elizondo. Los alcaldes jurados del Valle de Baztan, vocales representantes de los quince pueblos en la Junta General, insisten en la necesidad de que se aborde de una vez por todas la reforma y actualización de las Ordenanzas, Cotos y Paramentos. En la última sesión plenaria, el alcalde de Almandoz, Luis Roldán, volvió a poner el tema sobre la mesa y recordó que después de haberse creado tres comisiones distintas en cinco años, el proyecto no avanza.
Roldán manifestó que "en 2001 se creó una comisión para estudiar y abordar el tema, en 2003 le tomó el relevo otra comisión y en 2006, una tercera", pero los estudios y debates siguen pendientes. Afirmó que así "nunca se va a avanzar" y consideró además que "no es lógico cambiar de grupo cada vez que se eligen nuevos jurados, es decir, cada dos años", porque hacerlo supone volver a iniciar de nuevo toda la tramitación.
La alcaldesa del Ayuntamiento de Baztan y presidenta de la Junta, Virginia Aleman, afirmó que tiene en cuenta la petición, pero explicó que la actual carga de trabajo municipal es muy abundante e impide avanzar más. Igualmente, señaló que se está a la espera de recibir una subvención del Departamento de Administración Local, con la que se podrían contratar expertos y juristas que ayuden a desarrollar la reforma. En todo caso, afirmó que, aunque no se disponga de la ayuda económica institucional, el trabajo hay que llevarlo a cabo.
Por otra parte, el alcalde jurado de Irurita, Pello Obregozo, informó que un grupo de alcaldes han preparado un texto que quieren incluir como anexo a las Ordenanzas para la celebración de posibles consultas populares en el valle, y que esperan presentarlo a la Junta General para su posible aprobación. La cuestión de las consultas populares se planteó por primera vez con motivo del proyecto, finalmente retirado por Magnesitas Navarras, de abrir una mina a cielo abierto en el paraje de Erdiz.
Finalmente, la Junta General dio su aprobación a una solicitud de la Confederación Hidrográfica del Norte para instalar un piezómetro en el Valle de Baztan. Se trata de un instrumento que valora la calidad de los acuíferos, determina la calidad química de las aguas que contiene y mide periódicamente su cantidad y profundidad.