pamplona. El director general de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Navarra, Ignacio Guembe, demandó ayer "prudencia" tras las dos muertes conocidas el pasado lunes en Castilla y León por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, variante humana de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), y subrayó que el consumo de carne de vacuno es "totalmente seguro". El departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente concretó que en la Comunidad Foral no se ha contabilizado ninguna persona afectada por el mal de las vacaslocas y que sólo dos animales han dado positivo en los últimos tres años.
Guembe, que compareció ayer junto al responsable del Servicio de Ganadería del Gobierno de Navarra, Miguel Ángel Martínez, quiso definir desde el primer momento el epicentro de la problemática actual. "La enfermedad tarda en manifestarse en humanos entre 8 y 10 años, y los dos casos que han tenido lugar en Castilla y León corresponden a personas que contrajeron la enfermedad antes de 2002, ya que a partir de la crisis de las vacaslocas en el año 2000, la Comunidad Europea puso en marcha un rigurosísimo sistema de controles sobre la carne de vacuno".
Actualmente, el programa protocolario establecido en la UE, tal y como explicó Guembe, hace "imposible" que una persona pueda quedar infectada por el mal de las vacaslocas en Navarra, ya que, en el caso de detectarse un resultado positivo en los controles de un animal, "es sacrificado y no accede a la cadena alimentaria".
Los sistemas de control establecen medidas de reconocimiento y trazabilidad, que permiten registrar a los animales de la especie bovina e identificar a cada uno de ellos antes de proceder a su sacrificio; medidas sobre la alimentación del ganado vacuno, para asegurar que no se emplean harinas de carne en los piensos; y medidas sanitarias, con análisis en las explotaciones para localizar a cualquier animal que pueda presentar síntomas de la enfermedad.
Este abanico de medidas se completa con controles ejecutivos en el matadero, donde se realizan análisis a los animales de 2 años o más, ya que la enfermedad se desarrolla a partir de los 3 ó 4 años de edad; y con la recogida y la destrucción de los cadáveres de animales que fallecen por cualquier causa en el campo o en explotaciones ganaderas. Además, existe un programa de control epidemiológico, que en el caso de detectarse un animal positivo a encefalopatía, se pone en marcha para poder analizar y destruir los animales susceptibles de estar afectados.
"Actualmente existe un control exhaustivo para asegurar que ningún animal afectado pueda llegar al consumo establecido en Navarra", señaló Guembe, que concretó que en lo que va de año se ha detectado un caso positivo en un animal, ninguno en 2007 después de analizar 7.359 controles y uno en 2006 tras 10.121 análisis, "cifras que nos hacen pensar que un animal de cada 10.000 puede estar infectado".
"Tenemos un nivel de incidencia bajísimo entre los animales, pero sin embargo no podemos descartar nada con rotundidad, porque los casos de Castilla y León proceden de situaciones vividas años atrás", afirmó el director general de Agricultura y Ganadería del Gobierno, que no quiso descartar por completo que en Navarra pueda aparecer algún caso como los conocidos esta semana.
análisis Guembe explicó que tras la crisis vivida en el año 2000 con las vacas locas , el Gobierno de Navarra, a través de normativas a nivel europeo, activo el 15 de febrero de 2001 el servicio de controles de encefalopatías transmisibles en el laboratorio de Nasersa, sociedad pública ubicada en Villava, donde comenzaron a realizarse pruebas priónicas para la detección de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en animales sacrificados.
Tras las dos muertes conocidas el pasado lunes en Castilla y León, el director general de Agricultura y Ganadería mostró su confianza en que la sociedad actúe con prudencia y el consumo de carne de vacuno no se vea afectado con un descenso de las ventas, ya que "ahora es cuando más seguridad alimentaria existe alrededor de la carne de bovino". "Llevamos siete años de controles exhaustivos, con sistemas de control que funcionan con eficiencia y que no permiten margen para el error", recalcó Guembe.