E N enero de 2007 iniciamos el camino para un nuevo convenio, comenzamos las reuniones para elaborar la plataforma, que arrancaron con poca motivación por la mayoría sindical. Tras las experiencias negativas de anteriores convenios, hechos al margen de la mesa negociadora por la mayoría sindical del comité (CCOO, UGT y ATISS), este mismo año se logra el compromiso de todos los sindicatos para no negociar al margen del mismo.
En ESK éramos conscientes de la necesidad de aunar todas las fuerzas si queríamos mejorar las condiciones laborales en este convenio ante la fuerza que el poder empresarial tiene en las relaciones laborales, y se consiguió el acuerdo de la gran mayoría del Comité para elaborar la plataforma y defenderla (excepto LAB, aunque en el transcurso de la negociación la asumió), terminándose de hacer a finales de marzo. Los ejes fundamentales de la misma eran: mejoras económicas, disminuir la eventualidad y la subcontratación creando más empleo fijo, mantener la jornada laboral de lunes a viernes y mejorar las condiciones ambientales (calor) y laborales.
Comenzaron las reuniones de la mesa negociadora, pasó la primavera, pasó el verano y no se producen avances de interés. Constábamos en la dirección de BSH su escasa disposición a aceptar las peticiones de nuestra plataforma. La empresa, pese a la alta rentabilidad de la empresa, a su boyante situación, desde el principio buscaba condicionar un incremento salarial superior al IPC a aumentos de la actividad, mayor empleo fijo a cambio de más flexibilidad de la jornada laboral, y hacer recortes importantes sobre el convenio anterior (meter sábados, quitarnos días propios, aumentar la actividad, etc.)
Llegamos al mes de octubre, la negociación se encontró bloqueada y es cuando se ve la necesidad de tomar medidas de presión (en lo que ESK veníamos insistiendo desde antes del verano) para avanzar en la negociación y en defensa de nuestra plataforma unitaria.
El comité de empresa debate el tema y programa las siguientes actividades: concentraciones ante las oficinas de la dirección durante una semana, impedir la entrada de camiones con materia prima durante una jornada y paros de dos horas y asambleas durante cuatro viernes de noviembre.
Este plan fue sometido a votación y respaldado por la práctica totalidad de la plantilla. El resultado es que tanto las concentraciones como los paros fueron ejemplares, con mucha participación, tanto de la plantilla fija como eventuales, creándose una situación más favorable para las y los trabajadores, cara a que la empresa cediera y trajese otra oferta mejor.
Pero nada más acabarse los paros la dirección de la empresa llamó a UGT, CCOO y ATISS, mayoría del comité, que rompieron la unidad y los acuerdos de todo el comité y alcanzaron un preacuerdo sobre los puntos principales del convenio (aumento salarial, empleo, jornada, jubilaciones-contrato de relevo).
Este preacuerdo contempla un aumento salarial del IPC + 0,75% sin condicionarlo a la actividad, aumento en 37 personas de la plantilla fija hasta 754, cifra que no se garantiza como punto de partida a lo largo del convenio (sólo se reponen las excedencias que no vuelvan) quedando lejos del mínimo de 800 que el comité exigía, el escaso recorte de la eventualidad, que según cómo se concrete puede incluso aumentar, no se limitan las subcontrataciones, las y los relevistas quedan fijos y las condiciones de la gente que se jubila con contrato de relevo se empeoran respecto a las anteriores, mantenimiento de la jornada de lunes a viernes, trabajar 5 minutos más para que la empresa disponga de tres días más de flexibilidad, mantenimiento de la doble escala salarial.
El preacuerdo se somete precipitadamente a votación, ESK y LAB proponemos votar no y sale aprobado por muy escaso margen de 9 votos en planta y por 71, sumando oficinas. Sin duda, ha pesado en el voto negativo no sólo el contenido de lo acordado sino también el castigo a la ruptura de la unidad por parte de CCOO, UGT y ATISS.
Si hay algo a destacar en positivo de todo este proceso son las bases de colaboración logradas al hacer la plataforma, la respuesta ejemplar dada por toda la plantilla en las diversas movilizaciones así como su masiva participación y seguimiento en el mismo, una experiencia positiva en unos tiempos en que las mimbres para tejer unidades y dar respuestas no es nada fácil.
Ha pasado más de un mes desde que se aprobó y la redacción del convenio aún está sin hacer, ESK estamos exigiendo que la mesa negociadora se reúna y termine de recoger y redactar todo el contenido del mismo.
* También firmado por Fermín Goñi y Jesús Erro, delegados del comité de ESK en BSH Electrodomésticos, en Eskirotz