Pamplona. En Navarra, 1.674 personas padecen Parkinson, de las cuales más del 70% son mayores de 75 años. Sin embargo, esta enfermedad "no sólo es de personas mayores" ya que el 8% de los casos se presenta antes de los 65 años. Estos datos se extraen de un estudio elaborado por el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra y la Asociación Navarra de Parkinson (Anapar), que se presentó ayer en Civican. Este informe, que todavía no ha concluido, detecta un reparto geográfico desigual en la Comunidad Foral y, pese a lo que pueda parecer, precisa que no existe correlación entre las zonas más envejecidas y el mayor número de casos.
La directora del estudio y profesora de la UPNA, Sagrario Anaut, señaló que "no existen diferencias importantes entre sexos". De hecho, en Navarra 808 hombres padecen Parkinson frente a 866 mujeres, unas cifras muy similares. No obstante, parece que la enfermedad se presenta antes en los varones, ya que en la etapa laboral existen diferencias en ambos sexos: 72 hombres y 67 mujeres. Esto se puede deber a que haya "cierta incidencia entre los hombres o que se realice un diagnóstico anterior", explicó Anaut.
zonas En cuanto a las zonas, Navarra presenta un reparto desigual de los enfermos de Parkinson, sin embargo, no se pueden establecer una pautas claras que expliquen la situación. En Pamplona, 507 personas padecen esta enfermedad y la mayoría se sitúa en los barrios más envejecidos: San Juan, 86 casos; Segundo Ensanche, 71; Chantrea, 63; y Rochapea, 48. Esta pauta no se repite en el resto de localidades navarras ya que "no se detecta una correlación entre zonas con alta tasa de población mayor de 65 años y mayor número de casos", aclaró la directora del estudio. Las localidades que más casos concentran son Tudela, con 91 afectados; Sangüesa, 51; Cintruénigo, 49; Lodosa, 48; Estella, 47; Tafalla, 46; y Barañáin y Burlada, 44. Estos datos tampoco muestran una relación entre el número total de habitantes y las personas que sufren Parkinson.
Este panorama no permite hacer distinciones cuantitativas en cuanto a las diferentes zonas de la geografía navarra, aunque sí hay distinciones cualitativas. Anaut destacó que la situación de los enfermos de Parkinson en Navarra se caracteriza por la "dispersión", lo que dificulta "cubrir las necesidades de todas las personas". Además, señaló que hay diferencias entre el mundo rural y el urbano, ya que en el primero apenas hay asociacionismo lo que puede perjudicar la situación del enfermo ya que tienen una mayor dificultad para relacionarse con otras personas en el mismo caso y para realizar actividades que mejoren su calidad de vida y autonomía física.
La mayor parte de los personas que padecen Parkinson superan los 65 años, el 91%, pero hay que tener en cuenta que el 8% restante es más joven. Por ello, Anaut aseguró que "esta enfermedad no sólo es de personas mayores".
Por otro lado, una de las dificultades de las personas que sufren Parkinson se encuentra en el propio concepto de la dolencia. "Falta visibilidad de la enfermedad y del enfermo. Se ha transmitido como una enfermedad vergonzante, da vergüenza decir que se tiene Parkinson, cosa que no ocurre con otras dolencias. Eso oculta la enfermedad y dificulta que se le puedan facilitar recursos", aseguró la profesora de la UPNA. Esta experta también señaló que se incide demasiado en las necesidades médicas, olvidando en algunos casos las sociales, que también son fundamentales.