Pamplona. Aunque trató de transmitir un discurso conciliador, Carlos Chivite, secretario general del PSN, asumió ayer completamente el discurso de la dirección federal, aseguró que no habrá un Congreso extraordinario y se dirigió al "minoritario" sector crítico asegurando que el partido tiene "la puerta abierta para la autoexclusión". Reconoció que el PSN esta pasando por "malos tiempos" y se escudó en ese argumento para justificar, apelando a una épica que pocos comparten, su decisión de no dimitir: "El barco hace aguas, pero el último en abandonarlo será su capitán". Además negó que en la investidura de Sanz vaya a haber sorpresas porque "los 12 parlamentarios del PSN sabrán responder a lo que ha sido el mandato" de las Ejecutivas de Madrid y de Pamplona.
A la pregunta de a quién debe fidelidad el secretario general del PSN, si a Ferraz o a las bases del partido, Chivite respondió que "al PSOE y a sus estatutos". "Soy socialista hasta la médula y del PSOE hasta el tuétano", concluyó. Aseguró que su misión ahora es "reflotar" la nave y preparar el congreso ordinario de Julio con una "parada intermedia": las Generales de marzo.
El mandatario socialista tuvo palabras despectivas para con quienes están liderando el movimiento crítico dentro del partido y dijo de ellos que algunos "llevan presentándose años en sus pueblos y cada vez con menos apoyos". De otros, los miembros del Comité Federal (básicamente Helena Berruezo), dijo que es fácil hablar en Navarra como lo están haciendo pero les emplazó a tener la "valentía" de pedir en Madrid "las responsabilidades a quienes las tienen". De todos, tanto de este sector como de los que desde la Ribera llaman a la rebeldía, dijo que actúan con "irresponsabilidad" y desde "las bodegas" del barco.
conversaciones con UPN Sobre la labor del PSN, Chivite quiso convencer a la audiencia de que harán oposición "responsable" para garantizar el "cambio" y que nunca entrarán en el gobierno de UPN, partido con el que "no se ha firmado ningún tipo de acuerdo o compromiso". Eso sí, hubo de reconocer que estaba informado de que Blanco hablaba con Sanz de forma paralela a la interlocución por el cambio y, aunque dijo que esto no le parecía "oportuno", le parecía "normal". Dijo tener las manos libres respecto a una moción de censura sobre cuya competencia es sólo del PSN. >a. gil