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ITXAKO NAVARRA Navarro (p), Barnó (2), Berenguel (1), Medeiros (5), Mihai (3,1p), Pinedo y Nely Carla (5,1p) -siete inicial- Egozkue (1), Jula, Araujo (1), Barbu (ps), Negrín, Alonso (3) y Fachinello (1).
CEMENTOS LA UNIÓN RIBARROJA Ciobanu (p), Martí, Guerola, Asensi (1), Esjmont (6), Gomes (1) y Castañeda (2) -siete inicial- Pareja, Medved (6,3p), Alonso (1), Pedro (1), Brauer y Forner.
Marcador cada cinco minutos 2-1, 2-3, 4-4, 5-6, 6-9, 9-10 (descanso) 11-10, 13-11, 16-13, 19-14, 20-15 y 22-18.
Árbitros Fernández Fernández (Asturias) y Karrere Zaldua (Euskadi). Excluyeron por las locales a Egozkue, Jula, Mihai y Pinedo (2); por el Ribarroja sólo a Forner.
Incidencias Gran ambiente y alrededor de 1.500 espectadores en el pabellón Lizarrerria. Segundo encuentro de los cuartos de final de la Copa de la Reina.
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estella-lizarra. Itxako Navarra ratificó ayer su candidatura a llevarse este Copa de la Reina dejando en la estacada a uno de los grandes favoritos al cetro, el Cementos La Unión Ribarroja, con una segunda parte memorable. El resultado final (22-18) habla de un ganador claro, pero la realidad fue distinta, ya que durante los primeros treinta minutos fue el equipo de Gregorio García el que llevó la voz cantante en el juego y, sobre todo, en el marcador.
En cualquier caso el encuentro comenzó con excesivos nervios en ambas escuadras, con continuos lanzamientos errados, precipitaciones y muchas pérdidas de balón. Sólo la lateral donostiarra de Itxako Navarra Nely Carla estuvo fina, y puso el 2-0 en el electrónico con sus dos primeros lanzamientos. Al Cementos le costó más arrancar en ataque tras varios bloqueos defensivos de la escuadra navarra, pero su lanzamiento exterior al final surtió efecto. Mientras, las locales perdonaban demasiado en opciones claras de tiro, y poco a poco el rival se fue distanciando tras aprovechar también sus superioridades numéricas.
Pero quizá la clave fue la gran defensa 3/2/1 que planteó Gregorio García y que le dejó a Itxako sin ideas claras, con Andrea Barnó dirigiendo el juego casi desde el centro del campo. Así, las valencianas, en unos momentos de atasco en ataque de las locales, lograron ponerse hasta cuatro goles por encima (6-10, m. 25) gracias a la memorable actuación de la polaca Anna Ejsmont y de la serbia Tatjana Medved, quien, con sus obuses, permitió al Ribarroja irse por delante al descanso.
Pero en la primera mitad aún hubo tiempo para la reacción local para delirio de un público entregado. Justo cuando las visitantes lograron su máxima ventaja, el técnico de Itxako, Ambros Martín, agotó su tiempo muerto. Cambió su sistema defensivo 6/0 que tan buenos resultados le suele dar por una retaguardia más abierta sobre las dos laterales y consiguió lo que buscaba. En tres acciones consecutivas Fachinello y Medeiros, -en dos ocasiones-, lograban reducir la diferencia a su mínima expresión (9-10 al descanso), ya que el Cementos no encontraba por dónde entrar. Y quedaba mucho tiempo, sólo había que tener paciencia.
parcial de 3-0 para empezar Tras el descanso el partido parecía distinto. Itxako ajustó aún más su defensa y empezó a carburar en ataque. También estuvo muy acertada la guardameta rumana Ildiko Barbu, al igual que en los primeros minutos la valenciana Silvia Navarro.
Ribarroja seguía con una defensa adelantada, pero tenía problemas para resolver. Con Medved y Ejsmont anuladas (y eso que entre las dos anotaron el 66% de los goles de su equipo), el Cementos no encontraba salida. Las pérdidas de balón y faltas en ataque servían a las locales para montar contragolpes y, aunque se fallaron algunos claros, también se materializaron otros, con una Jessica Alonso en plan goleadora. Así, Itxako logró un parcial de 3-0 esperanzador y, lo que es más importante, dejó al bloque valenciano con un bagaje de un gol en once minutos.
Los problemas en ataque de las visitantes les hacían rozar el pasivo mientras que las buenas conexiones con el pivote de las navarras empezaron a desequilibrar el duelo (16-12, m.43). Ni siquiera las superioridades (cinco tuvo el Cementos, una el Itxako) conseguían meter a las de Gregorio García en el partido, y es que la defensa amarilla rayó a la perfección tras el descanso. Poco a poco se fueron aumentando las diferencias (21-15, m.55) y los últimos minutos fueron más de disfrute que de exigencia para el equipo local, que supo ralentizar el ritmo sabedor de que había logrado colarse en semifinales y de que aún queda mucha Copa.