VITORIA. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, pidió ayer al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, alcanzar "cauces de comunicación para resolver nuestras diferencias políticas", porque "no podemos permitirnos perder ni un día más en la lucha por la paz".
Estas declaraciones del lehendakari se produjeron después de que el pasado lunes se conociese que Zapatero tiene intención de recibirle en la Moncloa antes del 27 de junio, fecha en la que está previsto que solicite al pleno del Parlamento vasco autorización para celebrar una consulta popular sobre el futuro de Euskadi.
Ibarretxe realizó este emplazamiento a Zapatero durante su intervención en la presentación de una campaña para conmemorar el aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos.
Tras subrayar que "la sociedad vasca y el pueblo español han sufrido muchísimo con la violencia de ETA", Ibarretxe considera que ha llegado el momento de "acabar de una vez con nuestras diferencias políticas encontrando cauces de comunicación que nos permitan resolverlas".
En este sentido, precisó que desde que el 16 de octubre ofreciese a Zapatero la "apertura oficial de negociaciones", han pasado 198 días "perdidos en la búsqueda de acuerdos políticos".
"No podemos permitirnos perder ni un día más en la lucha por la paz y el fin de las vulneraciones de los derechos humanos", afirmó.
DERECHOS Y OBLIGACIONES Además, Ibarretxe advirtió a la izquierda abertzale de que es "legítimo" reclamar que no se vulneren los derechos de los presos y rechazar la Ley de Partidos, pero le preguntó cuál es su "solidaridad y la denuncia que ha ofrecido ante la sociedad tras el asesinato de un hombre sencillo, un trabajador humilde como Isaías Carrasco?".
"No puede hablarse en nombre de los derechos humanos y callar ante las atrocidades de ETA o las amenazas procedentes de la kaleborroka ", continuó Ibarretxe.
No obstante, el lehendakari precisó que "tampoco puede ondearse la bandera de los derechos humanos y ser incapaz de comprometerse con las investigaciones más rigurosas ante denuncias de malos tratos o torturas, o seguir defendiendo una política de dispersión que vulnera los principios humanitarios más fundamentales". "Cuando se defienden sólo los derechos humanos que nos interesan, esta reivindicación pierde su legitimidad", aseveró. >D.N./AGENCIAS