Concierto de Pastora Fecha: miércoles, 30 de abril. Lugar: sala Tótem, Atarrabia. Intérpretes: Pastora, banda integrada en directo por Dolo, a la voz; Caïm Riva, a las guitarras; Tony Ibáñez, al bajo; Paul Ossa, a la batería; y Doctor Quiroga, a los teclados. Incidencias: presentación de Circuitos de lujo , nuevo CD de Pastora. Muy buena entrada, hora y ¾ de duración, bises incluidos. Público joven que se mostró festivo y participativo.
POR J. ÓSCAR BEORLEGUI
MUSICALMENTE hablando, el fin de semana se adelantó hasta el miércoles en la presente, última de abril, deparando la primera noche del puente la presencia de Pastora en la conocida sala de Iruñerria. Ante un público con ganas de pasarlo bien, el concierto se tradujo en la interpretación de alrededor de 20 temas, orbitando el mismo principalmente alrededor de los del disco que se presentaba: una actuación para la que, cosa de una inoportuna amigdalitis, no se pudo contar con la presencia de Pauet, tercer puntal creativo del grupo (formado teóricamente por él, su hermano Caïm y Dolo) y responsable habitual del componente visual en los directos. Así las cosas, ante la ausencia de proyecciones, no quedó otra que centrarse únicamente en la parte musical de la velada, sostenida sobre un lujoso pase de clara raigambre pop y que, más o menos suave -en ocasiones- o impulsivo en otras, ora más bailable, ora más quedo, se mostró ciertamente rico en todo tipo de matices, incluso funkies, por momentos; ¿el resultado? Una velada que a camino entre la sofisticación inherente al pop y su vertiente más electro satisfizo a los presentes, a un público que protagonizó una buenísima asistencia y que no dudó en dejarse llevar por las agradables y vitalistas cadencias de temas como Paseo encendido (primero en sonar), Me tienes contenta o Cósmica , composiciones del nuevo CD y que transmitieron unas vibraciones más que buenas; unos temas, tanto éstos como algunos de anteriores trabajos, que también encontraron su espacio, concebidos para bailar, para dejarse llevar por los mismos -sencilla y llanamente- y que, al igual que otros, de pulsión más sosegada, presentaron su componente electrónico en un discreto segundo plano: con aquel más bien conformando el halo del cuerpo musical, al servicio de la base hilada por la trinidad representada por guitarras, bajo y batería; unas composiciones, en cualquier caso, llenas de formas y maneras pop, modos perfectamente plasmados mediante la forma de expresarse en escena de la vocalista, y tanto al cantar como al moverse: una cantante que se mostró realmente locuaz, inspirada y expresiva. ¿Más momentos a destacar? Los ofrecidos por la hilarante historia que contó Dolo antes de la interpretación de Tengo , haciéndose con la complicidad de todos, o los deparados por Grandes despedidas (cómo cogió aire el concierto con la misma, con el público, brazos en alto de lado a lado, participando de su coreografía al ritmo de sus pegadizos sones), Cuerpo transparente (más que cercana a los parámetros musicales de Fangoria, de las mejores de la noche), Desolado , Cuánta vida -cantadas ambas por los presentes- y, ya en los bises, por el más esperado de la sesión: el generado por el hitLola , más que perfecto fin de fiesta: unas canciones toda ellas de las que, puro delicatessen , a manera de conclusión diremos lo siguiente: que dejaron un gran sabor de boca. Que bajo el hacer de los estrobos, sin romper aquéllos en exceso la sobriedad luminotécnica reinante (con sus parpadeantes flashes salpicando sin saturar el proceder de los músicos) cobraron vida propia con inusitada elegancia, revelándose como la banda sonora más adecuada para ir calentando motores de cara a la inminente noche: de miércoles pero en la presente jornada, cosas del calendario, de fiesta.