san sebastián. El PNV abogó ayer por tomar medidas para desalojar a ANV de las alcaldías que ostenta en minoría, a la luz del la "amenaza personalizada en todos y cada uno de los militantes socialistas" que supone el último comunicado de ETA y pese a que apenas 24 horas antes se había desmarcado del intento de desbancar a la izquierda abertzale del Ayuntamiento de Arrasate. El movimiento vino a intentar zanjar la crisis abierta con el PSOE, dispuesto a romper todo tipo de relaciones con el PNV si no rectificaba su postura.
El Euskadi Buru Batzar consideró ayer que "ningún responsable institucional o político" puede permanecer "impasible o mudo" ante el "nuevo ataque a los derechos humanos" que representa el comunicado de ETA, lo que le ha llevado a corregir el rumbo marcado el martes por el presidente del Gipuzko Buru Batzar, Joseba Egibar.
El presidente del EBB, Iñigo Urkullu, dio cuenta de la decisión adoptada tras una reunión de la cúpula del partido convocada después de que varios dirigentes socialistas pusieran a la formación ante la disyuntiva de dar marcha atrás a la decisión de no apoyar la moción de censura de Arrasate o arriesgarse a ver rota cualquier posibilidad de acuerdo con el PSOE.
El líder del PNV, que compareció ante los medios en Sabin Etxea junto a los dirigentes Joseba Egibar y Belén Greaves, admitió su parte de culpa en la "mala gestión" que estima que se ha dado en la negociación de la moción de Arrasate y dio cuenta del nuevo planteamiento de su partido. Según explicó, las mociones de censura están contempladas en la agenda del PNV pero no será su primera opción, ya que antes dará un margen a ANV para desmarcarse de la violencia.
desmarque de eta Para empezar, el PNV exige un "pronunciamiento público, nítido y urgente por parte de ANV" en torno al último comunicado de ETA. De no obtener respuesta, el partido presentará mociones en todos los ayuntamientos en los que haya representantes de ANV solicitando su dimisión "por no alcanzar el mínimo ético y moral exigible a un representante democrático".
Si no fructifican estas dos vías, el PNV se muestra partidario de colaborar con el resto de fuerzas políticas para impulsar las iniciativas institucionales contra ANV que se estimen necesarias, incluidas las mociones de censura. Eso sí, bajo parámetros muy diferentes a los que han envuelto la negociación sobre Arrasate, en la que aseguró que el PNV "se ha visto abocado al sí o al no" en torno a la propuesta del PSE-EE de formar un gobierno de concentración liderado por su portavoz en el municipio, Francisco García Raya.
A este respecto, hizo un llamamiento a los partidos políticos "para gestionar estas cuestiones con responsabilidad e inteligencia, huyendo de protagonismos maximalistas y actuando desde el más amplio consenso posible". Aseguró además que prioritario es "velar por el interés de la ciudadanía y la gobernabilidad de las instituciones". "Todas estas circunstancias no han concurrido en estos días", manifestó.
brecha Horas antes de la comparecencia de Urkullu, la postura defendida por Egibar el martes iba camino de abrir una brecha insalvable en las relaciones con los socialistas. Dirigentes tanto del PSOE como del PSE dieron un margen al PNV para que reconsiderara su decisión, teniendo en cuenta precisamente como factor añadido el comunicado difundido ayer por ETA, en el que la organización reafirma su amenaza contra la militancia socialista.
El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, desveló en declaraciones a Cuatro que el PNV había adquirido ante él el compromiso de apoyar el desalojo de ANV de la Alcaldía de Arrasate e interpretó el giro dado como una forma de "amparo" a "quien no condenó la muerte de un compañero".
Sobre los acuerdos de Gobierno, Blanco había avisado de que sería "muy difícil" hablar "con quien no rectifica en una decisión tan trascendente como dar amparo a quien no condenó el terrorismo".
Previamente, el portavoz del grupo socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, consideró "profundamente lamentable" la decisión inicial del PNV y aseguró no tener ninguna duda de que ANV "tiene que estar fuera del Gobierno municipal de Mondragón y de cualquier otros sitio que se pueda".
Más conciliador, el secretario general del grupo parlamentario socialista, Ramón Jáuregui, se declaró "defraudado y decepcionado", pero confió en que Urkullu cambiara de opinión y asumiera que el PSOE y el PNV están "condenados a entenderse" y a hallar "una terapia común para vencer al terrorismo". Asimismo, aclaró que el PSOE está dispuesto a asumir que José Luis Rodríguez Zapatero sea investido presidente del Gobierno en segunda vuelta en caso de no tener apoyos para lograrlo por mayoría absoluta en la primera.
Conocido el viraje del PNV, Miguel Buen, secretario del PSE de Guipúzcoa, lo consideró un "brindis al sol" que no coincide con el compromiso adquirido con los socialistas. "Si ANV no ha condenado un asesinato, ¿cómo va a condenar un comunicado de ETA?", se preguntó, en referencia a la petición del EBB. No obstante, llamó a la "prudencia" para analizar la disposición real de los nacionalistas a promover mociones de censura.
ANV, que tras un respiro inicial vio desvanecerse la posibilidad de seguir gobernando sin la amenaza de la moción de censura, enmarcó el paso dado el martes en el "doble juego del PNV, que se ha tirado a los brazos de los socialistas pero necesita vender" a su electorado que no es así".
El PP, que criticó que el PNV siga dando "infinitas oportunidades" a ANV, presentó en el Parlamento Vasco una propuesta que insta a los partidos a "recuperar para la democracia" los municipios gobernados en minoría por ANV mediante la presentación generalizada de mociones de censura en todos ellos.