quizá haya algo de verdad en quienes denuncian un exagerado alarmismo de salón en el cambio climático. Pero no hay duda de que los 6.000 científicos independientes a quienes Naciones Unidas encargó el reciente Informe sobre el Cambio Climático aportaron conclusiones contundentes: el cambio climático es "inequívoco" y "catastrófico". Si las emisiones de gases de efecto invernadero mantienen su ritmo, la temperatura de la Tierra aumentará entre 1,8 y 4 grados; el nivel del mar se elevará entre 18 y 59 centímetros; fenómenos extremos como olas de calor y trombas de agua -sequías e inundaciones- serán frecuentes; la cantidad de precipitaciones aumentará en las mayores latitudes mientras que disminuirá en las zonas tropicales... Pero no parece percibirse reacción alguna. El director de World Watch en España, José Santamarta, desveló en el Parlamento de Navarra que la Comunidad Foral ha aumentado sus emisiones de gases de efecto invernadero un 55% desde 1990, triplicando así la cifra acordada para el Estado en Kyoto de un 15%. Eso en Navarra, exponente internacional de la apuesta por las energías renovables, de fuentes limpias y autóctonas. Un dato al que Santamarta acompañó la advertencia de que el Gobierno central oculta información sobre los niveles reales de emisiones de las comunidades. A Kyoto le siguió la Cumbre de Bali, donde se apostó por impulsar una economía verde frente al CO2 y la dependencia de los combustibles fósiles. De nuevo, poco más que palabrería. Palabrería con la que los políticos adornan sus discursos electorales, pero que no tienen recorrido medioambiental real luego. También en Navarra.