AS estadísticas mensuales sobre la subida de los precios de los alimentos básicos que se han dado a conocer esta semana confirman todas las sospechas de quienes diariamente acuden al ritual de hacer la compra. Es una constatación que la entrada del euro ha restado poder adquisitivo a los trabajadores, en la medida en la que los salarios no han aplicado el ya famoso redondeo que han experimentado todos los productos. De ahí que el desfase entre los precios -incluso en productos muy básicos- y los ingresos salariales sea cada vez mayor y que se vea con creciente preocupación la deriva que está adquiriendo la odisea de llenar la cesta de la compra familiar, la misma cesta en la que el pasado abril entraron botellas de aceite de girasol un 40% más caras que el mes anterior, paquetes de harina de trigo con un 28% más de precio, los espaguetis, con un 20%, o el pollo fresco, con un 20% de subida. Es cierto que hay otros productos que bajan su precio, pero ni son tan básicos ni lo hacen en la misma proporción en la que se encarecen los antes citados, por lo que difícilmente se ajusta la balanza, que siempre acaba perjudicando al bolsillo del consumidor. En este escenario la inflación y el paro siguen siendo noticia. En Navarra los últimos datos recogidos del mes de marzo indicaban una subida del índice del 0,9%, con una tasa interanual en el entorno del 4%. Otro indicador económico como es el paro también empieza a preocupar a los responsables políticos, especialmente a los del Estado español, donde las cifras de desempleo, como reconoció esta semana el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes , suben a un ritmo más rápido de lo previsto. La desaceleración económica y la crisis inmobiliaria van de la mano en España, y es una de las razones por las que economías no basadas en la política del ladrillo siguen encadenando cifras negativas de paro. En Navarra, según la EPA, en el primer trimestre del año el paro ha subido un 44,74%, el mayor incremento del Estado, mientras que, según los datos del INEM, en abril se ha reducido un 2,62%. Por el momento, nadie quiere hablar de crisis y de recesión, pero ya es hora de que se ponga nombre a eso que Solbes llama "malas noticias". No vale apostar por propuestas como la moderación salarial como única vía para salir de la situación actual que está viviendo la economía.