Pamplona. El presidente de Navarra, Miguel Sanz, pidió ayer al Partido Popular que se abstuviera en el pleno de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero. En una conferencia en Madrid un día después de que Mariano Rajoy anunciara el voto en contra del PP, el presidente de UPN afirmó que en las elecciones los ciudadanos mandaron un mensaje "nítido" pidiendo "consenso" a los dos grandes partidos y que el PP debería "escenificar" su disposición a alcanzar un acuerdo con el PSOE con la abstención.
A pesar de ello, apenas dos horas después, los dos diputados de UPN alegaban disciplina de grupo y votaban en contra de la elección de Zapatero. Esta contradicción fue duramente criticada por el PSN, que cree que demuestra "la falta de autonomía política respecto del PP y de coherencia en sus planteamientos políticos". "En lugar de un gesto positivo, los diputados de la derecha navarra han optado por obedecer la disciplina de voto del PP", criticó el PSN en un comunicado, contraponiendo esta actitud a la del PSN. Los socialistas consideraron además que Sanz "ha vuelto a incurrir en errores que creíamos superados", y recordaron que algunas de sus palabras "han generado división y crispación en la sociedad navarra".
El PSN respondía así a la intervención de Sanz en los desayunos informativos de Europa Press, en los que el dirigente navarro estuvo acompañado por la plana mayor del Partido Popular, Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre incluidos, así como los dirigentes del PSN Samuel Caro y Roberto Jiménez. En su intervención, Sanz recalcó que "difícilmente se puede ganar en credibilidad" ante los ciudadanos si un partido realiza un discurso en una línea y, a la hora de votar, su decisión no se corresponde con ella. "En política tú no eres lo que dices que eres, tú eres lo que los demás dicen que eres, y la mejor forma de que los demás digan lo que realmente eres es diciendo lo que verdaderamente has votado", agregó. Sanz también habló de la estrategia que, a su juicio, el PP debería seguir en el futuro teniendo en cuenta su derrota "digna" en las urnas, y subrayó que "debería ir más hacia el centro" y que su discurso no puede centrarse en las críticas al Gobierno, sino integrarse también "en la política de los sentimientos y las formas, no sólo de las ideas y de los valores".
"Los personalismos han de quedar al margen, las mejores decisiones han de adoptarse alejadas de la influencia de los medios de comunicación", dijo Sanz, que afirmó que los populares no pueden hacer "el mismo discurso político" en Cataluña, Madrid o Extremadura. Preguntado por las informaciones acerca de que Navarra estuvo en la mesa de negociación entre el Gobierno y ETA, Sanz recordó que el órgano común permanente ya se llevó adelante en 1996, con el entonces Gobierno del PSN, CDN y EA. "Nosotros nos opusimos, pero se hizo entre partidos democráticos. Lo grave es que ese órgano se ofrezca a ETA. Para mí, eso es lo grave", manifestó, en referencia al Gobierno socialista.
"Es una artimaña para ocultar una federación de Comunidades Autónomas que prohíbe la Constitución. Es dar pasos hacia una comunidad a cuatro, que es lo que pidió ETA, y caminar hacia una separación de España", insistió. Respecto a la política antiterrorista, el presidente navarro dijo que la única medida "verdaderamente eficaz" en la lucha contra ETA fue la Ley de Partidos, y subrayó que propuestas así tienen "costes electorales" como perder el apoyo de los partidos nacionalistas en otras políticas, argumentos que en su opinión hacen más necesario el acuerdo entre PSOE y PP.
Sanz se mostró favorable a que otros partidos se apunten a este acuerdo, aunque expresó sus dudas a que dé el paso el PNV. Los acuerdos que este partido suscribió en el pasado, como el de Ajuria Enea o Madrid, contenían a su juicio "exclusivamente literatura". El dirigente navarro dejó claro que sus "pocas esperanzas" en el PNV "desaparecieron" tras la negativa a desalojar de la alcaldía a ANV en Arrasate.
>i.f./agencias