madrid. José Luis Rodríguez Zapatero no logró ayer la mayoría absoluta del pleno del Congreso requerida para ser investido jefe del Gobierno en primera votación ya que sólo recibió la confianza de los diputados socialistas, mientras que al "no" del PP (154 escaños) se unieron los 3 representantes de ERC y la de UPyD.
Los diputados de estas tres formaciones sumaron 158 votos frente a los 168 de los socialistas (faltaba una diputada canaria), y se registraron 23 abstenciones correspondientes a los parlamentarios de CiU, PNV, BNG, Coalición Canaria, IU, ICV y Nafarroa Bai. Así las cosas, Zapatero se quedó a ocho escaños de la mayoría exigida por la Constitución (176 diputados) para ser investido en primera vuelta, y tendrá que esperar hasta el mañana viernes para poder ser designado, por mayoría simple y en segunda votación, jefe del Gobierno. Por primera vez, un presidente electo no ha logrado la confianza necesaria en la primera vuelta. Existe un precedente, pero no se produjo en las mismas circunstancias: Leopoldo Calvo-Sotelo también fue elegido en segunda votación el 25 de febrero de 1981, pero no fue vencedor de unas elecciones generales, sino que sustituyó a Adolfo Suárez, quien previamente había dimitido.
SIN SORPRESAS Visto el desarrollo del debate y el resultado de las reuniones que durante los últimos días han mantenido los dirigentes del PSOE con los del resto de grupos parlamentarios, la votación de ayer era previsible y no provocó ninguna sorpresa en el hemiciclo. Zapatero tenía asumida desde hace tiempo una segunda vuelta, y momentos antes de que los diputados desvelaran uno a uno el sentido de su votación, garantizó desde la tribuna que la disposición al diálogo se mantendrá con independencia de los apoyos cosechados ayer. Los representantes de los grupos parlamentarios volvieron a justificar el sentido de su voto al término de la sesión, y, entre ellos, el líder del PP, Mariano Rajoy, reiteró su ofrecimiento al Gobierno para alcanzar acuerdos en determinados asuntos de Estado. El presidente del Congreso, José Bono, convocó para mañana viernes a las doce una nueva sesión plenaria para la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno.
En esta tercera jornada habrá un nuevo debate con participación de todos los portavoces, pero en formato reducido, y se procederá a la segunda votación, en la que a Zapatero le bastará la mayoría simple para ser investido. Tras casi trece horas de Debate de Investidura entre el martes y ayer, el Pleno del Congreso quedó convocado para las doce del viernes, si bien la votación no podrá celebrarse antes de las 12.50, cuando se cumplan las 48 horas que reglamentariamente deben transcurrir desde que termina la primera. Por su parte, el presidente del Congreso, José Bono, felicitó ayer a los diputados por celebrar el debate "sin tener que discutir de tiempos" y, aun así, "haber gastado menos tiempo" que en otras ocasiones. "Gracias a los portavoces de los grupos por haber aceptado, por acomodar todos los oradores sus intervenciones con generosidad, sin semáforos, sin relojes; sin tener que discutir de tiempos, hemos gastado menos tiempo que otras veces.
Es un mérito". Bono, tras recordar a los fallecidos Rogelio Baón, ex diputado del PP, y Carlos Chivite, ex secretario general del PSN, agradeció a los diputados "por la colaboración con la Mesa en este primer debate después de la constitución de la Cámara". De hecho, durante el debate de investidura, no se han conectado las luces que advertían a los oradores de que se acababa su tiempo de intervención. Tampoco han funcionado los cronómetros que el anterior presidente del Congreso, Manuel Marín, controlaba a veces escrupulosamente.
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