concierto de gene cats Fecha: Martes, 6 de mayo. Lugar: Black Rose, Burlata. Intérpretes: Gene Cats, formación integrada por Goyo, a la guitarra y a la voz; Javier, a la guitarra; Fran, al contrabajo y a los coros; Miki, a los teclados, a las voces y a los coros; Martín, al saxo y a los coros, y Álvaro, a la batería. Incidencias: Concierto de presentación de 'Are you ready for us?', primer CD de la banda. Hora y ¾ de duración. Muy buena asistencia, público participativo, de ambos sexos y diferentes edades que aplaudió con fuerza tras cada canción.
POR j. óscar beorlegui
Visto lo visto en los últimos años podemos afirmar que, más allá de en la del señor, de todo hay en la actual viña musical de Iruñea: incluso rockers, sí, como los integrantes de Gene Cats, formación de sonoridad genuina y que, claramente influenciada por el rock & roll de los 50, el swing y el country, ofreció un sorprendente y vibrante concierto en Black Rose: una actuación que destiló unas sensaciones que nos trajeron por momentos a la memoria hasta el recuerdo del espíritu del Johnny Rocketa, el célebre rocker de El Jueves de los 80. En medio de un ambiente ciertamente animado, con algún puntual problemilla de sonido, el concierto deparó principalmente la interpretación de los temas del disco que se presentaba, salpicada la misma con las de otros inéditos y las de algunas versiones de Street Cats; un hecho musical en el que, con permiso del vocalista (quien además de sobre el escenario, de pie -asimismo-, también cantó a medio camino entre una banqueta y la barandilla de aquel) y del guitarrista principal, brilló con luz propia el saxofonista, instrumentista que, totalmente echado hacia delante, aportó un toque de color imprescindible para este estilo. Incluso inherente al mismo, nos atreveríamos a decir. Y todo ello, la labor de dichos músicos, llevada a cabo sobre el gran colchón musical entretejido por teclista (con Miki multiplicándose en ocasiones, ya haciendo sonar las teclas con frenesí, al más puro estilo de Jerry Lee Lewis, ya a la voz principal -en algunas canciones- o a los coros), baterista (con aquélla únicamente integrada por caja, bombo y platillos, pequeña pero matona, y el citado haciéndola sonar de pie) y, principalmente, por la labor del contrabajista, un tipo que, tupé, patillas y cierta planta que vaya cómo nos recordó a Loquillo, ofreció con su proceder en escena las imágenes más visuales del concierto: cosa de su instrumento (un espectacular 4/4 de cerca de 1.80 metros de altura) y de su forma de hacerlo sonar, espectacular también, cabalgando sobre el mismo -como si de un caballo o de una Hartley se tratara-, subiéndose a sus lomos incluso para ello, tocándolo al aire -como si fuese un bajo normal- o haciéndolo girar sobre su eje, como rúbrica de las canciones. ¿El resultado de lo dicho? Un concierto alegre, animado y desenfadado que en sí gustó, y mucho, a los presentes: a un público que, más allá de contonearse bajo la energía generada (lo cual ya es, viviendo donde vivimos) no dudó en lanzarse a bailar en determinados casos, llegando en algunos incluso a hacerlo por parejas, en un derroche de destreza y pericia.
Rock & roll en esencia, sin zarandajas ni mayores preocupaciones. Del que se quería bailar a toda costa en los 70 durante toda la noche, hasta la salida del sol; de marcado regusto al necesario en los 80 para ser feliz junto a un camión... o una moto -en su defecto-, más acorde con el gusto de los rockers: he aquí lo que deparó la presencia de Gene Cats, grupo más que lindante estilísticamente con el rockabilly y que sin mayores pretensiones más allá de tocar, de recrearse haciéndolo, nos alegró el pasado martes la noche con la fiesta de rock & roll brindada. De exaltación del mismo -más bien-, lo que planta, actitud y credibilidad mediante, vino a ser indudablemente su concierto.