londres. El varapalo electoral sufrido por los laboristas de Gordon Brown en las elecciones locales del Reino Unido ha convertido al líder conservador, David Cameron, en el candidato favorito para vencer las próximas generales que, previsiblemente, se celebrarán en 2010.
Según las encuestas -que otorgan a Cameron una ventaja de diez puntos si las generales se celebraran ahora- los conservadores podrían poner fin a 11 años de Gobierno laborista.
Si bien es cierto que los británicos suelen castigar en las locales al partido gobernante, el varapalo electoral sufrido por la formación del primer ministro, Gordon Brown, fue tan grande que la mayor parte de los analistas apuntan al principio del fin de su Ejecutivo.
Además de perder la Alcaldía de Londres -el trofeo más preciado de las locales-, los laboristas obtuvieron tan sólo el 24% de los votos, frente al 40% de los conservadores y el 25% de los liberales, pasando a convertirse en la tercera fuerza política del país.
El columnista Johanthan Freedland, del diario de izquierda The Guardian , indicó que la derrota de los laboristas en Londres parece confirmar que "el Laborismo está a punto de entrar en el ocaso".
Brown, que heredó el cargo a finales de junio directamente de Tony Blair, y no se atrevió a convocar elecciones legislativas a finales del año pasado en vista de que los sondeos no le garantizaban la victoria, puede esperar aún hasta el 2010 para hacerlo, y los observadores creen que agotará el plazo. Conviene recordar a este respecto el revés sufrido en otras elecciones locales, las de 1995, por el conservador John Major, quien dos años más tarde sería expulsado del poder por el laborista Tony Blair.
La tardanza en resolver la crisis del banco Northern Rock, nacionalizado tras fuertes inyecciones de dinero público, la creciente inflación y las dificultades para conseguir hipotecas parecen haber acabado con el crédito de que gozó Brown como ministro de Economía.
A ello se añade el fuerte malestar en las bases laboristas por la decisión de eliminar la franja impositiva más baja -de sólo un 10%- que beneficiaba a las personas de menores ingresos, lo que provocó la rebelión de un sector del partido.
Además, Brown parece ahora empeñado en aumentar de 28 a 42 días el período de detención sin cargos de un sospechoso de terrorismo, algo que no convence ni a la oposición ni a la propia izquierda laborista. >agencias