aunque cada vez más diluido, el 1º de mayo supone una fecha especial para la cultura obrera en todo el mundo, un día adecuado para que el sindicalismo vaya más allá de los localismos y cortoplacismos diarios. En esta ocasión, nos encontramos, aparentemente, en un cambio de coyuntura si nos ceñimos a los ritmos y mediciones de la macroeconomía.
La situación que dejamos atrás viene marcada por un gran crecimiento económico. Los beneficios empresariales han crecido un 73% en los últimos ocho años; pero parece que acaba esta época de vacas gordas, en la que, creemos, no se ha aprovechado para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Así, aunque el mercado de trabajo ha crecido con casi tres millones de empleos nuevos, no se ha mejorado su calidad, ya que se repite la misma segmentación anterior entre personas en temporalidad y personas con contrato indefinido. A esto hay que unir que el peso de los salarios disminuye dentro del total de la Renta Nacional, pasando del 50% del PIB hace diez años al 46,5% actual cuando por el contrario el beneficio empresarial ha crecido en el mismo periodo.
Los sectores más vulnerables han sido, son y serán, si no cambian las políticas sociales, la gente joven con un porcentaje de precariedad (paro más temporalidad) del 70%; las personas inmigrantes con una precariedad del 80% y una especial vulnerabilidad ante este cambio de ciclo; y las mujeres, con un paro que dobla al masculino y una temporalidad tres puntos mayor que los hombres.
En materia de igualdad de oportunidades se constata que no sólo hacen falta leyes, que por supuesto tienen un carácter positivo, sino una mayor concienciación para lograr unas relaciones laborales y sociales más igualitarias entre hombres y mujeres. Aunque, la situación de la mujer ha mejorado espectacularmente en estas décadas, todavía falta muchísimo por hacer, siendo además la Ley de Igualdad ambigua, derivando a la negociación colectiva campos que deberían ser obligatorios en materia de acciones positivas para las mujeres.
En materia medioambiental, destacamos 4 aspectos de preocupación: 1. El incumplimiento claro del protocolo de Kyoto, fundamental para frenar el cambio climático, con un claro exponente local en las Centrales Térmicas de Castejón, que están ayudando a que estemos un 45% por encima de las emisiones de 1990; dos centrales en Navarra, de las 25 construidas desde 2002 en el Estado, que se pretenden ampliar ilegalmente.
2. El interés de determinados lobbies en reabrir el superado debate nuclear, una energía rentable sólo desde el punto de vista de la insolidaridad con el resto de generaciones futuras de la humanidad.
3. El Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte (PEIT) 2005-2020, una sobredimensionada red de autovías y de tren de alta velocidad con un coste de unos 240.000 millones de euros, el equivalente a la construcción de 80 centrales nucleares, y unas repercusiones medioambientales notables.
4. La falta de pasos para desmantelar el polígono de tiro situado en el corazón del Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera de Las Bardenas.
La perspectiva económica actual nos indica una clara desaceleración, no sabemos si una recesión. Ante esta disyuntiva se hace necesario un discurso tajante desde el mundo sindical que priorice la protección social y los servicios públicos. Ante esta sociedad del riesgo, se hace necesario proteger ante las consecuencias de las leyes neoliberales de un mercado cada vez con menos reglas que cumplir. Sin duda alguna queremos una economía al servicio de las personas y no frente a ellas. En esta coyuntura seguramente aumentarán los debates económicos que pretenden erosionar un estado de bienestar ya de por sí alejado de la media europea. Un ejemplo lo hemos visto con la última reforma de la Ley de Seguridad Social, la famosa reforma de las pensiones, que si bien ha tenido mejoras para algunos sectores, ha traído muchos más puntos negativos en materia de acceso y disfrute de unos de los pilares fundamentales del bienestar social.
Un aspecto a salvaguardar de los vaivenes económicos es la educación pública. Queremos resaltar que la calidad de la enseñanza en la escuela pública y las condiciones laborales de quienes trabajan en ella son dos caras de la misma moneda. Por ello, es necesario exigir a la Administración mayores y mejores recursos y la mejora de las instalaciones es fundamental para cumplir con garantías su función social.
Conocemos el valor estratégico de la educación como factor de cohesión e integración social, como elemento compensador de las desigualdades de origen y garantía de igualdad de oportunidades para todos los sectores de la sociedad, principalmente los más desfavorecidos. Las instituciones tienen la obligación legal y ética de potenciar el sistema público hasta convertirlo en el eje vertebrador de todo el sistema educativo, para que el interés general esté por encima de los diferentes intereses: económicos, ideológicos o religiosos que se mueven en torno a él.
Como ya ha anunciado Zapatero se volverá a experimentar una vía con la que somos críticos: La Concertación Social entre Gobierno, sindicatos mayoritarios y patronal. Una vía que, en nuestra opinión, es muy limitada, que está ayudando a legitimar pérdidas de derechos laborales, legitimar la paz social y a oxidar la movilización sindical. Y que beneficia, sobre todo, a unos poderes económicos que no se están dejando ni un pelo en la gatera, favoreciendo sobre todo los intereses de grandes estructuras sindicales. Un buen ejemplo lo tenemos en Navarra con unos acuerdos a tres bandas que han supuesto, sólo en Planes de Empleo, unos 1.300 millones de euros. Acuerdos redoblados con el nuevo Acuerdo de Desarrollo Sostenible todavía sin un presupuesto anunciado.
Por todo ello, vemos componentes suficientes para exigir un sindicalismo reivindicativo, que tienda puentes a la colaboración para poder afrontar en mejores condiciones estos retos, desde las negociaciones de los convenios actuales, hasta el buscar reducir drásticamente la precariedad laboral y disminuir las desigualdades sociales.
(*) Miembro de ESK. También firma Amaia Zubieta, miembro de STEE-EILAS