alsasua. La villa cumplió el pasado 26 de marzo un siglo como tal, 100 años en los que esta localidad ha pasado de una sociedad rural a industrial, multiplicando su población por tres, por diez en comparación con otros cien años atrás. Ahora debe hacer frente a nuevos retos, entre los que destaca la integración de los inmigrantes y especialmente avanzar en dotaciones. Así, todas las fuerzas que concurrirán el próximo domingo apuestan por mejoras en la sanidad, bienestar social, vivienda protegida, gestión municipal y educación.
Hecha realidad la piscina cubierta, el proyecto más ambicioso de esta legislatura, ahora es el turno de nuevas infraestructuras, como una nueva escuela de música y el centro 0-3 años, dos proyectos por los que apuestan todas las formaciones. También parece que hay consenso en la necesidad de un gazte leku , un espacio de ocio para los jóvenes de entre 12 y 20 años. Su modelo de gestión será otro tema.
Esta legislatura también ha sido la de la sucesión de obras. Se ha completado la renovación de redes y pavimentación del centro de la villa, con obras en Solana, García Ximenez, Zelai y San Juan. También se ha completado la urbanización de sectores como Otadia y queda pendiente la urbanización de Lezalde y Dermau, dos proyectos que han suscitado el rechazo de numerosos propietarios y que planearán la próxima legislatura, en la que el proyecto más importante será el inicio de la urbanización de Zelandi, 250 viviendas y nuevos espacios dotacionales que se definirán en los próximos años.
La necesidad de suelo industrial es otro punto común en todos los programas. A instancias del Consistorio alsasuarra, el Ejecutivo retomó el polígono Urdiain-Alsasua, más de 900.000 metros cuadrados de un proyecto de incidencia supramunicipal. Hace unos meses se abrió el periodo de alegaciones al Estudio de Incidencia Ambiental. La sorpresa fue que sólo se definía la parte de Urdiain, dejando la de Alsasua para un desarrollo futuro. Según la mayoría de los formaciones, la villa no puede esperar.