pamplona. El donostiarra Kepa Sanzberro Arburu falleció ayer, a primera hora de la tarde, al precipitarse en las proximidades de Usún el ala delta biplaza en el que volaba junto a José Miguel Piñedo Iriarte, vecino de Sangüesa, que resultó herido. Al parecer, y según las versiones de testigos, el aparato despegó desde el monte Arangoiti, en la sierra de Leyre; poco después comenzó a ladearse, perdió el control y cayó. Expertos en la materia apuntaron la posibilidad de que el accidente se debiera a un fallo mecánico, ya que Sanzberro era un piloto con más de veinte años de experiencia, que además de muchas horas de vuelo había participado en diferentes competiciones y que conocía perfectamente la zona de Arangoiti, a la que acudía habitualmente los fines de semana con un grupo de amigos.
El accidente tuvo lugar en la laderas cercanas a Usún alrededor de las 14.50 horas. Una persona que paseaba entre Domeño y esta localidad observó como el ala delta se precipitaba y llamó a SOS Navarra. El helicóptero del Gobierno foral recogió a los especialistas del GREIM de la Guardia Civil, que localizaron el lugar en donde estaban los dos deportistas.
El herido fue traslado de inmediato al Hospital de Navarra. Según las personas que acudieron a prestar los primeros auxilios, presentaba una fractura de fémur en una de las piernas. El equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil recogió los restos del aparato para intentar averiguar las causas del siniestro.
Sanzberro, nacido en 1956 había volado el sábado hasta las seis de la tarde sobre la zona, que conocía a la perfección. Sus continuos desplazamientos desde San Sebastián a Navarra le animaron a adquirir una vivienda en Yesa.
José Miguel Piñedo, nacido en 1963, era alumno de Sanzberro, según la información facilitada por el Gobierno de Navarra a las agencias de noticias. Tras ser atendido en el Servicio de Urgencias del Hospital de Navarra fue ingresado en Virgen del Camino.
Expertos consultados por este periódico explicaron que "si se vuela con buenas condiciones atmosféricas, los accidentes sólo pueden obedecer a errores humanos o mecánicos". De ahí que la Policía Judicial intentará desentrañar si pudo haber alguna alteración durante el vuelo o si el aparato tenía alguna incidencia previa.
En Navarra no se habían registrado, al menos en los últimos doce años, accidentes mortales en vuelos de ala delta. La zona próxima al monte Arangoiti es, según los practicantes de esta disciplina, "la mejor de Navarra". Sanzberro conocía las condiciones como la palma de su mano. "Era un fijo; venía todos los fines se semana", dicen quienes le conocían. El deportista había competido en campeonatos de España de la modalidad.
En la Comunidad Foral, según fuentes federativas, practican ala delta con licencia una docena de personas.
experimentado Aunque vecino de la Parte Vieja donostiarra, Sanzberro vivió durante años en Etxalar, localidad en la que tiene familia.
El fallecido trabajaba en la empresa donostiarra de construcciones Ulia Obras, estaba soltero, no tenía hijos y era presidente del club de vuelo Haizea. "Era un hombre entrañable, discreto, educado y de muy buen trato", resaltó Jorge Ibargoyen, avezado piloto de Irún (Guipúzcoa) de ala delta y parapente que mantenía una estrecha amistad con el difunto.
Ibargoyen subrayó que el fallecido mimaba los aparatos de vuelo, de manera que el biplaza en el que ayer se estrelló lo había adquirido recientemente. "Era muy responsable y cuidaba bien todos los materiales que utilizaba en sus vuelos", recalcó.
testigos Los amigos que le acompañaban ayer, sobrecogidos todavía por el accidente, no podían explicarse las causas de lo sucedido, ya que destacaban que Sanzberro era un hombre "muy prudente".
Este fin de semana estaba acompañado, entre otros, por sus amigos Emilio Calvo y Patxi Quintana. "El día era bueno, muy bueno. Le hemos visto salir muy bien hacia delante desde lo alto, pero enseguida hemos observado algo anormal y muy raro en él: que se ladeaba hacia la derecha, aunque ha corregido muy bien", declaraba su amigo Calvo.
A partir de ese momento le perdieron de vista y se inquietaron. Lo agreste de la zona dificultó que lo localizaran.
El cadáver de Sanzberro, trasladado hasta las proximidades de Usún, permaneció hasta cerca de las 19.20 horas a la espera de su levantamiento y posterior conducción al Instituto Anatómico Forense de Pamplona para practicarle la autopsia.
Emilio Calvo destacó el carácter alegre y ameno de Sanzberro y su bondad. "Siempre estaba dispuesto a echar una mano en todo", dijo. La enorme afición que sentía por el vuelo y por la zona de Arbayún le llevó a comprar una casa en Yesa, "para estar cerca de este valle a donde nos empujaba a todos con muchísima ilusión durante las cuatro estaciones del año".
Su pasión por las alturas le llevó a instalar una pequeña cámara en un ala del aparato, donde grababa algunas de sus salidas por los alrededores de Arangoiti. Las imagenes están colgadas en Internet en la página musica.lemaroc.org/video .