pamplona. Caja Rural de Navarra cerró el año del cambio de ciclo con un beneficio histórico. La entidad dirigida por Ignacio Arrieta obtuvo un resultado neto de 50 millones de euros, un 26,2% más que el año anterior, con mejorías en todos los márgenes que componen la cuenta de explotación de la entidad financiera. "Ha sido un buen ejercicio: 2008 va a ser más duro", vaticinó ayer Arrieta en la presentación de resultados ante los medios.
El ejercicio de 20067 culmina el Plan Estratégico 2002-2007, en el que, según explicó Arrieta, "se han cumplido los objetivos fijados" y se ha conseguido multiplicar por 2,5 las principales magnitudes. Así, las inversiones crediticias se han incrementado en este periodo un 170%, los recursos gestionados dentro del balance aumentaron un 137%, los fondos propios, un 134% y los resultados netos han crecido un 125% respecto al objetivo previsto. En estos cinco años se han abierto 62 nuevas oficinas, se han generado 160 puestos de trabajo y se ha destinado 27 millones (5,1 en 2007) a obra social.
"Queremos seguir creciendo a un ritmo similar en los próximos años, a razón de un 17% ó 18%", explicó Arrieta, que reconoció que la situación económica ha dado un giro muy importante desde mediados del año pasado. "El problema está en los mercados mayoristas, pero es indudable que esto se traslada al sector", explicó Arrieta, quien apuntó que habrá que "agudizar la gestión y afinar las estructuras" de la entidad para superar la climatología adversa. En este sentido, la entidad destaca que se encuentra bien preparada ante las incertidumbres. "Terminamos con una morosidad del 0,59% y ahora estará en el 0,80%", dijo Arrieta, que se refirió a las buenas calificaciones otorgadas a la Caja por parte de las agencias Moodys y Fitch. "La política de diversificación del riesgo y el acompasamiento entre los crecimientos de los depósitos gestionados y la inversión crediticia hace que la posición de liquidez de la caja sea francamente buena", destacó la entidad de ahorros, que ayer por la tarde celebró su asamblea ordinaria anual. Estaba prevista la asistencia de unas 300 personas.
la inversión crediticia Con los números en la mano, el volumen de negocio de Caja Rural ascendió en 2007 a 9.823 millones de euros, lo que supone un incremento del 18,3% respecto al año anterior. Los créditos a clientes ascienden a 4.704 millones, lo que representa un aumento del 21,4% (828 millones), y el crédito hipotecario a 2.288 millones, con un incremento del 18,4%, mientras que la tasa de morosidad sobre el total era al terminar el año del 0,59. Los hipotecarios suponen por tanto el 48,6% de la inversión neta.
Los depósitos de clientes ascendieron en este pasado ejercicio a 4.155 millones de euros, un 17% más, y los fondos de inversión, fuera de balance, crecieron el 12,6%. El director general de la entidad destacó además que esta actividad ha permitido cerrar 2007 con unos recursos propios de 574,2 millones de euros, lo que supone superar en un 52,9% los exigidos por el Banco de España, y con un ratio de eficacia del 43,69%, 4,35 puntos más que en 2006. Durante el año pasado, el margen de intermediación creció un 31,9% hasta los 97,2 millones de euros; el margen ordinario alcanzó los 137 millones (23,9% más) y el margen de explotación se elevó hasta los 77 millones de euros, con una mejora del 35,8% respecto a 2006.
Arrieta explicó que los clientes de Caja Rural continuarán disponiendo de financiación durante los próximos meses. "Los créditos hipotecarios van a crecer, no al 18%, pero van a crecer. Se va a seguir financiando la compra de la vivienda", señaló antes de defender un modo de trabajo basado "en la proximidad al cliente". "Tenemos, por ejemplo, programas específicos para los emprendedores, pero lo más importante es seguir cada caso, conocer al cliente, ver sus necesidades y diseñar un traje a medida", dijo Arrieta en referencia a Inicia 07. "Para las empresas somos ya una entidad de referencia", concluyó.