La Comparsa de la Chantrea celebra este año sus bodas de plata. Los cuatro gigantes han recorrido durante 25 años las calles de su barrio natal, pero también las de numerosos municipios de Navarra, Comunidad Autónoma Vasca, Cataluña y Francia. Sus creadores tienen el privilegio de ser los primeros que impulsaron una comparsa en un barrio pamplonés. Por aquel entonces, en 1984, sólo existía en la capital navarra la Comparsa de Pamplona y los gigantes de la churrería La Mañueta.
La Comparsa de la Chantrea nació en el seno de la peña Armonía Chantreana de la mano de Blas Subiza, José Antonio Romeo y Patxi Gimeno. La idea en su origen no era "pretenciosa". Los tres compañeros sólo buscaban añadir "una actividad más a las que organizaban para los niños del barrio", relató Subiza. Sin embargo, cuando el Ayuntamiento de Pamplona les dio su apoyo para facilitarles los planos de las estructuras de los gigantes, resolvieron hacer "una Comparsa con letras mayúsculas".
Desde el principio, tuvieron claro que no querían seguir la línea tradicional de los gigantes de Navarra (reyes, reinas, quijotes y dulcineas), sino algo relacionado con la cultura del barrio. De esta forma, optaron por crear seres de la mitología vasca: Basajaun (señor de los bosques), Sorgiña (bruja maligna), Mari (señora de los genios) y Tartalo (cíclope maligno). Los kilikis, por otro lado, son personajes del barrio: Cotilla, Piripi, Profe y Japi.
Los cuatro gigantes txikis nacieron de un proyecto de colaboración con el colegio Axular de la Chantrea sobre Navarra y los vascones: García Jiménez, Amagoia, Teodosio Goñi y Amaya. La originalidad de todos los personajes elegidos para integrar la Comparsa marcó un hito en la historia de esta tradición y, a partir de entonces, "el resto de las comparsas comenzó a buscar en sus raíces para añadir personajes que recogieran alguna seña de la historia de sus respectivos municipios", aseguró Subiza.
De las 405.000 pesetas que habían presupuestado para la creación de las figuras, el Consistorio les concedió 140.000. Al final, costaron 850.000 pesetas y terminaron siendo aportadas por los miembros de la Comparsa y vecinos del barrio.
La Comparsa de la Chantrea, con un presupuesto de 24.000 euros para 2008 y 22.000 para 2009 (que han financiado gracias a las aportaciones de miembros y ex miembros del grupo), celebrará su vigésimo quinto aniversario por todo lo alto. Los primeros actos, el lanzamiento del chupinazo y la concentración de gigantes, han sido un "éxito" porque ha habido "buen tiempo" y porque "la Chantrea entera se ha volcado con la Comparsa".