pamplona. "¡Chivite, dimite!", "¡manos arriba, esto es un atraco!" o un irónico "en Navarra tú decides", fueron algunos de los mensajes que debieron escuchar ayer los cargos del PSN a la entrada y a la salida del Parlamento foral. En la acera de enfrente, al final de Sarasate, entre 300 y 400 personas se habían concentrado para protestar contra el "fraude electoral" que, a su juicio, supone la asunción de la orden de Ferraz de posibilitar el Gobierno en minoría de Miguel Sanz. Allá había militantes, simpatizantes y votantes socialistas (cerca de 100 personas se desplazaron desde diferentes puntos de la Ribera) junto a personas anónimas y gente de la órbita de Nafarroa Bai e IUN, las otras formaciones que, éstas sí, mantuvieron hasta el final su apuesta por el cambio. Unos y otros unidos en un mismo objetivo: demostrar a la dirección del PSN que su sumisión y falta de autonomía la consideran como una traición.
Y es que el grito de "traidores", así como otros insultos de mayor calado acompañados de continuos abucheos y pitidos, les llovieron a cada uno de los 12 parlamentarios socialistas. Sin embargo fue Carlos Chivite, secretario general del PSN y artífice de la obediencia a Ferraz, el blanco de los mayores reproches. Cuando accedió a la Cámara fue zarandeado; a la salida, escoltado por cinco guardaespaldas y una dotación de Policía Foral, debió salir a la carrera montado en el coche oficial. Frente a él sendos carteles expuestos por militantes socialistas: "yo no voté para esto", "no al fraude electoral" y "PP Blanco", en referencia al secretario de Organización del PSOE.
Pero las críticas no se centraron en exclusiva en los socialistas. Miguel Sanz y los miembros más conocidos de UPN también fueron blanco de insultos como "mafiosos" o "ladrones". Juan Cruz Alli y el resto de convergentes fueron increpados de la misma forma.
En el lado opuesto, los vítores para NaBai e IUN, cuyos representantes debieron acercarse a los manifestantes para recibir sus mensajes: "Dadles duro" o "vosotros sí que habéis sido consecuentes", fueron algunos de ellos.
Chivite El secretario general del PSN, Carlos Chivite, quiso quitar hierro al asunto y dijo que "es una reacción emocional que no comparto pero que entiendo". Añadió que "no me gusta que las cosas se hagan así" y pidió "desterrar este tipo de aptitudes, en todos los casos, del panorama de esta comunidad". A su juicio, "hay que mantener el respeto incluso con decisiones que no gusten" y sobre las dimisiones presentadas por cuatro miembros de su Ejecutiva, reiteró que "a este partido se accede en libertad pero también se puede salir en libertad". Concluyó confiando en la responsabilidad de los cargos públicos socialistas "porque nuestro partido lo que tiene que hacer ahora es estar más unido que nunca".
Sobre la sesión de investidura, Chivite valoró que los parlamentarios socialistas "han cumplido con la obligación, y la han cumplido con responsabilidad", al acatar el mandato de la Ejecutiva Federal. Al respecto, se mostró confiado en que todos los socialistas de Navarra "sepan entender que es una decisión que para nosotros ha resultado difícil, pero que debemos ser valientes para superarla". Según dijo, "no hay que olvidar que somos determinantes y decisivos, que el grupo parlamentario socialista en esta legislatura va a ser el eje, el corazón y la cabeza, para impulsar un proyecto de progreso, centrado en las políticas públicas".
Consideró, tras el discurso de Sanz del viernes, que "se acabó la política de la crispación y del enfrentamiento, se acabó la política de bloques. Sanz ha recibido una lección en matemática parlamentaria".