e L actor estadounidense que interpretó para la inmortalidad papeles históricos, como Moisés, Miguel Ángel y El Cid, falleció el sábado en su residencia de Beverley Hills, en Los Ángeles, a los 84 años, según confirmó su familia.
Charlton Heston, que llevaba retirado de la interpretación desde hacía años, padecía desde 2002 una enfermedad degenerativa similar al síndrome de Alzheimer, que implica desde sus primeros estadios la pérdida de memoria y un deterioro paulatino de las funciones vitales. Con una entereza propia de sus personajes, el propio actor hizo público que padecía un mal que le iría mermando poco a poco la memoria y sus funciones vitales, al igual que le ocurrió a su buen amigo, el que fuera presidente de Estados Unidos Ronald Reagan.
"Debo tener coraje y resignación en igual medida", dijo en aquel momento Heston, quien se vio obligado a cerrar definitivamente entonces la puerta al cine y a toda actividad pública al frente de Asociación Nacional del Rifle, organización en favor de las armas que lideró durante años.
Con su constitución atlética, sus rasgos marcados y su timbre de voz, Heston encajó perfectamente en el tipo de estrella que Hollywood buscaba para sus grandes producciones de los años 50, en los que la industria buscó inspiración en la Biblia y en los libros de Historia.
Heston será recordado como el Moisés de Los diez mandamientos y el héroe de la reconquista española, Don Rodrígo Díaz de Vivar, en El Cid . Pero sus reencarnaciones de personajes históricos no acabaron ahí, pues resucitó a San Juan Bautista, Miguel Ángel, a Marco Antonio, al Cardenal Richelieu y a Enrique VIII.
También participó en otras grandes producciones, como 55 días en Pekín , Titanic , Terremoto y El planeta de los simios , historia en la que volvió a participar cuando interpretó un pequeño papel en la nueva versión de Tim Burton.
despedidas
EEUU recuerda al actor entre la admiración y la controversia
Estados Unidos recordó ayer al actor Charlton Heston, que inmortalizó a personajes heroicos en una época en la que el país los necesitaba y se convirtió en un paradigma para la derecha política al final de su vida.
El artista fue un mensaje de calma para sus conciudadanos en los años 50 y 60, cuando la gente construía búnker improvisados en sus sótanos para prepararse para un posible ataque nuclear de la Unión Soviética. El candidato republicano a la presidencia, John McCain, recordó ayer a Heston en esa faceta de héroe de Los Diez Mandamientos , Ben Hur y Marco Antonio y Cleopatra . "Al aceptar papeles épicos y de mando, mostró ser uno de los actores con más talento de la nación y su legado será parte de nuestro cine para siempre", señaló McCain en un comunicado.
Por su parte, la familia de Heston dijo en una declaración que el actor, que murió en su casa con su esposa al lado, "se empeñó con pasión en todos sus papeles".
"Nadie podría haber pedido una vida más completa que la suya. Ningún hombre podría haber dado más a su familia, a su profesión y a su país", señaló la familia, que no divulgó en ese momento la causa de la muerte.
Para los estadounidenses de derechas, Heston era un punto de referencia. El actor hizo campaña por candidatos republicanos y se opuso a las cuotas de entrada a la universidad y otros beneficios en favor de los negros y las minorías, medidas que defienden los demócratas.
Por eso McCain, que quiere movilizar a la base conservadora de cara a las elecciones de noviembre, calificó a Heston como "un líder en la vida real".
"Trabajó por este país y dio su voz con orgullo en apoyo a algunos de nuestros derechos más básicos", añadió el senador republicano.
Por su parte, Wayne LaPierre, el director de la NRA, afirmó ayer en un comunicado que con la muerte de Heston "Estados Unidos ha perdido a un gran patriota".
"La Segunda Enmienda ha perdido a un amigo fiel. También lo he perdido yo y cuatro millones de miembros de la NRA y 80 millones de estadounidenses que poseen armas y todo estadounidense al que le importa la Constitución y la libertad", dijo LaPierre.
La segunda enmienda de la Constitución estadounidense garantiza el derecho de los ciudadanos a tener armas, algo que para Heston era sacrosanto.