Lo mejor de este texto sería no haberlo tenido que escribir nunca. Eso supondría que el Parque de la Memoria de Sartaguda no habría tenido que existir ni habría una lista de 3.431 navarros asesinados o desaparecidos ni miles de familias viviendo condenadas a crecer con el olvido. Supondría que esos hombres y mujeres no habrían tenido que pagar con su vida su lucha por la libertad y la justicia. Supondría que Ulibarrena nunca creó una escultura desgarradora que abraza en el cielo lo que otros ocultaron en la tierra. Supondría que nunca hubo una guerra, ni vencedores ni vencidos; que no hubo un dictador que mató y robó el futuro de un pueblo... Pero todo existió y generó un dolor infinito en miles de corazones. Por eso hoy escribir es una manera más de contribuir a hacer justicia. Los miles de personas que ayer arroparon con su presencia la lucha por la Recuperación de la Memoria Histórica también habrían preferido que las cosas no hubieran ocurrido como ocurrieron hace años, pero aceptarlas es la única manera de mirar hacia el futuro y para poder vivir con ellas, es preciso que recuperemos a nuestros muertos, que sus cuerpos y sus nombres estén definitivamente con nosotros. Que dejemos de sentirnos perseguidos por ser hijos o nietas de desaparecidos, de rojos y de izquierdas, y que nunca más nadie tenga que pagar con su vida la defensa de sus ideas. Por fin tenemos un lugar que nos recuerda lo que fuimos y lo que somos, con dolor pero sin odio, con justicia y sin venganza. Un lugar de paz. Lo mejor de lo peor, como canta Luz Casal, es que ayer miles de familias pudieron cambiar sus lágrimas de olvido por abrazos de esperanza.