Pamplona. El cambio de ciclo económico empieza a dejarse notar en las empresas, también en las navarras. Y no sólo en su ritmo de creación de empleo, ya desacelerado, y en sus ingresos, moderados por la fuerte restricción del consumo. También empieza a resentirse su capacidad para hacer frente a algunos pagos. Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística, el número de firmas que ha solicitado concurso de acreedores, la antigua suspensión de pagos, se ha disparado en los últimos seis meses, con 11 deudores concursados, un 57% más que en el mismo periodo de hace un año.
Los datos del último trimestre, con seis empresas concursadas, aportan además alguna luz acerca de la naturaleza de los problemas. Dos de las empresas son inmobiliarias y una tercera, una pequeña empresa dedicada a la construcción. La crisis del ladrillo -el número de viviendas iniciadas se ha reducido en casi una tercera parte- afecta a gremios de todo tipo, desde carpinterías a talleres de electricidad, pasando por instaladores de pladur o marmolistas. A estas tres empresas vinculadas al sector que más ha crecido en los últimos años hay que unir dos pequeñas industrias y un comercio textil.
La oscilación de los datos de Navarra, cuya pequeña población le hace muy susceptible a grandes variaciones porcentuales, encuentra perfecta correspondencia con lo que se vive en toda España. Así, el número de empresas concursadas ha pasado de 218 a 359, lo que supone un incremento del 64,7% respecto al primer trimestre del año anterior. De estas 359 firmas, 83 de ellas pertenecen a la construcción y ocho tienen más de 100 trabajadores. En todo el país, el descenso en el número de viviendas iniciadas se prevé aún más intenso: los promotores estiman que de las 800.000 del año pasado se pasará a poco más de 250.000 en este ejercicio. "Si calculamos 2,3 personas por cada vivienda que deja de construirse, el ajuste en el paro puede resultar notable", explican desde una conocida constructora navarra.
ahogo para las familias Además, se ha multiplicado por más de tres el número de personas que se ha acogido a esta fórmula que permite a las familias judicializar su imposibilidad de hacer frente a los pagos. Así, en el primer trimestre 66 familias han optado por esta fórmula, frente a las 20 el año pasado. Navarra es una de las cinco comunidades en las que nadie ha recurrido a esta fórmula.
El ahogo financiero de empresas y familias ha sido vinculado en las últimas semanas con la restricción en el crédito que están experimentando quienes acuden a su banco o caja de ahorros a solicitar un préstamo. Así, José Manuel Ayesa, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) calificó como "desconocidas" las dificultades para encontrar financiación por parte de los proyectos empresariales.
responsabilidad de la banca Más duro fue aún Juan Goyen, secretario general de UGT, en su intervención del Primero de Mayo en Alsasua. Allí calificó como "inmoral e intolerable que cierren el grifo de los créditos" cuando más lo necesitan "quienes no tienen otros recursos financieros". "De su actitud depende en buena medida que sectores como el de la vivienda de protección oficial, el sector de automoción o el sector comercial no caigan también en el pozo de la depresión y nos arrastren a todos a una crisis más profunda y duradera que la que parece adivinarse", dijo.
La desconfianza, la subida de las hipotecas y la falta de liquidez son los factores que parecen explicar la caída del consumo, de la que han alertado ya comerciantes y empresarios, y que se deja sentir en la recaudación fiscal. Los ingresos por IVA han caído algo más de un 3% en lo que va de año.