ECAN de optimistas, quizá por el hartazgo acumulado en los últimos cuatro años, quienes han querido ver en los nombramientos de los portavoces parlamentarios Alonso y Sáenz de Santamaría -y qué decir del de Bono como presidente del Congreso, que se ha dirimido en clave exclusivamente partidaria- signos de distensión entre el PSOE y el PP. En realidad, Zapatero y Rajoy han elegido a personas de su total confianza a modo de meros transmisores fieles y discretos de las instrucciones de cada momento. El devenir de la legislatura nacional entrante, que esta semana arranca en la práctica con la segura investidura del presidente, volverá a estar determinado por el tema vasco y, más concretamente, por la relación entre el PSOE y el PNV, que a su vez ya está condicionada de partida por la consulta planteada por el lehendakari Ibarretxe. A nadie se le escapa que Rajoy, víctima de invectivas provenientes de losfontaneros del PP y amplificadas por los gurús mediáticos de la derecha española, espera rearmar su discurso mirando al Norte una vez diluida la apuesta económica tras el descalabro de Pizarro, en retirada porque hay egos que no pueden acomodarse en una butaca de sala en la Cámara Baja. Es decir, la virulencia dialéctica del PP en esta legislatura será directamente proporcional al mantenimiento o no de las líneas maestras que se ha fijado el socialismo para la CAV: nada de decisiones irreversibles antes de las elecciones autonómicas y, en el mejor de los casos, una consulta, al estilo catalán, para avalar una eventual reforma estatutaria. Escasa oferta para el PNV, cuando no un portazo para el lehendakari. En lo que atañe a Navarra, la vía muerta en la que se halla el proceso de paz, sin visos de activarse a corto plazo por el autismo criminal de ETA, allana las relaciones entre gobiernos, y más cuando Sanz se sabe presidente por los votos del PSN. En consecuencia, todo el papel protagonista para las infraestructuras, sobremanera para el TAV y la conexión viaria en La Rioja, pendientes de la firma de sendos convenios pero en todo caso ya activadas y con consignaciones cerradas para que sean una realidad en los próximos años. Para 2011 entrarán en servicio la nueva cárcel y el aeropuerto ya remodelado, con una inversión conjunta de 150 millones de euros, y en ese horizonte también estarán muy avanzadas las autovías Soria-Tudela y Pamplona-Lleida.