É L se definía a sí mismo como un "animal político, socialista hasta la médula y demócrata convencido". A quien escribe estas líneas en más de una ocasión le aseguró: "Soy socialista desde siempre y seré socialista hasta la muerte". Carlos Chivite Cornago, cirbonero con pedigrí, fue un currela de la política que sufrió y disfrutó a lo largo de su carrera de todos los avatares, sinsabores y recompensas de quien, desde el trabajo municipal, alcanzó las mayores cuotas de poder en el Partido Socialista de Navarra. Se ha ido siendo senador electo, tras ocho años en el cargo y otros cuatro en el Congreso. Detrás queda también una dilatada y fructífera etapa como alcalde en Cintruénigo (8 años) y como concejal de la oposición (4 años). En total, 25 años de vida pública siempre vinculada al socialismo, ya fuera en las estructuras del PSOE, de UGT o como independiente. Sin embargo, también se ha ido sin ver realizado uno de sus mayores sueños: colocar en el Palacio de Navarra, en la Presidencia de la Comunidad Foral, de nuevo, a un socialista.
En el momento de su muerte, Chivite era secretario general del PSN y senador. Pero también era y había sido otras muchas cosas.
Plano personal
Cirbonero de pro
Afiliado al PSOE desde 1989, el hasta ayer máximo responsable del PSN acumulaba, ya para entonces, una dilatada carrera en la res pública . Militante antifranquista, entre 1974 y 1983 fue miembro de los Movimientos Ciudadanos tanto a nivel local como regional y afiliado a UGT, en la federación del Metal y la Construcción. De su profunda humanidad habla su condición de miembro de la asociación de discapacitados AMIMET; de su implicación solidaria, su condición de vocal de la Junta de la Cooperativa de Cintruénigo (1985-1988). De profesión era técnico de Administración de empresas y fue durante 22 años jefe de Administración de una constructora.
Carlos Chivite era el mayor de cinco hermanos, todos ellos varones, y nació en Cintruénigo el 22 de agosto de 1956. Hijo de una sencilla familia, su padre, Joaquín Chivite, y su madre, Milagrosa Cornago, fueron dos de sus principales seguidores. Isabel Cordón, su esposa, natural de la vecina localidad de Alfaro, también avaló la carrera de Chivite al igual que sus dos hijas: Lorena, de 27 años, y Leyre, de 20.
Todos los días desde que el pasado 1 de marzo ingresara en el hospital de Navarra, sus amigos y familiares han estado pendientes de su estado. El matrimonio Chivite-Cordón era miembro de la sociedad gastronómica Chapulcón , compuesta por matrimonios de distintas edades de Cintruénigo. La noticia de su derrame cerebral conmocionó a este pequeño círculo, su muerte, certificada ayer a las 13,30 horas, ha sido un "mazazo impresionante".
política municipal
Alcalde reformista
Chivite comenzó su andadura política en el Ayuntamiento de Cintruénigo en 1983. Ese año formó parte, como independiente, de la candidatura del PSN, partido que se presentaba por primera vez en ese ayuntamiento. Pero no fue el cabeza de lista, sino el segundo, y obtuvo asiento en la oposición entre los 5 concejales del grupo. En las siguientes elecciones, las celebradas en 1987, Chivite ya lideró la candidatura del PSN que obtuvo 6 concejales frente a los 4 de UPN , los 2 de UPI (Unidad Popular de Izquierdas), y uno de UDF. Ese año asumió la alcaldía con el apoyo de la UPI y cambió las estructuras internas del Consistorio siendo el primer alcalde en conceder la palabra al público tras los plenos.
En las siguientes elecciones reeditó la alcaldía para el periodo 91-95 obteniendo nuevamente 6 concejales, frente a los 5 de UPN y otros 2 de UPI. La coalición se repitió. Durante esas dos legislaturas presidió también la mancomunidad de Cascante, Cintruénigo y Fitero, y desempeñó diversos cargos en la Federación de Municipios y Concejos de Navarra.
política nacional
Diputado y senador
En las elecciones generales de 1996 dio el salto a la política nacional y fue elegido diputado por Navarra, pero donde explotó más su capacidad de trabajo fue en el Senado. A la Cámara Alta llegó tras las generales de 2000, donde obtuvo el respaldo de 90.906 ciudadanos. En 2004 repitió en el puesto e incrementó sus apoyos hasta los 105.767 votos. Firme defensor de la reforma del Senado para convertirlo en "una verdadera cámara de representación territorial", Chivite era querido y respetado tanto por sus compañeros de grupo, como por sus rivales políticos.
A lo largo de sus 8 años en esta institución fue creciendo como político tanto en su discurso como en sus responsabilidades. Fue, entre otras cosas, portavoz de la Comisión Especial de las artes escénicas e industrias culturales; viceportavoz de la Comisión de Economía, Comercio y Turismo y titular de las comisiones de la Sociedad de la Información y del Conocimiento y Hacienda. Asimismo, fue el ponente socialista en la tramitación de, entre otras, la Ley de Medidas de Reforma del Sistema Financiero; Ley General de Telecomunicaciones; Ley de Instituciones de Inversión Colectiva; Ley General de Subvenciones y Ley General Tributari. A lo largo de los últimos meses también fue miembro de la Comisión permanente del Senado.
En los comicios del pasado 9 de marzo, Chivite, ya en coma, reeditó su escaño logrando el mayor número de votos de su carrera: 109.141.
dirigente del psn
Momentos amargos
Los momentos más amargos en política los vivió en el seno de su propio partido. Su designación en julio de 2004 como secretario general del PSN fue polémica, ya que tan sólo 10 votos le colocaron por delante de Juan José Lizarbe. Hubo de hacerse con las riendas de un partido dividido casi al 50%. Dedicó los tres primeros años de su mandato a tratar de curar heridas y unificar el PSN de cara a unas elecciones forales, las de mayo de 2007, que se intuían claves. Al final, el respaldo a sus posturas tanto en la Ejecutiva como en el Comité Regional superaba el 80%.
Sin embargo, Chivite se vio cuestionado hasta en tres ocasiones por la dirección federal del PSOE. La primera de ellas llegó en junio de 2006, cuando Ferraz descartó la posibilidad de celebrar primarias en Navarra. Eso dificultaba el camino del secretario general para optar a la Presidencia del Gobierno foral. Ferraz truncó definitivamente ese sueño al negarle expresamente el ser candidato y, en su lugar, aupó a Fernando Puras.
El tercer varapalo, el que más le dañó, fue el veto de Ferraz al Gobierno de cambio que él y Puras habían negociado con NaBai e IUN. El candidato dimitió y a él le encomendaron "capear el temporal". En lo político fueron los peores meses ya que debió afrontar las críticas externas e internas que cristalizaron en la salida de decenas de militantes. Él lo asumió y utilizó el horizonte de las generales para relanzar el partido. No llegó a ver cómo el PSN alcanzaba su techo histórico en votos.