A pesar de que Navarra disfruta de una situación envidiable en lo concerniente a la seguridad ciudadana, con una tasa de criminalidad que la sitúa entre las seis comunidades más seguras del Estado, existen algunos fenómenos en auge, como los delitos relacionados con la circulación o los relativos al tráfico de drogas, o persistentes, como la violencia machista, que obligan a mantenerse en alerta y a incidir en la prevención, pero sin descuidar tampoco la represión.
Es éste un ámbito, el de la seguridad ciudadana, que concierne prioritariamente a la Administración General del Estado frente a la autonómica, pero que, al mismo tiempo, sirve para medir el grado de desarrollo y de integración social que, en este caso, ostenta Navarra. Y lo cierto es que la coyuntura es favorable, según corroboran los últimos informes de la Fiscalía del TJSN y del Ministerio de Interior, que al mismo tiempo insinúan algunos campos prioritarios de actuación en los que se deben aunar esfuerzos.
El parámetro que emplea la Secretaría de Estado de Seguridad, como la tasa de criminalidad (delitos y faltas por cada mil habitantes), muestra que desde el año 2003 se ha registrado en Navarra un descenso de la delincuencia, que el pasado año se cifró en una tasa de 29,9 infracciones penales por cada mil habitantes, con una reducción respecto a 2005 del 7,5%, la segunda mayor de todo el Estado.
Este índice sitúa a la Comunidad Foral como una de las seis regiones más seguras, 20,8 puntos por debajo de la media estatal y casi 40 puntos inferior a la europea. En la Europa de los Quince sólo Irlanda registra una tasa mejor que Navarra, con 25,9 infracciones penales por cada mil habitantes.
Quizá el dato más revelador sobre la situación que disfruta Navarra es que los actos de violencia contra las personas sólo suponen el 3% de los delitos cometidos, además, con un elevado índice de esclarecimiento (92%). En el lado contrario, los delitos contra el patrimonio suman casi el 75%.
violencia de género
Sin punto de inflexión
La violencia sexista se ha convertido en una lacra de primera magnitud en la pasada legislatura. A pesar de los esfuerzos realizados por las Administraciones para aplacar el fenómeno, el número de denuncias no ha parado de incrementarse en los últimos cuatro años, en los que cinco mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas o ex parejas en Navarra.
Los recursos sociales, policiales y judiciales, junto a las reformas legislativas, no acaban de suponer un punto de inflexión en esta materia, que representa el grueso de los delitos cometidos contra las personas en la Comunidad Foral. La retirada de denuncias también ha situado a Navarra en los primeros puestos del Estado.
tráfico de drogas
Prioridad de las FSE
Las FSE han puesto especial énfasis en combatir el tráfico de drogas en Navarra en los últimos años con el objetivo fundamental de reducir el consumo, que se produce cada vez a edades más tempranas. Fruto de sus actuaciones la cantidad de estupefacientes decomisados se cuenta por toneladas y los detenidos, por centenares. Además, y tan importante o más que lo anterior, se han desmantelado decenas de laboratorios en toda la Comunidad Foral dedicados a la elaboración de estupefacientes.
Dentro de esta actividad, y en colaboración con la Agencia Tributaria Estatal se han interceptado diversos envíos de droga procedentes de países sudamericanos, que viajaban hasta Pamplona camuflados en diversos objetos, con una riqueza y un valor elevadísimos.
delitos de circulación
Alarma en la carretera
Al igual que la Memoría de la Fiscalía, el último informe del Ministerio de Interior muestra que el único ámbito delictivo en el que se ha registrado un aumento de casos en Navarra se refiere a los delitos contra la seguridad colectiva, principalmente por el aumento del tráfico de drogas y de las infracciones en la conducción.
La entrada en vigor del carné por puntos a mediados del pasado año es la antesala de un endurecimiento del Código Penal que prepara el Gobierno central, que castigará especialmente las etilometrías positivas y los excesos de velocidad, infracciones éstas que más actividad penal generan en este materia en Navarra y que mayor incidencia tienen en los accidentes de tráfico con víctimas
La actividad desarrollada por la Guardia Civil y la Policía Foral ha repercutido en un aumento de las sanciones por estos conceptos en los últimos años, pero, junto con las actuaciones en materia de obras públicas, también ha conllevado un notable descenso de la siniestralidad, lo que ha permitido que Navarra alcance los objetivos marcados por la UE con cuatro años de adelanto.
bandas juveniles
Peligro potencial vigilado
En los últimos tiempos, la presencia de bandas juveniles en Navarra se ha convertido en otro de los fenómenos prioritarios para los cuerpos policiales. En Pamplona, permanecen bajo control cuatro grupos juveniles de autoproclamación, que no bandas organizadas para cometer delitos, aunque esporádicamente puedan hacerlo.
Navarra se mantiene, junto con Madrid, Cataluña, Valencia y Murcia, como una las comunidades de riesgo por la posibilidad de existencia de estas bandas, aunque lo cierto es que los grupos controlados no son peligrosos y no se tiene constancia de que hayan cometidos delitos de entidad, según los expertos policiales.
Se trata de grupos de jóvenes, principalmente, sudamericanos, imitadores de bandas juveniles de sus países de origen, junto con otros grupos originarios de la Comunidad Foral, que no tienen homólogos en otras ciudades. En ambos casos, los integrantes suelen ser menores de edad, que comparten una misma simbología, estética y reglas internas.
Los delitos que suelen cometer estos grupos en Pamplona son amenazas, lesiones a miembros de bandas rivales, robos con violencia e intimidación y tráfico de estupefacientes. Sin embargo, no se les han intervenido armas de fuego real, aunque sí simuladas y diversas armas blancas y otro tipo de defensas, como bates de béisbol, etcétera.
delincuencia organizada
Amenaza latente
El robo con fuerza en las casas o con intimidación en las personas, han experimentado un ligero crecimiento en el último año, como lo ha hecho también en empresas situadas en polígonos industriales por el procedimiento del alunizaje o el butrón.
La mayoría de estas organizaciones, compuestas principalmente por ciudadanos del Este, no están asentadas en la Comunidad Foral, lo que dificulta la investigación de sus actuaciones, a pesar de que en muchas ocasiones se han producido arrestos con información elaborada en Navarra.
Los ataques a empresas y polígonos, así como a viviendas unifamiliares, adquirió ciertos visos alarmantes durante 2005, pero los planes especiales de vigilancia puestos en marcha por las FSE ha hecho que la Comunidad Foral salga de los planes de este tipo de organizaciones delictivas por el momento.
En los últimos meses, las FSE sí se han desarticulado varios grupos dedicados a la explotación de trabajadores en las labores del campo. Se trata de personas sometidas a regímenes de semiesclavitud a las que se obliga a trabajar a cambio de salarios irrisorios y en condiciones de habitabilidad insalubres.
gestión del Gobierno
Movimientos precipitados
El intento del Gobierno de UPN-CDN por convertir la Policía Foral en una policía integral ha pasado más por ser una mera intención, que una realidad. Los últimos movimientos en este sentido insinúan una coyuntura de competencia con los cuerpos policiales dependientes del Estado, en vez de una cooperación efectiva, una reto que aún se mantiene pendiente.
El despliegue territorial llevado a cabo en los últimos meses por la Policía Foral, con la apertura de comisarías en diferentes localidades, como Tafalla, Estella, Sangüesa, Elizondo, Alsasua, corrobora esa impresión y ha supuesto una merma en la calidad del servicio, debido a la reducción en el tiempo de formación de los agentes y a la carencia de recursos materiales y de espacio.
Los sindicatos profesionales de la Policía Foral, SPF y APF, han visto detrás de estos movimientos apresurados del Ejecutivo foral una utilización política del cuerpo y, en ningún caso, una mejora del servicio que se presta a los ciudadanos, al menos en las condiciones que se está acometiendo dicho despliegue territorial.
Entre las sombras de la gestión del Gobierno de Navarra en materia de seguridad ciudadana se puede encuadrar, igualmente, la falta de determinación para asumir en exclusiva las competencias de tráfico o la recientemente aprobada Ley Foral de Policías, impulsada por UPN y CDN, que suscitó la oposición de la mayoría de sindicatos profesionales mayoritarios, así como las críticas de los grupos políticos por las prisas en su tramitación.
A pesar de que una ponencia parlamentaria permitió mejorar el texto presentado inicialmente por UPN y CDN, el dictamen resultante sólo logró el apoyo del PSN, mientras que el resto de fuerzas (Aralar, IUN, EA y PNV) se abstuvieron en el Pleno que votó su aprobación.
Figuras como la de auxiliar de policía, que proponen cubrir plazas mediante personal con capacidades similares a las de un administrativo, el endurecimiento del régimen disciplinario o la falta de regulación de la segunda actividad, generó los reproches de los sindicatos policiales.