olite. Desde el sábado por la noche, dos personajes del teatro clásico, un rey con corona de hojalata y un polichinela, se asoman de un hueco de la plaza Teobaldos de Olite. Eduardo Relero, artista nacido en Argentina y afincado en Sevilla, plasmó uno de sus dibujos anamórficos dentro de las actividades programadas en el Festival de Teatro Clásico de la localidad de la Zona Media. El pintor comenzó a dibujar el viernes a las 16.00 horas y, tras un duro trabajo dificultado a ratos por el viento, el sábado por la noche concluyó su obra, que puede permanecer un máximo de dos semanas.
Los dibujos de Relero juegan con la perspectiva gracias a un exhaustivo cálculo geométrico. Así, esta técnica permite crear una imagen distorsionada que sólo se puede ver correctamente cuando se mira desde un determinado punto. Para facilitar la observación al público, el artista, además de señalar el punto exacto desde donde hay que apreciar la obra para obtener el máximo relieve, colocó en Olite una cámara de fotos para mirar a través de ella. "La mejor manera de que el dibujo participe de la dimensión humana consiste en verlo tapándose un ojo, o a través de la cámara", explicó el autor del dibujo.
cálculo previo Esta técnica anamórfica requiere un proceso laborioso de cálculo previo. Según explicó Relero, "primero hay hacer los planos en casa y luego relevar ese boceto del dibujo al suelo". De hecho, la mayor parte del trabajo se hace antes de comenzar a plasmar el dibujo en la superficie. Para la obra de Olite, por ejemplo, Relero hizo seis bocetos antes de decantarse por el rey y el polichinela. Una vez hecho el dibujo en el suelo, el siguiente paso es colorearlo, para lo que el pintor utiliza diferentes pinturas, "dependiendo del suelo o de lo que se tenga más a mano", ya que el material no es lo más importante, sino la estructura geométrica. En Olite, el artista utilizó cola para pegar papel.
Teniendo en cuenta que es un dibujo de calle, la pintura debe desaparecer con los días. "Es una obra de carácter efímero", destacó el autor, al tiempo que reconoció que no le importa que desaparezca. "Hago el dibujo teniendo en mente que va a desaparecer, como puede hacerlo el baile o el propio teatro, que son disciplinas que se desvanecen", matizó. A lo sumo, la obra puede durar dos semanas, "sin gamberros que la estropeen ni trombas de agua". De todas maneras, a partir del tercer día -mañana- la obra comienza a deteriorarse. El artista, no obstante, recuerda que "siempre queda la fotografía para conservar la obra post performance ".
En cuanto a la temática de sus dibujos, el propio autor los calificó de "chistes ópticos de gran formato", ya que siempre tiende a crear dibujos de "crítica social o satíricos". Ejemplo de ello es también la obra de Olite, en la que el rey retratado trata de dar un manotazo en el bolsillo al viandante. Asimismo, Relero reconoce que a veces crea "obras con sentido críptico, cuando no sé muy bien lo que dibujo".
Uno de los artistas más famosos que se han valido de esta técnica anamórfica es el inglés Julian Beever, pintor que ha trabajado para varios anuncios publicitarios, debido a que, a jucio de Relero, "son dibujos que crean gran curiosidad". El propio artista argentino comenzó a trabar esta técnica haciendo un anuncio, pero no le gustó demasiado la experiencia: "La estética publicitaria es más aséptica, fría, nada inquietante. Además, al final se consigue relacionar al artista con una marca". Por ello, Relero pinta los cuadros que a él le gustan aplicados a esta técnica, y se ofrece para hacerlos en festivales o eventos culturales, "donde no existe un fin de venta". "He comprobado que se puede vivir fuera de la publicidad", señaló satisfecho.
A pesar de la fama que le han dado los dibujos anamórficos, la obra de Relero no se reduce a esa disciplina, ya que también pinta cuadros, crea esculturas y trabaja con grabados. Concretamente, el artista comenzó a crear dibujos anamórficos hace año y medio, y ya ha trabajado sobre suelos de Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao, Galicia o Canarias, plasmando en cada uno de ellos un dibujo diferente.