L AS previsiones se cumplieron. El XVII Día de la Almadía fue multitudinario. Ayer a Burgui se acercaron franceses, guipuzcoanos, catalanes y, por supuesto, miles de navarros, desde los cercanos pueblos del valle hasta la capital, de donde procedían muchos de los vehículos que formaron la madrugadora caravana por la nacional 240. Organizadores, almadieros, autoridades y homenajeados mostraron su gran satisfacción por el desarrollo de la singular jornada. El buen tiempo y el hecho de que la fiesta se celebrara este año en el puente del primero de Mayo aumentó la cifra de los visitantes que acudieron a Burgui para contemplar y disfrutar del descenso de las almadías por el Esca. Siguiendo las recomendaciones de la organización, hacia las diez de la mañana comenzaron a llenarse las áreas habilitadas para aparcamiento y empezó a desfilar un gran número de visitantes por las calles del pueblo roncalés, repletas de puestos de mercados medievales, talleres, actuaciones y música. A primera hora de la mañana, cerca del polígono del valle y a orillas del río, permanecían preparadas las tres almadías que fueron bajadas ya la víspera dos kilómetros. Almadieros y vecinos de Burgui almorzaban las migas recién hechas y la cebolla con aceite e invitaban a todos los que se acercaban a degustarlas. Hasta allí se acercaron la consejera Begoña Sanzberro, el director de Administración Local, Pedro Pegenaute; el presidente de Cederna Garalur, Luis Gárate; el presidente de la Asociación de Almadieros, Félix Sanz; alcaldes de los dos valles, Salazar y Roncal; el alcalde anfitrión, Iñaki Ayerra; y los homenajeados: por la Pobla de Segur (Lleida), su alcalde, Lluís Bellera, y la ex ciclista Joane Somarriba, quienes protagonizaron una amplia sesión fotográfica.
Pasados cinco minutos de las once, se inició el descenso, que fue suave y lento dado el escaso caudal del río. Bajaron las tres juntas, "en media, hasta la badina para dar tiempo al salto", señalaba Miguel Ángel Glaría. A las 12.30 saltó la presa la primera almadía. Diez minutos después lo hizo la segunda, que se quedó cruzada nada más bajar la presa: al parecer "ha cogido demasiada agua y la ha echado al lado izquierdo". Cuando faltaban diez minutos para la una, saltó la tercera con sus seis ocupantes.
Una vez en la orilla, los almadieros Máximo Calvo, de Burgui, que a sus 75 años bajaba por vez primera, Arturo Erlanz, de 57, Alfonso Lacasia, de 61, Ángel Urzainqui, de 59 y Miguel Angel Glaría, de 63 -fueron los cinco miembros de mayor edad que este año bajaron por el Esca- comentaban el descenso. Coincidían en que el río de ahora no tiene nada que ver con el de antes, ni en cuanto a caudal ni en cuanto a sus piedras, y manifestaban su alegría por participar en "una tradición de nuestros antepasados fuera de serie", tal y como lo expresaba Ángel Urzainqui.
Los cinco, hijos y nietos de almadieros, proceden de Burgui. En total, unas veinte personas han trabajado en ello desde el último domingo de febrero, cuando fueron a cortar avellano y mimbre para hacer el trenzado con el que luego se ata la balsa. Uno más entre ellos era el alcalde de Burgui, Iñaki Ayerra, ocupante de la primera y que se mostró especialmente satisfecho ayer por "el impulso que se le ha dado a la almadía en los últimos años , gracias al esfuerzo de la gente de Burgui y del valle", reconoció.
Y del río, a la plaza, donde tuvo lugar la presentación de la campaña 2008 de queso Denominación de Origen Roncal. El primer corte correspondió a Iñaki Idoate, en representación de su familia, de los restaurantes pamploneses Europa y Alhambra, "por su defensa de este producto", según e l presidente de Consejo Regulador, Antonio Gascue. El presidente de la Cofradía del Queso de Roncal elogió el buen hacer de los restauradores y éstos respondieron a su vez con una calificación de 10 para el producto. Añadió Idoate que "el queso de Roncal es un embajador de la cocina navarra y protagonista de muchos de nuestros platos".
Por su parte, Antonio Gascue afirmó que la campaña había ido muy bien y aseguró que los productores están demandando más leche porque la producción es alta. Cifró en dos millones y medio o tres de litros de leche de oveja autóctona de Navarra la cantidad de leche que se invierte en la Denominación de Origen. De ellos se producen los quinientos mil kilos de queso que elaboran cinco productores del valle de Roncal: Larra, de Burgui; Onkizu, de Vidángoz; Ekia, de Ustárroz; Enaquesa, de Roncal; y Diego Etxea, de Vidángoz, que ayer se degustaron en Burgui.