Pamplona. Es tranquilo incluso en un cara a cara. Su discurso no es fluido, quizá le falta brillantez porque elige las palabras con mimo, pero, eso sí, destila coherencia con su particular forma de ver la política.
A lo largo de la campaña y también en la precampaña ha eludido despejar la composición de pactos postelectorales. Sin embargo, lo que se vislumbra de sus últimos posicionamientos es que está en las antípodas de UPN... ¿Cierra eso la posibilidad de un entendimiento con ellos?
No sólo no estamos abordando la posibilidad de pactos sino que tampoco estamos haciendo inviable ninguno de ellos. Partiendo de ahí y a futuro, lo que estamos intentando es poner de manifiesto los errores de su gestión, evidenciar sus posiciones políticas de auténtica confrontación incluso social y, finalmente, exponemos nuestra propuesta como dijimos, manteniéndola al margen de los posicionamientos de unos y otros.
Quizá sea entonces un mero espejismo ese supuesto alejamiento...
No, no cabe la menor duda de que en algunos temas estamos muy lejos, pero lo que quiero decir es que nosotros no queremos poner el acento en alejarnos o acercarnos de ellos...
Afirma que el cambio en Navarra ya está en marcha pero, ¿qué tipo de cambio?
Desde luego un cambio de Gobierno, un cambio de política. Mi punto de vista es que esto es ya un hecho porque la ciudadanía está expresándolo, pidiéndolo reiteradamente desde hace un tiempo a través de los sondeos de opinión. Y, después de la campaña hecha desde la derecha, que esos sondeos incidan en la demanda ciudadana por un cambio hace que acuñemos esa afirmación. Ahora, el día 27, la ciudadanía deberá decidir las condiciones de ese cambio y nosotros le planteamos que la del PSN es la opción más idónea para traducir ese cambio en un mantenimiento de la realidad institucional de Navarra, en un impulso de las políticas sociales y en la institución de las bases de un nuevo modelo de desarrollo.
¿Todo esto implica sacar a UPN del poder?
El cambio debe implicar la salida de UPN del Gobierno de Navarra porque, insisto, ha de llevar implícito un cambio de políticas. Es necesario superar la política trasnochada y de derechas que han impuesto PP, UPN y CDN en esta legislatura y para ello hemos de apostar por la izquierda y el progresismo, situada en la realidad y con su vista fija en el futuro.
¿Cuáles serían los pilares sobre los que asentar ese cambio según el PSN?
En principio y partiendo desde el escrupuloso y exquisito respeto al proyecto institucional de Navarra como Comunidad Foral, propia, histórica y diferenciada, hay dos tareas fundamentales que ya he apuntado: poner las bases de un nuevo modelo de desarrollo a 25 años vista y basado en la sostenibilidad, el conocimiento y la innovación y, junto a ello, la potenciación y fortalecimiento de un sistema público de servicios en educación, salud y bienestar social. Ese sistema habrá de garantizar a la vez una mejora en la calidad de vida de las personas y un elemento de cohesión e igualdad.
¿Un gobierno en minoría podría garantizar esos cambios?
Yo creo que sí. Un gobierno en minoría es una opción viable y la que más se ha dado en esta Comunidad. Yo creo que un gobierno en minoría obliga a quien lo ostenta a hacer un esfuerzo mayor en pro del consenso y eso es una garantía para el correcto respeto a la pluralidad de esta tierra.
Es decir, un gobierno en minoría pero con fuerza suficientes...
Sí, por supuesto...
¿Cómo interpreta que la ciudadanía reclame como mejor opción de gobierno una entente entre PSN y NaBai?
Lo interpreto como la expresión de la discrepancia y el descontento respecto a lo que ahora hay. Traducido así convergen dos planos: descontento por la política social y descontento de una parte de la población por el actual modelo institucional.
¿Qué separa y qué une al PSN con Nafarroa Bai?
Resulta difícil de responder porque ahora hablamos de Nafarroa Bai como un concepto unitario cuando es una coalición en la que, desde el punto de vista de las políticas sociales, hay diferentes conceptos dependiendo de quién de sus integrantes sea el interlocutor. Dicho esto, sí asumimos que con las fuerzas mayoritarias de esa coalición puede haber una proximidad en materia de políticas sociales, pero una distancia importante en materia de modelo institucional.
Usted ha dicho que, aunque no es urgente, una reforma del Amejoramiento puede ser viable. ¿Eso abriría un punto de encuentro?
En base a la experiencia de la Ponencia de Autogobierno que hemos tenido en esta legislatura, no parece sencillo dar una respuesta positiva, pero también soy consciente de que depende del contexto político en el que estas tareas se abordan. En todo caso aclarar que no entra dentro de mis previsiones una reforma del Amejoramiento en aquellas materias que puedan alterar el actual estatus institucional.
Pero aceptarían un referéndum...
Nosotros no decimos que el Amejoramiento tenga un pecado original por no haber sido aprobado en referéndum, como dicen ellos, pero desde luego sí creemos que en reformas sustanciales de este marco que se produzcan en el futuro, deben estar avaladas por una ratificación de la ciudadanía. Es bueno que la sociedad se haga responsable y asuma la conveniencia o no de esos cambios y eso es algo que se está llevando a cabo en otras Comunidades, con menos autonomía que la nuestra, con toda normalidad.
¿No teme hablar de esto en esos términos?
En absoluto y eso es algo que sí nos separa de UPN. Yo soy partidario de Navarra como Comunidad Foral, propia y diferenciada dentro del marco de la Constitución, pero pongo precisamente la esencia y fundamento de esa realidad en la ciudadanía y en su compromiso por seguir construyendo esta Comunidad todos los días. Lo que no me planteo y creo que va en contra de la democracia, es crear mecanismos que impidan que la ciudadanía pueda elegir. La garantía del futuro de Navarra ha de residir en que su gente quiera que siga siendo lo que es y no en actuar al margen de lo que ésta nos reclame. Lo que esta claro es que los navarros y navarras no necesitan a nadie que les defienda de sí mismos.
¿Qué responde a quienes le acusan de tener un discurso ambiguo?
Ése es un planteamiento interesado. Yo incluso les felicitaría por la originalidad de su discurso... Ahora en serio, cuando hay discursos simplistas en los que sólo se ve lo blanco o lo negro, lo más sencillo es tildar a quien queda fuera de su juego, a quienes defendemos a las personas y no ese discurso maniqueo, de ambiguo.
Habla de responsabilidad el 28 de mayo, pero ¿será esa responsabilidad la misma si obtienen 11 o 13 parlamentarios?
Por supuesto. Esa responsabilidad consiste en saber leer lo que quiere la ciudadanía y, en virtud de su dictamen, saber si nos toca seguir en la oposición o tenemos que asumir la responsabilidad de liderazgo político en esta Comunidad.
Póngalo en números...
No se puede. No es sólo cuestión de matemáticas porque no depende siquiera de nuestros resultados, sino también de los de otros. De lo que somos conscientes es de que desde una posición de debilidad, teniendo 10 o 11 parlamentarios, no estamos en condiciones de liderar Gobierno. Eso esta clarísimo, por eso decimos que si la ciudadanía quiere un cambio, éste se tiene que traducir en un apoyo muy importante al PSN. Es importante que el cambio nazca con fortaleza y sentido suficiente como para mantenerse en el tiempo y colmar así las expectativas de quienes lo están impulsando, que son los ciudadanos. Nosotros lo que garantizamos es que abordaremos el análisis de los resultados con la voluntad de que responda a las expectativas creadas y no con la voluntad única de acceder al poder para sacar a UPN.
El mensaje es claro: PSN sólo liderará un Gobierno de cambio si es segunda fuerza y por encima de los 11-12 parlamentarios...
Sí, es eso.
¿Puede haber en Navarra un tamayazo ?
No creo, al menos en mi partido no porque en estos momentos el nivel de cohesión es grandísimo. Somos una piña que comparte la misma línea y el mismo objetivo: ser la alternativa al actual Gobierno. Quizá en otros partidos estén más cerca de esa posibilidad que en el PSN.
Si los planes no salen como espera y las urnas conceden a PSN una representación igual o menor a la actual, ¿se plantearía la dimisión o aguantaría los 4 años?
Yo he contraído un compromiso con el partido y, a través de él, con la ciudadanía y lo que haga después dependerá de ambos. Yo pondré el cargo a disposición del partido y más teniendo en cuenta que eso sería un fracaso y mi función es la de candidato, por tanto, el fracaso se me podría atribuir a mí.
¿Por qué cree que la ciudadanía, según todos los sondeos, le está retirando su apoyo a UPN y CDN?
Porque en cuatro años no ha habido Gobierno y eso es lamentable. Hemos perdido muchas oportunidades y mucho tiempo, hemos dejado de aprovechar el potencial de esta Comunidad al máximo y al desaprovechar eso, hemos limitado la capacidad de desarrollo de sus ciudadanos y ciudadanas. No se ha dado respuesta a sus problemas ni se ha sabido encauzar sus ilusiones. Además, el Gobierno ha puesto a esta Comunidad al servicio de los intereses partidistas del PP, en contra de los intereses del Gobierno de España y generando un clima de tensión, crispación y enfrentamiento social que no ha gustado a la ciudadanía.
¿Cómo definiría el desarrollo de la campaña?
Creo que ha habido bastante normalidad y en buena medida siguiendo las coordenadas de la situación política que venía perfilándose a lo largo del último año. Ha habido muy pocas variaciones y los discursos eran totalmente previsibles: NaBai tratando de mostrar unidad para configurarse en alternativa de Gobierno; UPN apelando al discurso del miedo; CDN a rueda de UPN y del PP y nosotros tratando de salir de esa dialéctica de confrontación.
¿Cómo valora el mensaje de Sanz augurando una fractura social si UPN sale del poder?
Yo lo escuché con preocupación porque sonó a amenaza y más teniendo en cuenta que engancha directamente con acciones como la manifestación del 17 de marzo que puso en peligro la estabilidad de esta Comunidad. Eso es una muestra más de la necesidad de cambio.
¿Y sobre la ilegalización de listas?
Yo sólo tengo que decir al respecto que les guste o no les guste, lo que se ha demostrado es que el Estado de Derecho funciona. Se ha cumplido la Ley y los criterios de aplicación que se deducen de la doctrina del Tribunal Constitucional y del Supremo. Ha funcionado el Estado de Derecho y seguirá funcionando en el caso de que alguna o todas las listas que no han sido ilegalizadas por estar dentro de las coordenadas de la legislación, no cumplan con los requisitos de la Ley y se dediquen a jugar a ser cauce de mensajes políticos de fuerzas ilegalizadas.
¿Qué responde a quienes les acusan de haber impugnado listas con la calculadora?
Que estamos muy ocupados en obtener el respaldo de la ciudadanía como para responder a cuestiones tan malintencionadas como irreales.
Y la izquierda abertzale les acusa de haberse cargado el proceso de paz con estas decisiones...
Les respondo que el final de la violencia terrorista está en sus manos y en las de nadie más. Ellos, de manera unilateral e irrevocable, han de decidir, y mejor antes que más tarde, que quieren entrar en el juego democrático aceptando sus reglas y rechazando el uso de la violencia con fines políticos. Ese es el único camino.
¿Cree Fernando Puras que aún es posible la paz?
Yo creo que el fin del uso de la violencia terrorista se alcanzará porque en una sociedad democrática es camino a ninguna parte. El camino es construir el futuro trabajando en paz, en convivencia y compartiendo retos para vivir cada día mejor.
¿Hablando se entiende la gente?
Sí, pero desde luego hace falta una premisa: que los violentos y quienes les respaldan respeten las reglas que respetan todos los demócratas.
Es evidente que como presidente seguiría la estela de Zapatero en esta materia...
Pero no por ser Zapatero, sino porque es el presidente de España y se merece por lo menos la lealtad del resto de instituciones en cuestiones tan delicadas como la lucha contra el terrorismo. Y lo haría con Zapatero o con Rajoy, indistintamente, siempre expresando posibles discrepancias desde la discreción pero dándole el margen de confianza que se merece quien es el máximo representante institucional de todos los españoles.