PAMPLONa. La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona descarta su entrada en el Consorcio de Residuos de Navarra para gestionar este servicio hasta que no se busque una alternativa a Arazuri que resuelva el problema del tratamiento de la basura orgánica. Ésta representa -en volumen- entre el 60 y el 65% del total de residuos de Navarra incluyendo buena parte de la zona norte. Europa exige que antes de 2009 se reduzca el 50% del vertido de los residuos generados en 1995, y en 2016 el 65%, y el proyecto de biometanización de Arazuri quedó invalidado por una sentencia del Supremo. Hasta que no se busque una salida técnica a los residuos que ahora se llevan al vertedero el ente comarcal no se plantea funcionar bajo la tutela del Gobierno y en colaboración con el resto de las mancomunidades.
Así lo reconoció el presidente de la entidad Javier Torrens en respuesta a la invitación que la consejera de Administración Local Amelia Salanueva hizo esta semana para que Pamplona forme parte del nuevo ente de ámbito foral tras la anunciada entrada de Montejurra. La MCP recibe basura de buena parte de la zona norte si bien no todas las mancomunidades separan. Así, Bidausi, zona 10 (Aoiz) y Aoiz no disponen de recogidas selectivas de envases.
El actual equipo de gobierno apuesta por un sistema "combinado" y "más completo" que tienda al "vertido cero" frente al actual modelo (el grueso de los residuos se tira a Góngora). Recuerda que este año debe estar elaborado el proyecto aunque la solución a la fracción orgánica estará vinculada al nuevo vertedero.
Un nuevo escenario para la recuperación de los residuos que contempla tres sistemas: compostaje, biometanización e incineración. La nueva estrategia pasaría por avanzar en el ámbito del compostaje, lo que supone una mayor "exigencia en la separación en origen" y distinguir entre residuos rurales y urbanos; el aprovechamiento energético de gas y electricidad por biogás, y por último una tecnología de incineración por plasma, más "innovadora" para "eliminar una parte de los residuos que no son tratables ni reciclables de otra manera, el rechazo". "Las soluciones están cambiando, ya no se apuesta por una biometanización masiva y una parte mínima de compostaje. La tendencia es buscar la reducción total de vertido con diferentes medios", destaca Torrens.
La MCP ya ha visitado una planta "experimental" en Manresa que "funciona de manera muy adecuada". La incineración por plasma puede generar energía, aunque su desarrollo se halla aún en una fase incipiente, según fuentes técnicas consultadas. Esta técnica es capaz de tratar todo tipo de residuos, como neumáticos, productos peligrosos, sedimentos, plásticos, etcétera. Se utiliza en desechos peligrosos. un horno trabaja a temperaturas extremas, entre 1.500 y 10.000 grados, obtenidas a partir del calentamiento mediante un arco eléctrico. Al introducir cualquier tipo de residuo, se destruyen sus moléculas estables, se desintegra el residuo original, por lo tanto todos sus elementos peligrosos y tóxicos, y el resultado es una masa vitrocerámica reutilizable.