Concierto de luz casal Fecha: Sábado, 5 de abril. Lugar: Auditorio Baluarte, Iruñea. Intérpretes: Luz Casal, a la voz, respaldada por Tino di Geraldo, al cajón flamenco y a la batería; Juan Cerro y Jorge Ojea, a las guitarras; Peter Otero, al bajo, y Josue Santos, a los teclados. Incidencias: Concierto de presentación de 'Vida tóxica', nuevo CD de Luz Casal. 2 horas y cuarto de duración con 15 minutos de descanso. Lleno. Público de diferentes edades que se mostró participativo.
POR j. óscar beorlegui
Tras salir airosa del envite más difícil de su vida, Luz Casal, una de las pioneras en su día, 25 años atrás, del rock en castellano, está de nuevo en ruta: con nuevo disco en el zurrón y más viva que nunca, tal y como lo demostró por medio de la actuación ofrecida en Baluarte. El concierto, todo un acto social, vino a significar un reencuentro con sus seguidores... o hasta más, nos atreveríamos a decir.
En muchos casos incluso su presentación ante los mismos, un público mayoritariamente femenino que, emocionado, aplaudió con fuerza tras cada interpretación. Y sin hacer distigos entre las canciones, ya nuevas, ya conocidas, llegando a ponerse incluso de pie para hacerlo, en ocasiones. Pero no adelantemos acontecimientos. La velada ofreció dos partes claramente diferenciadas; la primera, con la artista al filo del escenario perfectamente respaldada por sus músicos (sentados aquéllos en abierto semicírculo), denotó una proximidad y complicidad tal entre todos que vaya cómo se plasmó, dando lugar a un hecho musical de carácter abiertamente intimista. Así, de esa guisa, sonaron temas como Sé feliz toda una invitación al optimismo orquestada a la perfección o Regalé, del nuevo CD, a los que siguieron, entre otros, el clásico Entre mis recuerdos, Un nuevo día brillará (con el público cantando el estribillo como si de un orfeón se tratase) y el legendario Piensa en mí, brillantísima rúbrica del set: ¿Qué destacar del mismo, en general? Que dichas composiciones demostraron ganar muchos enteros en las distancias cortas, y tanto en lo referido a la proximidad con el público como a su sonoridad.
Y tras el descanso, aprovechado a la vista de lo que se avecinaba para hacer unos más que necesarios reajustes de escenario, la segunda parte, la cual, orientada con descaro hacia el formato eléctrico, se materializó por medio de un cambio de tercio total, deparando en constante in crescendo rockero la interpretación de temas como Crece el caudal (nueva, primera en sonar), Es por ti o el célebre Rufino con Baluarte transformado en una ochentera sala de fiestas por momentos, cosa de las luces, además de otros nuevos. Finalmente el repertorio concluyó con el conocido Un pedazo de cielo, ofrecido por la Casal cabeceando peluca postiza en ristre... pero no: aún faltaban los bises, 18 años, Bajo tu abrazo y, en segunda instancia, Besaré el suelo, composiciones que, con un ropaje genuinamente rockero, dejaron entrever en conjunto lo siguiente: la sensación de que a una con la sucesión de las canciones la artista se estaba quitando años de encima y la constatación de que la distorsión no tiene por qué estar reñida con el buen gusto. Y todo ello en medio de un espectáculo de luz con minúscula y sonido mayúsculo.
Puntal del pop-rock con gran capacidad de reinvención, Luz Casal iluminó Baluarte el sábado con sus canciones y versatilidad, ofreciendo las mismas ora a media luz, ora mediante un gran despliegue eléctrico. Esto es, a toda máquina, tanto en lo referido a iluminación como al sonido. En cualquier caso, sea como fuere, con grandes dosis de encanto: y es que, según la canción de que se trate, tan bonito resulta que nos la canten al oído, al calor de las velas, como con bien de móviles mediante, por medio de generosas dosis de amplificación. Y así lo entendieron sus incondicionales, premiando tras las propinas a la histórica dama con una gran ovación.