alsasua. Miembros de la comisión de Bienestar Social del Parlamento de Navarra visitaron ayer el albergue de transeúntes de Alsasua a instancias de Nafarroa Bai. La coalición vasquista quería que los parlamentarios conociesen in situ el mal estado de las instalaciones y la urgencia de buscar una solución, según explicó el alcalde de Alsasua, Unai Hualde. En este sentido, recordaba que el Gobierno de Navarra rechazó una enmienda presentada por el grupo parlamentario de NaBai para habilitar en los Presupuestos 2008 una partida para ubicar este servicio en una de las casas de los camineros.
"La ubicación ideal es en una de estas casas, propiedad del Gobierno de Navarra y a las que no se está dando utilidad alguna, a excepción de la recientemente utilizada para comisaría de la Policía Foral. Además, la cercanía de dicha dependencia redunda en su idoneidad. Creemos que ya es hora de que el Gobierno de Navarra nos ceda una casa y se implique presupuestariamente para poder ofrecer un servicio en condiciones y poder garantizar su continuidad contribuyendo a su sostenimiento", señaló. Al respecto, destacaba que la utilidad de este servicio social trasciende los límites locales y que es el único existente en el eje Pamplona-Vitoria- Alsasua.
La delegación estaba encabezada por la presidenta de la comisión de Bienestar Social, Mª José Vidaurreta, acompañada por los parlamentarios Faustino León y Conchi Mateo, también de UPN. Del PSN acudieron Mª Victoria Arraiza y Javier Monzón, y de NaBai Asun Fernández de Garaialde y Mª Luisa Mangado. Por parte del Ayuntamiento de Alsasua estaban el alcalde y la concejala Mª José Notario, presidenta de Bienestar Social.
"¡Qué cuchitril!", era el comentario de algunos parlamentarios al ver las instalaciones: ocho camas dispuestas en dos habitaciones (mixtas), una cocina, baños y un comedor además de la habitación de Dami Santano, la encargada de la gestión de este servicio municipal. Todo ello en unos 50 metros cuadrados. Santano trasladó a los parlamentarios una larga lista de quejas. "Hay humedades en el suelo, las paredes y el techo; las puertas y ventanas no cierran bien, por lo que entra suciedad e insectos. Sólo hay un baño, para hombres y mujeres, con un plato de ducha y otro para hacer sus necesidades. En vez de grifos hay llaves, por lo que es difícil graduar la temperatura. Además, el termo es de 50 litros, que como máximo permite ducharse a dos personas", eran algunas protestas. También explicó que el suministro eléctrico es insuficiente y que la calefacción consiste en unos radiadores colgados en la parte alta de la pared para evitar incendios. Tampoco se puede ver la televisión porque no hay cobertura. "No hago mas que oír broncas por el estado de las instalaciones" observaba Santano.
Alsasua, por su ubicación geográfica de cruce de caminos, es una localidad en la que la presencia de transeúntes es cotidiana. Por ello, en 1990 se habilitó de forma provisional un albergue en las antiguas cocheras del convento de los Capuchinos, fruto de un acuerdo entre esta congregación y el Ayuntamiento de Alsasua. El consistorio subcontrata este servicio y asume el mantenimiento del local, mientras que los religiosos se encargan de darles cena y desayuno del Banco de Alimentos. Asimismo, se les ofrece un billete de tren para Pamplona, Vitoria o Zumárraga. La estancia máxima es de un día cada tres meses y cierra los fines de semana. "Los padres capuchinos están muy mayores y han pedido en repetidas ocasiones que busquemos otra ubicación", señaló Hualde.
En estos casi 18 años de andadura, han pernoctado en el albergue mas de 12.000 personas, con una media de 600-700 al año. Santano, encargada de este servicio desde hace seis años, destacaba que cada vez hay más mujeres y extranjeros, sobre todo de la República Checa y de la zona del Magreb.