Estonia cobrará impuestos a los ganaderos por las emisiones que suponen los pedos de sus vacas
Los campesinos estonios tienen que pagar impuestos por la emisión de gases de sus vacas, ya que las autoridades bálticas consideran que el metano que desprenden los rumiantes contamina el medio ambiente. Según el diario SL ohtuleht , los primeros campesinos ya han recibido la notificación sobre la obligatoriedad de cotizar a la hacienda pública por las emisiones de sus animales. El líder de la Unión Popular, Jaanus Marrandi, interpeló durante una sesión del Parlamento al ministro de Agricultura para que explique por qué se ha promulgado una ley sobre emisiones de gases por las vacas, que no existe en ningún otro país comunitario. "La gente está atónita, ya que en ningún otro país de la Unión Europea (UE) se cobra ese impuesto", dijo. El político opositor se pregunta también cuál es el método utilizado por las autoridades para medir la cantidad de metano que emiten los animales y así calcular el impuesto correspondiente. Según los cálculos del ministerio de Medio Ambiente, el Estado estonio podría recaudar unos 500.000 dólares anuales, ya que en este país existen más de 58.000 cabezas de ganado vacuno. Los expertos calculan en 100 kilogramos de metano las emisiones anuales de las vacas, con lo que la carga fiscal por cada animal sería de 0,03 dólares al día.
Un joven indio bate el récord Guinness al apagar 151 velas de un solo soplido
Un joven de 21 años del Estado indio de Tamil Nadu ha conseguido grabar su nombre en el Libro Guinness de los Récords al apagar 151 velas de un solo soplido. V. Sankaranarayanan logró la gesta el pasado mes de enero durante un espectáculo y hace pocos días recibió el certificado que lo acredita como el más destacado en la categoría de extinguir la llama de las velas con una sola exhalación. Con su logro, Sankaranarayanan batió al francés David Lamy, quien ostentaba el título por apagar 117 velas de una vez en 2001. El afortunado explicó que para conseguir la hazaña había realizado numerosos entrenamientos con el objetivo de controlar la respiración, técnica que aprendió de su profesor de yoga. "Es difícil incluso apagar 20 velas de un soplido. He hecho ejercicios de respiración durante al menos seis meses incrementando el número de velas", explicó.
HISTORIAS MÍNIMAS
Vivir para ver
LOS tiempos adelantan que es una barbaridad. Yo, desde luego, estoy hondamente impactada por ese momento vía satélite en el que Miguel Ángel Antoñanzas se reporta desde Atlanta explicando en primera persona su cartel zen y tal , en el que desde arriba vemos al corredor y al toro en ese momento de contacto con tacto, en plena fusión del hombre y la bestia. Contacto virtual y a distancia, el autor se hacía verbo y habitaba entre nosotros desde el mismo plató en el que a diario nos pone al tanto de las andanzas de Hilaria y Barack. Personalmente lo comprobé en conversación telefónica que establecí con el propio Atlanta. "Miguel Ángel, majo, ¿te he despertao ?", le dije yo algo azorada porque en el estado de Georgia no eran ni las siete de la mañana. "Qué va, tranquila. En menos de una hora tengo un directo con Indiana". Y quién será esa Indiana, pensé durante unos segundos de confusión nerviosa porque, quieras que no, es conferencia. Rápidamente me di cuenta de que el muchacho me estaba hablando de las primarias. Luego ya, al vérmelo en la foto del periódico contando que el cartel lo mandó desde los Estados Unidos de América por correo electrónico, y se vino a convertir al papel en una imprenta del mismo Pamplona, para ser votado también mayormente por Internet, me dio un ataque por sobredosis de tecnología punta que se lo juro que me hizo hasta dudar. ¿Existirá Miguel Ángel Antoñanzas o habré hablado yo con una operadora de estas inteligentes? ¿Llegaría el hombre a la luna? ¿Y no nos hablaría desde la luna Miguel Ángel que desde arriba todo lo ve, como San Fermín? En fin, que tuve un momento de ateísmo tecnológico, pero ya he vuelto en mí. Por eso creo que no ha de estar lejos el día en que, desde el propio campo base, el parlamentario ausente pueda pretar el botonico y decir. "Desde el Himalaya votó para ustedes Txentxo Jiménez". Luego ya nosotros, es creérnoslo, pero es que esto es un continuo acto de fe.
por elvira obanos
A LA CONTRA
Bombilla
HAY una bombilla en un parque de bomberos de California que lleva encendida 107 años. Es de la marca Fraga. No, es de la marca Shelby Electric, ya desaparecida, como casi todo lo que andaba por el mundo en 1901. A mí estas cosas siempre me inquietan un montón, que algo que en teoría está hecho para que muera más o menos a una edad concreta siga funcionando año tras año sin aparentes problemas y, además, se le rinda veneración, como ocurre con esta bombilla, que incluso se organizan visitas guiadas para que los turistas la observen. Y la gente va, a ver una bombilla, el mundo está muy mal. Otra de las cosas que duran y duran y duran es Almodóvar, aunque no sea estrictamente una cosa. Se trata más bien de una permanente operación de marketing, muy bien orquestada y muy bien pagada. El otro día, por ejemplo, presentó su nueva película sin haber rodado aún un solo plano. Y la presentó a lo grande y con ese buen rollismo que desprende el manchego por todos los poros, besos en los morros por aquí y por allá, rodeado por sus actores y actrices y un gran número de cámaras de toda clase y condición. A mí Almodóvar me da una pereza tremenda, casi tanta como Juan Manuel de Prada, que es mi empalagoso preferido -posiblemente sea la persona más empalagosa de la historia-. Seguro que es problema mío, pero es que todas las veces que algo se publicita hasta la saciedad me ocurre que se me forma una capa de rechazo que impide que vaya a ver la película, leer el libro o escuchar el disco, algo que se acentúa si encima el sujeto principal es alguien cuya sola visión y discurso me cargan como me carga Almodóvar. Este defecto mío estoy convencido de que me impide disfrutar de obras que, a buen seguro, merecen la pena, pero al fin y al cabo es mío y durará lo que me dure la bombilla.