N los albores de los años 90 se consolidó entre los agentes políticos y económicos de Navarra la creencia, o más propiamente certeza, de que la Comunidad Foral sólo sería competitiva si seducía al Gobierno central para impulsar el aeropuerto de Noáin dotándolo de unas infraestructuras acordes con los requisitos técnicos del siglo XXI. Lamentablemente, los cuatro primeros años de este siglo, enmarcados en la segunda legislatura de Aznar en Moncloa, se saldaron con una exigua inversión en el aeródromo de 10 millones de euros, simplemente gastos de mantenimiento por tanto. Sin embargo, entre 2004 y 2008 se ha iniciado aquella ambiciosa reforma que ansiaba la sociedad navarra, ya que Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) está acometiendo la remodelación integral de los tres elementos esenciales de la instalación, esto es, la torre de control, la pista de aterrizaje y el área terminal. Un plan de modernización en el que la Administración del Estado está invirtiendo cerca de 60 millones de euros y en el que también se enmarcan obras complementarias, como por ejemplo la renovación total de los sistemas de aproximación del aeropuerto, utilizados por los pilotos para ajustar las maniobras de aterrizaje y despegue (y de enorme valor con visibilidad reducida). De acuerdo con las previsiones oficiales, todos los nuevos servicios de la dotación aeroportuaria estarán operativos en 2010 y será a partir de entonces cuando el Gobierno de Navarra, ya sin la excusa de las carencias operativas del aeródromo, deberá acreditar su pericia para seducir a los operadores y conseguir más conexiones y a mejores precios con ciertas garantías de estabilidad (el último caso, el de Spanair, no es precisamente un paradigma de actuación). Claro que la navegación aérea se mide con un robusto adversario, el tren de alta velocidad, que no es que ofrezca más trayectos y a menor coste, sino que además asegura los horarios y no depende de las condiciones meteorológicas. Habida cuenta de que la alta velocidad ferroviaria estará consolidada en Navarra en el horizonte de 2015, ese será el momento para vislumbrar el futuro de cada modalidad de transporte y hasta qué punto resultan ofertas complementarias. En todo caso, bienvenida sea la competencia con parámetros de calidad inéditos en otros lugares de Europa que multiplican de forma geométrica los 600.000 habitantes de Navarra.