pamplona.¿Qué aporta la técnica de 'clown' a un actor?
Le da la oportunidad de trabajar con su materia prima, con lo que es y lo que expresa. En ese sentido, el payaso es un arma muy interesante, porque te obliga a enfrentarte a ti mismo sin ningún texto, sin ningún personaje estipulado, muy al desnudo. Y desde el lado del humor, que no siempre es gracioso, a veces también es muy duro.
¿En qué sentido?
En el sentido de que lo gracioso está en lo humanamente ridículo del ser humano. Y ese es el tema principal del trabajo del clown , la ridiculez humana que, por ejemplo, los niños no tienen. Por eso el clown se asocia tanto a los niños, porque ellos son desinhibidos. El adulto, sin embargo, ha sido educado para no ser ridículo y por lo tanto lo es.
¿Qué siente uno cuando percibe que provoca la risa en los demás?
Al principio es chocante. Es más, te puede dar un ataque de pánico. Pero después te gusta, ¿cómo no te va a gustar que la gente se ría? Es muy contagioso, muy agradable, pero también puede ser un shock fuerte. Te enfrentas con elementos de tu ego y la sensación de depresión es veloz. Tus defensas bajan y piensas, ¿qué coño me pasa? El hecho de hacer reír a la gente, o de no poder hacer reír, es una cachetada. Y la gente, o se ríe de ti, que ya es fuerte, o no se ríe, que es fortísimo. El tema es aprender a que una cosa no sea más importante que otra. Yo siempre digo que si te ríes de que no se ríen, se ríen. Hay que aprender a reírse de que no se ríen, a reírse de que eres nulo.
Hay estudios científicos que defienden que la risa ayuda a sanar diversas patologías. ¿Está de acuerdo?
No tengo los conocimientos suficientes como para hablar de la clownterapia . Sé que existe, pero no la practico. Pero sí puedo decir que en mi trabajo, el clown artístico, es interesante ver cómo a las personas se les caen las máscaras a una velocidad total, porque el hecho de estar mirando al público, y de que ese público te esté mirando a ti, ya te moviliza, y eso es una terapia fuerte. Lo digo porque mucha gente dice 'yo quiero hacer el ridículo, no me importa nada'. Y se engaña. Apenas haces el ridículo, se te da vuelta la vida.
Socialmente está mal visto que alguien se ría de otro...
Justamente eso es lo que la gente no entiende. Yo hago un trabajo artístico, soy artista, no un hombre de sociedad. Ahora resulta que lo artístico es ganar más dinero y estar más en sociedad, ser el número uno. Antes era lo contrario: romper con la sociedad, decirle que se equivoca...
Ahora parece que cualquiera puede ser artista.
Sí, y ahí la gente se confunde. Porque una cosa es hacer un curso de clown, y otra es serclown , que es un oficio, un arte muy elaborado, de muchos años de estudio y de práctica. Lo que pasa es que ahora el arte está de moda, todo el mundo quiere ser artista. Y eso es una gran mentira, no todo el mundo puede ser un artista. Todo el mundo puede tener una actividad artística, que es distinto.
¿A usted cómo empezó a atraerle el arte del 'clown'?
Viendo películas, desde chico. Ya con 16 años me atraía profundamente el cine mudo. Me sentía muy tocado por artistas como Buster Keaton, me gustaba mucho más que Chaplin, me parecía más cercano a mí.
Ahora el 'clown' ya no se ve en el cine...
No, el clown se ha ido al teatro. Y es una pena que lo hayan echado del cine, donde mejor estuvo durante muchos años. Ahora no se valora nada el hecho de que uno haga una película de humor, de gag inteligente. Chaplin y Keaton lucharon mucho en su época con los productores para no hacer un humor burdo, se mataron para que no fuera así. Pero al final siempre gana el poder...
Ha actuado en Latinoamérica, Francia, España, ¿qué diferencias percibe entre el público de cada país?
El francés es más intelectual, más pensante; el español es más jocoso, en el sentido de que le gustan las cosas más populares; y el argentino es un público al que le gustan las ideas intelectuales pero sin ser un intelectual. Son públicos diferentes que aprecian un mismo producto de maneras diferentes.
También imparte clases de bufón, aquel personaje medieval que tenía por oficio hacer reír a los poderosos, muchas veces burlándose de ellos. ¿Se imagina a los políticos de hoy con un bufón en su corte?
A más de uno le vendría bien. Ahora los poderosos se entretienen con otras cosas... Aun así, imagino que en la época de los bufones habrá habido de todo porque, ¿qué sabemos de hace mil años atrás de verdad, más que por lo que dicen los libros? Imagino que habrá habido grandes bufones inteligentes que hayan hecho pensar a hombres poderosos, y también los habrá habido que hayan hecho un arte comercial nada más que para divertirlos, sin mojarse demasiado. Ahora el bufón debería estar en la televisión, que es el medio más accesible. Y hay un hecho medio bufonesco en todas esas emisiones en las que hay una burla constante del sistema de poder, como en Las Noticias del Guiñol ... Algo de eso existe, hay quien lo hace mejor y quien lo hace peor, pero sigue siendo eso, burlarse del sistema.