definido, concreto y tan urgente en esta tierra. Es más, la fusión de la Institución Príncipe de Viana con el área de Turismo, que sin duda obedece a otros intereses, ha contribuido más, si cabe, al fomento de una cultura de escaparate, hilvanada con pespuntes que sólo comparten la búsqueda de notoriedad y que han buscado más la aceptación que la participación popular. Ha faltado definición y apuesta por sentar las bases de un proyecto a largo plazo que, si bien luce menos, deja frutos más maduros.