alsasua. Txuspo Poyo (Alsasua, 1963) ha materializado de alguna manera un viejo sueño, construir en lo alto de un árbol un refugio. "Es una idea universal", observa este artista. "La casa es un lugar de percepción del paisaje pero a la vez de participación. Es una obra abierta, la misma gente la va transformando con sus escritos. Es como una pizarra", añade.
Situada en el robledal de Dantzaleku, un lugar de gran belleza natural que el Ayuntamiento de Alsasua está recuperando como lugar de ocio y formación, la casa-árbol es una obra a caballo entre la escultura y la arquitectura. "Es muy escultórica aunque al tener un sentido práctico tiene connotaciones arquitectónicas" afirma ste artista alsasuarra de proyección internacional. Se trata de dos cubos desplazados de 2,5 metros por 2,5 metros realizados en metal y madera de ipei que se abrazan a un roble de unos 150 años. Situada a cuatro metros de altura, el artista destaca que en la actuación se ha respetado al máximo al árbol. Por ello, el mirador se sujeta a través de arandelas con gomas y tornillos. No hay clavos. El peso lo sustentan las arandelas y la escalera en forma de barco.
El proyecto se remonta a 2001. "El Ayuntamiento de Alsasua quería una pieza mía para la casa de cultura que entonces se estaba construyendo. Al plantearme la posibilidad de presentar un proyecto, pensé en una obra que también tuviera interés para el municipio, una obra in situ que se convirtió en una casa-árbol", explica.
"La idea de la casa es recuperar el espacio perdido de la niñez a través de la casa. No hay que pensar como en algo para niños aunque a partir de la casa se hace una revisión de la infancia", señala el artista alsasuarra. En este sentido apunta que es una metáfora del patrimonio local. "A la hora de recuperación de un espacio, si piensas en tu niñez, en cuales eran los lugares en te movías, el patrimonio industrial formaba parte de mi día a día tanto como el monte. En la casa se hace alusión de alguna manera al patrimonio industrial que ha desaparecido en Alsasua", señala.
La casa-árbol se trata de la primera obra de arte pública de Txupo Poyo, inmerso en la actualidad en las animaciones en 3 D. "Es el primer trabajo que hago para que la gente pueda intervenir. Una obra pública tiene el deber y el derecho de integrarse en el lugar en el que está. No me interesan las obras de rotonda; no interfieren con el espacio y con la gente que vive. Son obras que están fallidas", observa.
VALORIZACIÓN DEl ENTORNO La obra, que fue inaugurada ayer, se enmarca en un proyecto más global que tiene por objeto la valorización del entorno natural de Dantzaleku; objetivo priorizado por el Ayuntamiento de Alsasua dentro de la Agenda Local 21. La actuación se ha completado con la colocación de tres paneles interpretativos que invitan a descubrir y comprender, en suma, a valorar tanto el entorno natural como la obra artística. Asimismo, otro artista local, Morkotz, ha pintado un mural en el observatorio del Siets sobre la rana ágil, especie amenazada de Navarra.
El coste del proyecto en su conjunto ha ascendido 51.430 euros. Ha sido cofinanciado mediante el programa comunitario Leader + con 36.000 euros.