londres. El primer ministro británico, Gordon Brown, aseguró ayer en su primera entrevista tras la debacle del laborismo en las elecciones locales del pasado jueves que "entiende el dolor" de los votantes, que relegaron a su partido como tercera fuerza del país con un apoyo del 24%, a 20 puntos de los conservadores, y que han avivado la mayor crisis interna desde que hace diez meses se produjo el relevo en Downing Street.
Tras conducir a su partido al peor saldo en 40 años, Brown reconoció que éste "no había sido el mejor fin de semana", tras las sesiones que protagonizó junto a sus asesores en la residencia oficial de verano de Chequers, donde se trasladó para estudiar propuestas que permitan recuperar a un electorado que asestó un duro correctivo contra medidas clave del Gobierno como la supresión del tramo mínimo del 10% del impuesto sobre la renta.
No obstante, los resultados del pasado jueves, que confirmaron los peores augurios con la pérdida del bastón de mando en Londres, además del recorte de 331 concejales respecto a los 200 previstos, han desencadenado las reacciones entre distintos sectores del laborismo que habrían iniciado la preparación del relevo para el paso a la oposición que gran parte asume como su destino en los comicios de 2010, tras 13 años consecutivos al frente del Gobierno.
En este sentido, los medios ya han dado en llamar a estas elecciones -las primeras a las que Brown se ha enfrentado desde su llegada al número 10 de Downing Street- "el 'Momento John Major " del dirigente escocés, en referencia a los desastrosos resultados obtenidos por el ex primer ministro conservador en 1995 en unas locales celebradas dos años antes de las generales en las que Tony Blair lo desalojó del poder.
Sin embargo, el mandatario, que atribuyó el saldo del 1 de mayo a la inquietud generada por las "complicadas circunstancias económicas", se mostró convencido en la BBC de que "desde luego" que el partido "se puede recuperar de esta posición". "Y diré cómo: lo primero de todo afrontando el problema inmediato con la economía y mostrando a la gente que podemos superarlo como ya hemos hecho en el pasado en épocas muy difíciles", adujo, con un plan "claro e inequívoco" para combatir la crisis.
Además, dijo "no creer" que sus compañeros hayan iniciado una campaña para desafiar su posición y desconfió de las declaraciones recogidas por publicaciones de referencia acerca del pesimismo con el que es observado su liderazgo: "Dudo de que muchos parlamentarios estén diciendo eso".
No obstante, la realidad muestra un partido desencantado con la evolución de Brown desde que asumió el poder tras el prestigio labrado al frente del Tesoro, puesto en cuestión en tan sólo diez meses por su falta de diligencia a la hora de reaccionar ante la crisis crediticia y decisiones polémicas como la supresión del 10 por ciento, una de las causas más señaladas para la debacle del jueves. >agencias