falta de mayor poder político ejecutivo, Europa fomenta al menos con sus directivas la apertura de nuevos cauces de participación ciudadana en debates cruciales como los que afectan al medio ambiente, que exigen la implicación democrática de la sociedad -no sólo de las administraciones o de determinados grupos de presión- en la búsqueda de soluciones a la hora de hacer compatible el desarrollo sostenible con las necesidades económicas o industriales. Al igual que fija a su vez metas loables para que los países integrantes y sus respectivas comunidades y regiones apliquen las medidas que consideren oportunas para garantizar la conexión entre el bien común y los intereses particulares. Se habla mucho del control sobre el consumo de agua, un bien económico, finito y vulnerable, pero muy poco sobre la calidad de este recurso. El Foro del Agua de Navarra, una iniciativa que cuelga de la Directiva Europea Marco del Agua de 2000, se ha consolidado como un espacio para vincular el trabajo que realizan los diferentes agentes económicos, sociales, institucionales y ecologistas a la hora de consensuar un diagnóstico sobre la situación de los diferentes cauces de los ríos navarros. La necesidad de realizar planes de gestión de vertidos industriales y ganaderos o la demanda de paralización de las obras de las presas de Sarría en Puente la Reina para mantener la depuración natural del río son algunas de sus conclusiones. Por otro lado, la deficiente situación del Arga dada su falta de caudal en periodos de estiaje es otra de las alarmas que desde el citado foro y otras administraciones se pone de manifiesto, pese al esfuerzo técnico que ha realizado la depuradora de Arazuri. La mitad de las aguas fecales y residuales de toda Navarra acaban en el cauce del principal afluente que tiene la ciudad, por lo que es el único río de toda Navarra que incumple en este momento las exigencias que marca Europa. El agua depurada no es agua limpia, sin duda. Será necesario por tanto jugar con el caudal del río desde su nacimiento (Eugi) y hacer uso de otras fuentes de suministro que ya se pagan (Tiebas) pero apenas se utilizan, para afrontar uno de los múltiples desequilibrios que derivan de la concentración de usos residenciales e industriales en Pamplona y su área metropolitana.