L OS gigantes de Pamplona pisaron ayer dos escenarios de excepción: los fosos de la Ciudadela y la nueva estación de autobuses. Los reyes europeos, asiáticos, africanos y americanos descubrieron atónitos la multitud que les esperaba a las puertas de la vieja estación con motivo de los festejos preparados para inaugurar su próximo hogar, ubicado en la nueva terminal de transporte público. Más de 10.000 personas entre las que se encontraban niños, mayores y jóvenes procedentes de la capital navarra y de numerosos municipios de la comarca colapsaron la avenida Conde de Oliveto, la plaza La Paz, la avenida del Ejército, la plaza de Los Fueros y la calle Yanguas y Miranda.
Los gigantes demostraron ser unos auténticos todoterreno . Primero, descendieron por una rampa hasta los fosos de la Ciudadela. Una vez allí desfilaron bailando por la acera asfaltada como si de una pasarela de modelos se tratase para, luego, subir por las escaleras medievales aupados por los 24 porteadores de la comparsa pamplonica. Finalmente, y no contentos con su hazaña, probaron el suelo reluciente de la dársena de la nueva estación donde bailaron la danza de Turrillas al son del txistu mientras cientos de niños les observaban extasiados.
"La acogida que hemos recibido ha sido mucho mayor de lo que esperábamos", explicó el director de la comparsa, Mari Ganuza. "El tirón que tienen los gigantes en Pamplona es asombroso", comentó ilusionado mirando a su alrededor.
Y no era para menos, con 19 grados de temperatura y el cielo despejado, los espectadores saludaban a las figuras desde lo alto de las murallas, mientras que, por su parte, en el interior de los fosos, los padres se esforzaban por no perder de vista a sus pequeños, que correteaban eufóricos por los jardines. "A todos los txikis les encantan los gigantes, y bailar detrás de ellos al son de la música", explicaba Pilar Barruel. Algo que confirmó su hijo Alberto, quien no perdió la ocasión para reivindicar que los gigantes salgan más menudo: "Quiero que salgan en invierno también y si tienen frío pues que les pongan un abrigo y ya está", afirmó convincente mientras su madre sonreía orgullosa.
Por su parte, los porteadores de la comparsa observaban la escena entre la alegría y la preocupación. "El recorrido por el interior de los fosos parecía una idea romántica y especial, pero los niños tienden a ir al peligro y con la aglomeración de gente que hay es difícil tenerlos controlados. Más de uno se ha caído en la acequia que tiene casi medio metro de profundidad", comentó Enaut Andueza durante uno de sus descansos, mientras ayudaba a una madre a cruzar el canal con sus pequeños montados en una silleta.
Los mozos de la comparsa demostraron su fuerza y habilidad bailando por terrenos embarrados, subiendo estrechas escaleras de piedra y descendiendo por rampas de adoquín y asfalto, en definitiva, "un paseíllo", afirmó el director. "Estudiamos el recorrido un par de días antes y nuestros chicos se lo tomaron como un reto. La afición se merecía un pasacalles digno y vistoso en un día como este", sentenció jocoso.
Después del paseo acompañando a los gigantes y bailando con la música que tocaron 42 txistularis y 21 gaiteros, las familias montaron en la noria, tras esperar largas colas, y los txikis recibieron globos y llaveros de regalo en la puerta de la terminal. En el interior, los más curiosos se sentaron en los automóviles expuestos en la dársena, conocidos como cafeteras.
Sus majestades los reyes Joshemiguelerico, Joshepamunda, Selim-pia Elcalzao, Larancha-la, Toko-toko, Braulia, Sidi abd El Mohame y Esther Arata, de 147 años de antigüedad, se despidieron ayer prometiendo salir de nuevo hoy a las 12.00 horas. Una cita a la que han invitado a sus compañeros gigantes de Tudela, Estella, Tafalla y Sangüesa para mostrarles la impresiónate estación de autobuses donde en un futuro cercano se ubicará su nueva sede real. Un palacio de siete metros de altura, donde la comparsa que los cuida dispondrá de dos vestuarios, una oficina, un taller, una sala de reuniones y otra de ensayos donde porteadores y músicos podrán quedar para practicar juntos. La próxima salida de los gigantes tendrá lugar el 29 de noviembre con motivo de la procesión de San Saturnino, en Sanfermines y San Fermín Txikito.